20/05/2026
"Dos mundos, un paisaje" es una obra realizada con mucho amor desde lo que representa nuestro bello Ixmiquilpan, que se entrelaza visual y simbólicamente con Ciudad Rodrigo, Salamanca, dos tierras unidas por la historia, que construyen un legado común que persiste con el tiempo.
Es una obra que pertenece a nuestra cultura pero que también forma parte de una ciudad con la que compartimos más que arquitectura.
Título de la obra: “Dos mundos, un paisaje” donada al ayuntamiento de Ciudad Rodrigo, Salamanca, España 🇪🇸 🇲🇽.
Autora: Eva Hinojosa
Características: Acrílico sobre lienzo intervenida con bordado.
Medidas: 70cm x 50cm.
Es una obra que entrelaza visual y simbólicamente a Ciudad Rodrigo y Ixmiquilpan, dos territorios unidos por un vínculo histórico que se remonta al siglo XVI. La pintura construye un espacio compartido donde la arquitectura de piedra y la vegetación característica dialogan, revelando la coexistencia de dos identidades culturales en un mismo horizonte.
Más allá de la fusión estética, la obra se fundamenta en la figura de Juan Bello originario de Ciudad Rodrigo, encomendero que tomó posesión de Ixmiquilpan el 15 de octubre de 1535 y que impulsó la traza inicial del pueblo, así como la construcción del ex convento dedicado a San Miguel Arcángel a partir de 1550. Este hecho
histórico establece un puente entre ambos territorios, conectando el origen prehispánico ñähñu, el origen europeo con el desarrollo novohispano.
El título alude a la convergencia de dos mundos que, lejos de oponerse, se integran en una misma narrativa visual. La obra propone una reflexión sobre la memoria histórica compartida, donde la distancia geográfica se diluye y da paso a una identidad entrelazada. Así, Dos mundos, un paisaje no solo representa dos lugares, sino la construcción de un legado común que persiste en el tiempo.
Obra es una pieza de Eva Hnjosa y donada en la persona de Vicente Santana divulgador de la historia de Ixmiquilpan y del Valle del Mezquital.
05de mayo 2026.
Contexto histórico:
El exconvento de Ixmiquilpan fue edificado hacia 1550 bajo el sistema de encomienda, vinculado a Juan Bello —originario de Ciudad Rodrigo— y a la labor evangelizadora de Fray Andrés de Mata, miembro de la Orden de San Agustín. La pintura evoca así el encuentro entre España y la Nueva España en el siglo XVI.
Elementos simbólicos del paisaje:
Las serranías de ambos territorios se funden en un solo horizonte, divididas por la presencia central del maguey, planta emblemática de Ixmiquilpan. De él emerge un quiote, símbolo del ciclo de vida de la planta. A su alrededor aparecen nopales con tunas y vegetación característica de Ixmiquilpan, junto con referencias naturales del entorno de Ciudad Rodrigo.
Intervención textil:
El lienzo está intervenido con bordado inspirado en la tradición ñahñu (otomí), llamado “flor y canto”, que incorpora motivos de flores, aves y fauna. A esta iconografía se suman elementos animales asociados al paisaje castellano, como los conejos, creando un puente visual entre ambas culturas.