22/07/2022
👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼 Aplausos a la mejor cuñada de la 🌻Historia del Arte🌻…
JOHANNA VAN GOGH BONGER… la mujer 🌌 que dió a conocer a 🎨 Vincent Van Gogh 🤩 al mundo ¡gracias Johanna! 🙏🏼
La relevancia de las acciones de Johanna Van Gogh-Bonger para la historia del arte son incalculables; sería difícil entender las Vanguardias y la evolución del arte contemporáneo sin la presencia de Vincent. La historia le debe tanto a la esposa de Theo Van Gogh, el hermano del artista.
Su papel fue tan determinante que sin Johanna no hubiéramos conocido a Vincent Van Gogh.
De familia de origen neerlandés de clase media que inculcó a sus hijos el valor de saber pasar desapercibido. En este ambiente de contención y seguridad, la posición de sus padres le da la oportunidad de formarse y escoge la carrera de profesora de inglés. En su infancia desarrolló sensibilidad artística, aprendió a tocar el piano.
Durante su juventud, pasó una época en Londres, trabajó impartiendo clases. Su etapa en Inglaterra provocó el despertar de inquietudes políticas y sociales en Johanna y entró en contacto con el movimiento sufragista y movimientos obreros. Hizo traducciones en las que pudo desarrollar sus habilidades lingüísticas, hablaba tres idiomas: inglés, neerlandés y alemán.
Fue en 1885 cuando conoció a Theo van Gogh, quien a las tres citas le declarar su amor y le pide matrimonio. Johanna rechazó al joven, que aún así insistió hasta que más de un año después aceptó. Con 30 años, Theo vivía en París, su ocupación consistía en tratar de buscar compradores y galerías para los cuadros de su hermano Vincent y otros jóvenes artistas parisinos que empezaban a desafiar el academicismo con su obsesión por el color y su desprecio de la forma.
Así, Johanna entró en el fascinante mundo de que los artistas bohemios de finales del siglo XIX. En ocasiones se veía rodeada por Gauguin, Pissarro o Toulouse-Lautrec; la joven cayó rendida al encanto de ese mundo de creatividad, exotismo y vanguardia, consciente de estar presenciando un cambio de tendencia, describe esa temporada como la más feliz de su vida. El hijo que nació fruto del matrimonio fue bautizado como Vincent, por el amor que Theo sentía por su hermano.
Cuando Johanna llegó a París Vincent ya se había marchado a Arlés, atraído por los colores de la Provenza francesa. Desde allí, los hermanos se carteaban Vincent mandaba nuevos trabajos que Theo intentaba colocar en el mercado. La casa siempre estaba repleta de Van Goghs, pues el artista vivía uno de sus periodos más prolíficos, de creación, al mismo tiempo que empeoraba su salud mental, en 1890 Vincent se iba de este mundo incomprendido y sin el reconocimiento artístico que su hermano buscó.
La muerte de Vincent tuvo fuerte impacto en Theo. Pocos meses después murió a principios de 1891.
En menos de un año la vida de Johanna dió un vuelco, se había convertido en una joven viuda de 28 años con un bebé y de herencia un piso en París, un gran número de obras de su cuñado y un mayor número de cartas fraternales que Theo había guardado con el mismo cariño con el que había atendido a su hermano mayor en vida. A la joven madre se le presentaba la necesidad de buscar un medio para ganarse la vida, y decidió regresar a su tierra natal para abrir una casa de huéspedes que pudiera generarle algunos ingresos, los cuadros de su cuñado llenaban las paredes y empezó a leer la correspondencia que habían intercambiado durante años los hermanos Van Gogh. Aún no lo sabía, pero acababa de empezar lo que sería el proyecto de su vida.
¿Cómo se ha convertido Van Gogh en un genio mundialmente conocido? La respuesta nos remite a Johana Van Gogh-Bonger y a la labor que llevó en los siguientes años de su vida para conseguir que la obra de su cuñado fuera reconocida tal y como ella y su difunto esposo creían que merecía.
Después de leer todas las cartas y quedar fascinada de las reflexiones de Vincent sobre su arte, su técnica y cada una de las pinceladas que daban forma a su obra, así como de la precisión narrativa con la que transmitía todas sus sensaciones, pudo entender la complejidad de un artista torturado por una mente inestable, pero cuya genialidad estaba por revelar.
Johanna se autoimpartió un curso de crítica y marchante de arte leyendo publicaciones de arte moderno, títulos de George Moore y tomando inspiración de la escritora Mary Ann Evans, retomó los antiguos contactos que le había proporcionado su estancia en París. Al principio, la reacción hacia las obras de Van Gogh fue la misma que cuando el artista estaba vivo, pero gracias a su convencimiento y a la insistencia de considerar las cartas como parte esencial del proceso creativo consiguió la primera exposición en solitario del artista en 1892.
Y poco a poco, diversas galerías se fueron interesando en sus obras.
Uno de los grandes valores de Johanna como agente de Van Gogh fue que no actuaba sin criterio, sino que trazó una estrategia premeditada que ejecutaba de manera metódica para que los cuadros fueran adquiriendo valor y a su vez no se traicionara la voluntad del artista, quien había verbalizado que soñaba con hacer un arte popular. Por ejemplo, Johanna prestaba todos los cuadros para las muestras y, aunque los galeristas insistían, nunca los ponía todos a la venta. Así, muchos pudieron acabar pronto en grandes museos y ser admirados por el público general. También solía situar cuadros menores al lado de obras más consolidadas porque los compradores solían animarse al ver los grandes cuadros.
Se han señalado dos grandes hitos en la gestión de Johanna Van Gogh Bonger, uno es la gran exposición de 1905, que tuvo una gran repercusión en Europa, supo transmitir la esencia vangoghiana y captó el interés de grandes fortunas e importantes museos. Y por otro lado, su obsesión con las cartas de los hermanos, que la llevó a publicarlas en 1914 en la versión original. Una de las últimas misiones a las que dedicó su vida fue que la obra de Van Gogh llegara al público estadounidense, para lo que se marcó el objetivo de traducir la correspondencia. Lamentablemente, fue algo que no ocurrió hasta 1927, dos años después de su muerte.
Su legado para el mundo y la historia del arte ya era una realidad, aunque a menudo se olvida que Johanna Van Gogh-Bonger fue la mujer que hizo posible al Van Gogh artista que conicemos. Fue ella quien supo ver el valor de su obra y convenció al público para que le prestara atención, quien hizo el complicado trabajo de profundizar en un patrimonio aparentemente sin valor y, mediante su trabajo, otorgarle la relevancia que hoy el mundo entero reconoce y tanto se ha estudiado. A ella le debemos que obras como El sembrador (1888), Habitación en Arlés (1888), Noche estrellada (1889) o Girasoles (1889) puedan ser contemplados hoy en los museos, llenando una parte de la historia del arte sin la que habría sido difícil comprenderla en su totalidad.
Texto resumido de: https://historia.nationalgeographic.com.es/a/johanna-van-gogh-bonger-mujer-que-creo-a-van-gogh_16884🌠🌻