31/05/2024
“Cuando llegó el día
de Pentecostés, estaban
todos unánimes juntos.
Y de repente vino del cielo
un estruendo como de un
viento recio que soplaba,
el cual llenó toda la casa
donde estaban sentados;
y se les aparecieron
lenguas repartidas,
como de fuego, asentándose
sobre cada uno de ellos.
Y fueron todos llenos
del Espíritu Santo,
y comenzaron a hablar
en otras lenguas,
según el Espíritu
les daba que hablasen.”
Hechos 2:1-4 RVR1960
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