05/06/2026
Carta del sacerdote sin cabeza.
En las profundidades nocturnas de la península de Yucatán, los conventos coloniales en ruinas y los antiguos cementerios olvidados no albergan solo fantasmas, sino que también la presencia tangible del "Kulcalkín" una de las entidades más imponentes y respetadas del folclor de la cultura maya. Este sobrenatural, conocido como el "Sacerdote sin cuello", manifiesta la persistencia del pasado en las sombras de la modernidad urbana. Al carecer de cabeza, sus ojos miran fijamente desde el centro del pecho, ocultos tras los pesados hábitos de tela oscura que porta con dignidad espectral; una abertura sutil en el ropaje le sirve de mirilla al frente para contemplar el mundo de los vivos. Su fisonomía le impone un caminar bamboleante, un avance errático que emula el paso de un ganso y que le obliga a extender sus brazos largos y pálidos en el aire para equilibrar su peso incorpóreo. El Kulcalkín reclama los caminos rurales y las esquinas tenuemente iluminadas como su jurisdicción absoluta, donde se materializa ante los viajeros audaces y arranca el habla de cuajo a quienes osan perturbar la solemne quietud de la noche con ruidos mundanos, convirtiendo el silencio en su más sagrado tributo.
Este en lo particular debe recolectar y proteger códices prehispánicos como los que en vida busco y quemó.