22/12/2021
Llega el invierno y Huitzilopochtli
Los equinoccios (momento del año en el que el sol se ubica exactamente encima del ecuador, sobre el cenit, por lo que el día y la noche tienen casi la misma duración) y los solsticios (cuando sol alcanza su punto más alto o más bajo del año en el cielo) son dos fenómenos astronómicos que en diferentes latitudes y temporalidades han sido considerados como marcadores cíclicos cosmogónicos. Para el caso de Mesoamérica el sol fue considerado una entidad divina, por lo que jugó un papel definitorio en la cosmovisión y en la arquitectura la orientación de los edificios de sus principales ciudades tuvo también mucho que ver con la astronomía y la cuanta del tiempo.
Durante la quinceava veintena llamada “Panquetzaliztli” (Diciembre 06 - Diciembre 25 según los registros de Fray Diego Duran ) se celebraba el nacimiento del nuevo sol, Huitzilopochtli, esta festividad coincidía con el Solsticio de Invierno, fenómeno astronómico en el cual se puede observar como el sol llega hasta el límite izquierdo del poniente y comienza su camino hacia el lado derecho.
La fiesta principal de esta veintena comenzaba a los dos días de este mes al atardecer y se termina a la media noche, y durante todos estos días se entonaban cantos a Huitzilopochtli. A los nueve días de este mes se preparaban aquellos esclavos que iban a ser sacrificados con los atributos de dicha entidad divina. Hombres y prostitutas iniciaban las danzas que se prolongaban hasta el día de la fiesta.
En el día 19 los esclavos con sus dueños realizaban una danza “serpenteante”, pasaban la noche en vigilia y a media noche se les cortaba el cabello de la coronilla. También la danza la realizaban hombres y mujeres, mientras los más ancianos tocaban los tambores. Posteriormente se escenificaba un combate y los cautivos eran sacrificados sobre un teponaztle.
Luego corriendo con la imagen de Huitzilopochtli se hacía una procesión a Chapultepec, pasando por un río y luego se dirigían a Coyoacan, a Iztacalco, para regresar nuevamente al Templo Mayor. Y se renovaban las banderas, escudos y otras insignias militares. Simulaban una guerra. Quemaban copal hacia los cuatro rumbos y en el centro del terreno erigían una bandera de guerra con cuatro flechas atadas en cruz, que pertenecía al equipo vencedor. Los especialistas rituales levantaban cuatro pantlis blancos refiriendo a los rumbos cósmicos.
Durante esta veintena se elaboraba una figura de Huitzilopochtli con maíz tostado, amasada con miel de maguey, esta la preparaban las mujeres jóvenes. Ya que la terminaban, la sacaban al patio del templo y la recibían hombres jóvenes, quienes la presentaban a la gente y la subían a al Templo Mayor.
Se dice que para estos días ya se han levantado las cosechas, en este mes se reparten las tierras entre aquellos calpulli que más trabajaron y los que menos trabajaron.
Históricamente se sabe que en Europa el solsticio se fechó el 25 de diciembre y que después de ajustes calendáricos por influencias políticas, se situó para el 21 de diciembre. En la cosmovisión mexica el sol ya había recorrido la bóveda celeste y había mu**to, y este se iba al Mictlán donde se transformaba y regresaba en forma de colibrí. Nacía un nuevo sol: “Tonametl Xiuhpiltontli Cuauhtlehuanitl, el resplandeciente, el niñito precioso, el águila que asciende. Xiuhpiltontli, el niño turquesa, el niñito precioso, el rayito de sol, el rayito hermoso, el pequeño solecito, el solecito precioso, el sol niño. Ha nacido el que nos trae la luz, el calor, el que hace el día, Xiuhpiltontli, Huitzilopochtli, el niñito precioso, el colibrí de la izquierda, ha llegado, ha vuelto a nacer”.
Hay que mencionar que esta connotación de “nacimiento” y de “niñito precioso”, tiene una asimilación cultural con el nacimiento de “otro niño”, el niño Jesús en el cristianismo. La Navidad (natividad o nacimiento), es una celebración religiosa católica traída por los españoles a América en el siglo XVI, la cual se realizaba, también en los últimos días de diciembre, lo que facilitó la estrategia de conversión al cristianismo de la población indígena. Aquí es importante puntualizar que, sobre la fecha del nacimiento de Jesucristo, en realidad, la Biblia no proporciona dato alguno, incluso ni siquiera los primeros cristianos (que llaman “primitivos”, del siglo I al III) celebraban el nacimiento de Jesús.
En 1528 a Fray Pedro de Gante se le ocurrió festejar la primera Navidad con los evangelizados y los puso a cantar “Ha nacido el redentor” en la Capilla del Colegio de San José de los naturales en la Ciudad de México. Motolinía dejo testimonio de que durante la noche de Navidad ponen muchas lumbres en los patios de las iglesias y en los terrados de las casas. Y como son muchas las azoteas, parece de noche un cielo estrellado; y generalmente cantan y tañen atabales y campanas.
𝕍𝕚𝕧𝕖, 𝕊𝕚𝕖𝕟𝕥𝕖 𝕪 𝔻𝕚𝕤𝕗𝕣𝕦𝕥𝕒 ℕ𝕦𝕖𝕤𝕥𝕣𝕒𝕤 𝕋𝕣𝕒𝕕𝕚𝕔𝕚𝕠𝕟𝕖𝕤.
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