La Isla de Armando

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Totalmente de acuerdo!
18/07/2020

Totalmente de acuerdo!

La importancia de externar nuestro sentir...

Visitas al Psicólogo PRIMERA PARTE Sábado Jamás me imagine tener que poner una cita psicológica. Pero desde que leí esa ...
14/07/2020

Visitas al Psicólogo
PRIMERA PARTE

Sábado

Jamás me imagine tener que poner una cita psicológica. Pero desde que leí esa carta me siento extraño; hay ocasiones en las que veo una sombra pero no distingo su forma. En las noche me despierto aterrado escuchando susurros muy perturbadores, ¿Eso qué significa? Cada mañana tengo una herida nueva en el cuerpo, necesito que esto pare. Ya llegué a pensar que soy yo el que se flagela; ¿Necesitaré medicamento? Espero que no; espero solo necesitar ayuda profesional.

Añoraba que se dieran las 3:00 pm para poder salir directamente a mi cita. Necesito respuestas y quizá un especialista podría dármelas; y me recomendaron a una psicóloga muy buena, se llama Irina Alvarez.

Mi jornada laboral termino. Estaba tan desesperado por ir a la terapia que ni cuenta me di cuando salí prácticamente corriendo de la oficina, ¿Marqué mi sale? No importa, que cuenten como horas extras; trabajo en una editorial en centro de la Ciudad de México y el consultorio queda muy cerca de mi edificio, a solo un par de cuadras. No sé ni en que momento llegue al consultorio; tan así que no recuerdo haberme detenido en algún cruce peatonal.
..

El consultorio era acogedor; el piso era de un laminado oscuro que hace buen contraste con el revestimiento blanco de las paredes. Unos sillones amarillo mostaza con un par de cojines blancos con detalles negros en sus costuras, justo en medio de ambos una planta para interiores muy verde que hace buen juego la mesa de centro con base de cristal. El recepcionista estaba muy concentrado en sus labores, después de haberme recibido y observado el lugar, tomé asiento y me dispuse a esperar.

Estaba tan sumergido en mis pensamientos que no me di cuenta cuando apareció la psicóloga. Ni siquiera había pensado en que iba a decir, en como comenzar a contarle esto, pero de alguna forma le planteare lo que me aqueja.

- Joven, ¿Matias Cázarez? - se escuchó una voz algo joven pero con gran firmeza.
- Si, si... Soy yo. - dije con nerviosismo y con la mirada perdida en la pared de la sala de espera. - Lo siento, estaba pensando...
- No se preocupe, ahorita podemos hablar sobre ello. - dijo mientras extendía su mano para saludarme.

El consultorio no era la gran cosa; solo era un escritorio y un stand con varios libros de psicología, se veía un archivero; me imagino era donde tenía todos los expedientes de cada persona que había pasado por esta sala y una planta más para interiores en la esquina izquierda del fondo.

Dirán qué es por los nervios pero la verdad, sentí la necesidad de romper el hielo con la típica pregunta de algo id**ta pero ingenioso. Por suerte no necesite hacer esa pregunta, ya qué ella se encargo de iniciar.

- Joven Cázarez, antes de comenzar déjeme decirle como nos manejaremos. La sesión tiene una duración de 50 min, de los cuales al finalizar le haré una retroalimentación. - lo dijo con semblante muy serio. - Primeramente, debe de saber que yo abordo todo de manera psicológica, enfocada en las habilidades personales y sociales. Trabajáremos en base a tres áreas...
- Entonces, ¿No me va a dar medicamentos, o sí? - la interrumpí antes de que prosiguiera.
- No, cómo le comentaba yo nada más trabajo de manera psicológica; en caso de que yo consideré que es necesario tenerlo medicado, lo canalizaría con algún siquiatra experto para que continúe con el proceso que usted necesite. - dijo la Señorita Alvarez - Como le decía, trabajaremos enfocados con base a tres áreas: los pensamientos, las emociones y las conductas; para así ver si podemos mejorar alguna de estas áreas o todas. Lo que aquí se comente será solo entre usted y yo. Nada de lo que diga será divulgado. Como sabe yo soy Irina Alvarez y para mí es un gusto ser su psicóloga. Le haré una entrevista inicial para poder entender un poco más sobre usted y poder identificar algún problema a tratar... ¿Le parece bien sí comenzamos?
- Perfecto, entonces comencemos. - dije mientras procesaba toda la información.
..

No hablamos sobre la carta, pero se quedó de referencia principal y puse cita para la próxima semana así que tendré que esperar. Pondré toda mí fe en esto.

Lo curioso es que todo comenzó a suceder cuando me mude a ese departamento pero aun así, todo se intensificó cuando leí esa carta. El contenido no tenía lógica y tampoco que haya llegado hasta mis manos. Pero si bien, de pasar a solo tener pesadillas a que hora despierte con golpes en el cuerpo o que vea siluetas extrañas rondar por mi departamento, eso ya es muy diferente y extraño. Puedo decir que incluso ahora presiento cuando algo malo va a ocurrirme.

Jueves

Acabo de despertar, son las 3:37 am, un ruido en el cuarto de al lado me despertó. Solo escuché que algo se cayó y un susurro irreconocible después del estruendo le acompañaba. No sé que hacer, no quiero ir a revisar, pero quizá alguien entró a robar. Vivo en el cuarto piso de seis que hay, no tiene lógica, el balcón no conecta con ninguno de arriba, tendrían que haber saltado desde el techo...

No me quedó más remedio que llamar al guardia del edificio para que viniera a revisar. Cuando llegó revisamos todo el departamento y no encontramos nada, ni siquiera algo roto. El cuarto de al lado estaba intacto y no tengo vecinos. No quedó de otra que volver a dormir.
..

No logré consolidar el sueño y me quedé despierto. Eran las 4:49 am cuando decidí volver a revisar cada ventana y puerta del departamento, aunque era totalmente innecesario por que, ¿Quién carajos puede entrar por la ventana del balcón si me encuentro en el cuarto piso? Nadie.

No supe en que momento me quedé dormido de vuelta, pero me despertó el sonido de la alarma a las 6:45 am, y después de haber dormido no muy bien aun veía borroso cuando me senté en la cama y alcancé a ver algo en la puerta de mi habitación, como una sombra. Pero al mirar bien no había nada.

Juro qué desde que leí esa carta que parecía sacada de un ma***to sitio de creepy pastas cualquiera, empecé a volverme loco. Pero de seguro esto tiene alguna explicación, me estoy sugestionando, es lo más probable.
..

La mañana transcurrió normal, logré hasta olvidar lo ocurrido. Saliendo de trabajar fui a casa y solo sentía el ambiente un poco pesado; me quedé mirando el departamento cuando entré, algo se veía diferente pero no pude distinguir que era. La sala estaba acomodada justo en una esquina al fondo del lado derecho a un costado de la ventana, los cuadros que compre estaban en su sitio; a mi lado izquierdo la cocina y el comedor, una mesa redonda color crema con 5 sillas al rededor color chocolate, la cocina con su encimera de granito color crema y sus gabinetes color chocolate a juego con el comedor. Los pisos de cerámica grisácea por todo el departamento estaban en excelente estado y al fondo se veía la estancia que dividía los dos cuartos del departamento y el baño.

Decidí descansar un momento y más tarde salí a cenar con unos compañeros del trabajo, uno de ellos cumplía años y nos habían invitado a un convivio. Pero no hablé mucho, sentía que no encajaba con el lugar y por ende, decidí partir temprano, cosa que normalmente no ocurre.

Me encontraba a unas cuantas manzanas cuando una sensación de miedo me invadió por completo. Empecé a sentir que algo no estaba bien, que no debía de llegar a casa y que mi hogar no sería mi aleado esta noche. Cuando por fin atravesé la puerta del edificio y me dirigía al ascensor; mi cuerpo empezó a colapsar. Comencé a marearme y las náuseas se apoderaron de mi cuerpo, en eso, el elevador se abrió en el tercer piso.

Al fondo se distinguía una persona alta; como de dos metros, muy delgada, con dedos largos y uñas largas, ropa negra (supongo, porque parecía una sombra), por lo que se alcanzaba apreciar tenía el cabello por encima de los hombros pero por debajo de sus orejas; era como una sombra. Estaba de espaldas a mí. De repente el ascensor siguió su curso, nadie subió; esa “persona o cosa” comenzó lentamente a voltear mientras que este se cerraba.

Se abrió en el cuarto piso y corrí hasta mi puerta; solo sentía una presión en mi pecho y el vomito por salir. Terminé vomitando en el lava-trastes porque no alcancé a llegar al baño. Ese sentimiento de horror no partía, así qué mi decisión fue dejar las luces encendidas de todo el departamento, cerré puertas y ventanas, y me dispuse a ver una película animada porque no me quería sentir tan solo.

Viernes

Cómo días anteriores, no recuerdo cuando me quedé dormido pero desperté a las 3:37 am, exactamente igual que la vez anterior. Me senté en la cama y caí en cuenta que las luces de mi cuarto estaban encendidas pero, como tenía la puerta abierta de mi habitación, podía observar la puerta de la otra desde allí y lo raro no era que podía ver la puerta, siempre ha sido así, sino que las luces del resto del departamento estaban apagadas menos la mía y la puerta de esa habitación estaba abierta. Por un instante me pareció raro pero no le tome importancia porque quizá yo las apagué antes de dormir y no lo recordaba.

Mi garganta la sentía tan seca que no generaba nada de saliva, esta vez me había acabado la botella de agua que traía conmigo cada noche al cuarto; lo peor es que estaba a punto de lamentarme haberme quedado sin agua.

De nuevo esa sensación en el pecho y esas nauseas me invadían; aun así empecé a caminar hacia la cocina muy lentamente para rellenar mi botella pero comencé a creer que estaban mirándome y muy en el fondo de mí pensaba , lamente no haberme hecho caso.

No aplaste el interruptor; la luz que entraba por los costados de las cortinas de la sala era mas que suficientes para poder verlo. Estaba ahí. Sentado en el sillón de la sala con la pierna derecha cruzada sobre la izquierda, tenia algo en la mano y jugaba con eso, parecía una cola, tenia un movimiento lento, muy lento, cuando... sonrió. Fue una sonrisa burlesca, una sonrisa totalmente aterradora y burlesca. No recuerdo nada de esa noche, ni siquiera que fue lo que hice después de ver aquella cosa. Pero desperté en cama completamente empapado en sudor, tenía arañado el brazo derecho y moretones en el izquierdo, como si me hubieras apretado muy fuerte, y a un lado de mi cama estaba la botella aun con un cuarto de agua. La bebí.

Por Armando Islas

ARQUIDEZ: El Conejo Mágico  Había una vez, en un pueblo muy lejano llamado Laronía, una familia muy adinerada. Ambos pad...
10/07/2020

ARQUIDEZ: El Conejo Mágico

Había una vez, en un pueblo muy lejano llamado Laronía, una familia muy adinerada. Ambos padres heredaron la fortuna que sus abuelos les habían dejado, la cual iba pasando de generación en generación, ya que ellos eran dueños de una industria minera al norte de Loranía. Esta familia estaba conformada por papá Rogelio, mamá Esmeralda, y dos hijos llamados Danilo y Rodrigo de 8 y 10 años.

Desde hacía muchos años, dentro de las minas se contaba la leyenda del Conejo Mágico, y se decía que si llegabas a encontrarlo y le dabas de comer él te concedería un deseo; también se decía que los tatarabuelos así habían conseguido hacerse ricos, ya que este conejo les dijo donde tenían que escarbar para encontrar todo el oro que ellos quisieran. Pero eran solo eso, leyendas y cuentos que iba de voz en voz. Sin embargo, hubo muchos valientes que podían pasar día alrededor de la mina, donde se decía que se vio alguna vez al Conejo Mágico con la ilusión de poder alimentarlo y así lograr conseguir ese deseo tan anhelado.

La familia era reconocida no solo por su fortuna sino también porque desde hace años, las generaciones anteriores cada fin de mes a cada habitante del pueblo le regalaban 5 monedas de oro para que con esto y el poco trabajo que podían conseguir lograran sobrevivir.

Un día, por la avaricia del padre Rogelio y la madre Esmeralda, llegaron al acuerdo de que retirarían esta ayuda al pueblo y comenzarían a venderlo a las grandes ciudades, aumentando la carga laboral de sus mineros con un mínimo aumento de sueldo. La avaricia los consumió por completo, al punto en el que un día cayeron en la quiebra y pasaron a ser la familia más pobre de todo el pueblo.

Lo perdieron todo, incluso, todas sus cosas tuvieron que venderlas y mudarse a una casa más pequeña que solo contaba con una habitación y un baño, en la cual se las tenían que ingeniar para dormir todos juntos y en ese mismo espacio poner su cocinita.

La mina tuvo que cerrar, ya que se volvía un lugar lleno de piedras comunes, porque hasta todo el oro que antes habitaba esos túneles es como si hubiera desaparecido por completo.

Danilo y Rodrigo, al ver como su familia sufría, decidieron hacer algo al respecto y una mañana, al cantar el gallo 3 veces decidieron partir al bosque cerca de las minas en busca del Conejo Mágico. Rodrigo, por ser el mayor iba liderando la búsqueda y Danilo se encantaba de contar cada historia escuchada sobre el Conejo Mágico con el fin de reunir las pistas necesarias para encontrarlo.

La noche estaba por caer, y decidieron hacer una fogata cerca de una cueva que encontraron. Llevaban las suficientes provisiones para pasar la noche ahí, aunque la comida era muy poca, sabían racionarla para aguantar hasta el día siguiente. Lo que no sabían era que esa noche algo muy bueno ocurriría.

Mientras dormían comenzaron a escuchar como si gotas de agua cayeran justo sobre un estanque, una tras otra, el sonido iba en aumento, lo cual los hizo despertar. En ese momento, Danilo, impresionado veía como algo fuera de la cueva brillaba tanto que podía iluminar todo el interior sin problema. Era pequeño, con unas orejas muy alargadas y tenía un color azul clara, tan claro como el cielo y brillaba tanto que era imposible no verlo a kilómetros.

Rodrigo, se apresuro a seguirlo y Danilo iba justo atrás de ellos. Exaltados solo gritaban emocionados “Lo encontramos, lo encontramos… ¡El conejo mágico es real!”. Este los llevo justo a la entrada de la mina y justo ahí se detuvo, al verlo de cerca escucharon una voz como si fuera un eco.

- Ustedes deben ser los hijos de Rogelio y Esmeralda, los antiguos dueños de este lugar. – dijo la criatura mientras los miraba.

- Si, y tu eres el Conejo Mágico del que todos hablan, el que nos puede conceder un deseo, ¿cierto? – dijo Rogelio algo acelerado.

- Me llamo Arquidez, y sí, puedo conceder deseo a quien me encuentre y me alimente. - dijo muy seguro. – Sin embargo, no veo porque concederle otro deseo a una familia que se hizo tan avaricia y que rompió el acuerdo que hice con ellos hace tanto tiempo.

- Espera, ¿tu ayudaste a mis tatarabuelos a ser ricos? – dijo asombrado Danilo.

- Así es. Tu tatarabuelo Ernesto, hace muchos años me encontró cuando vagaba por aquí, le gustaba mucho alimentarme con chocolatitos que él mismo conseguía al final de sus jornadas de trabajo en el pueblo. – les platicaba Arquidez. – Él era muy pobre, pero era muy buena persona y muy humilde. Así que hicimos un trato, le concedería un deseo a cambio de seguir siendo buena persona y así como yo le daría a él algo; él tendría que compartirlo con las personas que necesitaran ayuda como alguna vez le paso.

- ¡Vaya! Eso no lo sabíamos, eso explica porque cuando mis padres dejaron de ayudar al pueblo caímos en desgracia. – comentó Rodrigo.

- ¿Pero si nosotros prometemos que volveremos ayudar al pueblo y educaremos a nuestros padres para que no los vuelva a consumir la avaricia, nos dejarías recuperar lo que perdimos? – preguntó Danilo.

- Podría ser, pero también tendrían que hacer algo más… Así como los mineros que antes estaban a su cargo, ustedes deben comenzar a ayudar y no solo dar órdenes, todo tiene un costo y para ser merecedores necesitan ganárselo. – Dijo Arquidez.

Fue así como Arquidez llegó a un acuerdo con ellos, y ellos lo hicieron valer. Con el tiempo sus padres comenzaron a trabajar en la mina, igual que sus empleados. Les aumentaron el sueldo y de 5 monedas de oro ahora les daban 8 monedas. La mina comenzó a dar otro tipo de minerales preciosos como diamantes y zafiros.

Ellos comenzaron a educar a sus padres para que fueran mejores personas y entendieron que no todo es desear. Para poder hacer un sueño realidad se necesita esforzarse y siempre ser humilde, porque algún día, puedes perderlo todo y no tener a nadie para ayudar como ellos le ayudaron a sus padres.

MORALEJAS:
o Ser humilde no significa ser pobre, sino valorar lo que se tiene y siempre dar a quien más lo necesite, aunque tengas más o incluso menos que otros.
o Todos los sueños se pueden cumplir, siempre y cuando trabajes para conseguirlos.
o Las personas, aunque ya hayan crecido pueden seguir aprendiendo a ser mejores cada día y dejar malas costumbre en el pasado. Sobre todo, si tienen de quien aprender a ser mejores.

Por Armando Islas

París 🌙✨
10/07/2020

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