28/08/2026
Bienvenidos a la .- . . . . .
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pertenece a esa rara estirpe de hombres que no solamente conocen la historia: la caminan, la investigan, la protegen y la convierten en memoria viva.
Presbítero diocesano, abogado, historiador, cronista, escritor, bibliófilo y custodio del patrimonio, Don Tomás de Híjar Ornelas es una de las figuras culturales más reconocibles de Guadalajara. Su territorio no termina en los archivos de la Iglesia ni comienza en los libros: está en las calles, los templos, las plazas, los barrios, las bibliotecas y en la memoria de una ciudad que ha aprendido a reconocerse también a través de quienes la han contado.
Nacido en Guadalajara el 30 de agosto de 1966, primogénito de Benjamín de Híjar González y María Esperanza Ornelas Herrera, su formación comenzó entre Guadalajara, Ameca y San Pedro Tlaquepaque, para continuar en la Preparatoria 4 de la Universidad de Guadalajara. Estudió Derecho y obtuvo el título de abogado antes de profundizar en la vocación sacerdotal que lo llevaría al Seminario Conciliar de Señor San José.
Pero su acercamiento a la historia había comenzado mucho antes.
Desde 1979 participó en círculos culturales vinculados al Centro de Estudios Históricos , bajo la orientación del jesuita . Ahí comenzó a descubrir que la historia no era solamente una sucesión de fechas, sino una manera de comprender el lugar donde uno vive.
El 31 de mayo de 1998 fue ordenado presbítero del clero de la Arquidiócesis de Guadalajara por el entonces Cardenal . Desde entonces, su trayectoria sacerdotal ha convivido con una intensa actividad intelectual y cultural.
Ese cruce define buena parte de su personalidad. Como sacerdote diocesano, su ministerio está ligado directamente a la vida de la Arquidiócesis de Guadalajara. Como Capellán del Templo de Santa Teresa de Jesús, en pleno Centro Histórico, su presencia cotidiana ocurre en uno de los escenarios donde la historia tapatía todavía puede tocarse.
Pero su misión ha ido mucho más allá del altar. Como Cronista de la Arquidiócesis de Guadalajara, ha asumido la responsabilidad de preservar la memoria de una institución que forma parte esencial de la historia de Occidente de México. Como director de la Biblioteca del Seminario Mayor, trabajó con libros, documentos y archivos que constituyen parte del patrimonio intelectual de Jalisco. Como juez del Tribunal Eclesiástico, puso al servicio de la Iglesia su formación jurídica.
Y como estudioso del arte sacro, convirtió la conservación en una verdadera vocación. Uno de los episodios más significativos de su trayectoria fue el rescate de la pinacoteca del Seminario Mayor de Guadalajara, integrada por más de 60 óleos históricos. También coordinó la exposición "Trescientos años en treinta días", una muestra que permitió mirar el arte religioso no solamente como expresión de fe, sino como parte de la memoria cultural de una sociedad.
Su trabajo académico se ha extendido a la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente, donde es catedrático de Iconografía Cristiana, y a El Colegio de Jalisco, donde ha participado como profesor-investigador honorario.
La cultura también le ha reconocido. Fue distinguido como Bibliófilo del Año en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara ( ) y recibió la Medalla del Seminario de Cultura Mexicana por sus aportaciones a la crónica y a la salvaguarda patrimonial de Jalisco.
Pero quizá una de las claves para comprender a Don Tomás de Hijar Ornelas está en su relación con .
Su estudio del llamado "Fraile de la Calavera" no es circunstancial. Es una línea de investigación que ha atravesado buena parte de su vida intelectual. Ha documentado su obra social, educativa, hospitalaria y urbana; ha impartido conferencias en México y España y ha participado activamente en la defensa de su legado.
Como Director General de la Fundación Paseo Fray Antonio Alcalde, mantiene una relación directa con el esfuerzo por recuperar la memoria urbana y humanista de quien fue uno de los grandes benefactores de Guadalajara.
Por eso, no resulta extraño que a Don Tomás se le considere uno de los principales impulsores contemporáneos del "alcaldeísmo": una visión que entiende que la cultura, la educación, la salud, la solidaridad y el desarrollo de una ciudad pueden formar parte de una misma responsabilidad social.
Su biblioteca personal se ha convertido también en una obra escrita. Entre sus títulos destacan , artífice de paz. Crónica de su vida; Canonización de veintisiete santos mexicanos; Las cuentas de fray Antonio; Fray Antonio Alcalde y su legado a la posteridad; Arte Sacro, arte nuestro; Bicentenario del Templo Parroquial de Mexicaltzingo. Fe, historia y arte; Las pastorelas en Jalisco; Diccionario de Eclesiásticos en la Insurgencia de México y Silencio y oración litúrgica, entre otros trabajos.
También investigó la historia de Miguel Flores de la Cruz y Andrés Galindo, dos seminaristas sacrificados por su fe, y ha participado en proyectos colectivos como Zapopan: una historia entre siglos. A ello se suma su trabajo como editor y coordinador de obras como O sacrum convivium, Romancero de la vía dolorosa y Juan Diego, historia de un gran amor.
Sin embargo, hay una dimensión de su trayectoria que resulta especialmente significativa para y : su encuentro con la obra de . Aquí la historia deja de ser solamente un ejercicio de investigación para convertirse en una responsabilidad compartida.
Don (1927–2019), considerado el decano de los escritores regionales de Jalisco y Zacatecas, dejó una obra monumental de más de 60 libros. Fue periodista, escritor, director del suplemento cultural de El Informador y, sobre todo, un incansable observador de la vida cotidiana de los pueblos de Occidente.
Sus páginas conservaron fiestas, refranes, personajes, tradiciones religiosas, paisajes, costumbres y voces populares que difícilmente aparecen en los grandes relatos oficiales.
Fue, en palabras que definen su legado, un "escritor caminante". Y es precisamente ahí donde la mirada de encuentra un territorio común. El Cronista de la Arquidiócesis reconoce en la obra de Sandoval Godoy una memoria indispensable para comprender la dimensión religiosa, social y popular de Jalisco. El historiador encuentra en sus crónicas testimonios de una sociedad que se expresaba en sus pueblos, en sus celebraciones y en sus formas de entender la vida. El hombre de Iglesia encuentra, además, el registro de una religiosidad cotidiana que forma parte inseparable de la identidad regional.
Ese encuentro dio sentido a una colaboración cultural particularmente importante para las Cátedras Académicas y Culturales ICONO.
Junto con el editor digital , Don Tomás de Híjar ha participado como convocante, anfitrión y referente intelectual en las sesiones dedicadas a preservar la memoria de , incluyendo encuentros realizados en espacios emblemáticos como la Biblioteca Pública del Estado de Jalisco "Juan José Arreola", dentro del Centro Cultural Universitario.
La llamada "Cátedra Literaria Luis Sandoval Godoy" representa así algo más que un homenaje. Es un puente entre generaciones.
Mientras impulsa desde Ediciones ICONO la recuperación, digitalización y apertura gratuita de la obra de Sandoval Godoy para las nuevas generaciones, Don Tomás aporta la mirada del historiador, del cronista y del custodio de la memoria cultural.
Dos generaciones. Dos lenguajes. Una misma preocupación: que aquello que construyó la identidad de Jalisco no desaparezca detrás del ruido de la actualidad. Y quizá esa sea la mejor manera de entender a .
No solamente como un sacerdote.
No solamente como un historiador.
No solamente como un cronista.
Sino como uno de los grandes custodios contemporáneos de la memoria tapatía. Un hombre que entiende que los edificios también hablan, que los libros conservan voces, que una pintura puede contar siglos, que una tradición contiene identidad y que un cronista puede impedir que una sociedad olvide quién fue.
En una Guadalajara que cambia a velocidad vertiginosa, su trabajo adquiere una dimensión todavía mayor: rescatar el pasado para que el presente no pierda memoria.
Ahí está el verdadero prócer cultural. No en quien solamente ocupa un lugar en la historia, sino en quien dedica su vida a evitar que la historia deje de ocupar un lugar entre nosotros.