14/08/2026
Un año y seis meses de escribirse, si hoy en un mundo de mensajes instantáneos, de videollamadas, ellos hicieron la promesa más extraña, enviarse cartas, ella una mujer menuda de rasgos comunes, de tez morena y sonrisa enigmática, el alto, delgado, moreno con un rostro facil de olvidar, pero ambos con una serenidad e inteligencia, entonces en sus trabajos aparecen una oportunidad, pero es en distintas ciudades, ambos se miran, un noviazgo de casi cuatro años, una oportunidad única, tenemos los teléfonos, podemos continuar a distancia, entonces ella le dice, te propongo que no usemos nada más que cartas para saber de nosotros, por qué las vidas que se comparten a distancia terminan con el aburrimiento, la rutina, saber del día a día sin el abrazo, lairada y un apretón de manos terminará enfriando todo, si esto es verdad lo sabremos al final del camino que hoy comenzamos, dicho esto ella partió primero y a la semana yo, hablamos con padres, familia y amigos y solo nosotros con la ilusión de recibir una carta, una a la semana fue el trato, el primer mes lo logramos, al siguiente cada tercer día, y después una al día a veces solo dos palabras, "te extraño" otras una frase "quisiera y estuvieras aquí" otras como epístolas, pero siempre sin falta el buzón esperando el ansia de leernos, no fuimos la única pareja que fue separada en ese tiempo, pero la distancia y ser público sus cariños termiron con cada relación, hoy termina mi proyecto y puedo volver a casa, ella termina en un mes, aún treinta días para verla nuevamente, en casa sin falta llegan las cartas, y hoy espero la última respuesta, el cartero pasa después de medio día y desde las once saque una silla, un libro y a esperar la carta, lo veo desde lejos en su motocicleta con el uniforme y los emblemas de correos, pero pasa de largo, me levanto y lo veo alejarse, miro mi puerta y la pequeña placa donde dice correo, que sucedió, me siento nuevamente en la silla, cuando un taxi se detiene y te veo, sencilla y hermosa llevas tu maleta, y el la otra mano me saludas con una carta, la última, vencimos el tiempo, corro a ti y te levanto para darte un beso, sonríes, ya pasaron semanas de ese momento y medito en las cartas, lo que destruyó a nuestros amigos fue la mentira, sencilla y tal vez a broma, mirarse con otro tono de piel, deseando otro cuerpo, imaginando ser otros, y saber que ambos conocen la verdad los destruyó por dentro, la ilusión de vernos nuevamente, de englobar en una hoja lo que sentimos nos permitió ver lo importante, la verdad, y creo que por eso te miro y solo sonrió por la fortuna de tenerte a mi lado.
Sergio Sánchez El Zorro De Neza
13/08/26 México