08/02/2026
Fidencio Flores Flores †.
"Don Lencho Flores."
28 de Diciembre de 1928 - 28 de Enero de 2016 †.
87 años.
El día 28 de diciembre de 1928, nació en el pueblo de Tehueco un niño yoreme destinado a dejar huella profunda en la historia ceremonial y comunitaria de su pueblo.
Sus padres, Inés Flores Peñuelas y Juana Flores, lo llamaron Fidencio Flores Flores, aunque con el paso de los años todos lo conocerían con cariño y respeto como Lencho Flores, el labeleero yöwe, el violinista mayor del centro ceremonial "todos santos" de Tehueco.
Su paso por la escuela fue breve: cursó únicamente hasta segundo grado de primaria. Recordaba a sus maestros como personas estrictas, pero gracias a ellos aprendió lo esencial para leer y escribir. Pronto la vida lo llevó al campo, acompañando a su padre en las labores agrícolas, donde aprendió el valor del trabajo, la disciplina y el respeto por la tierra.
Tenía gustos sencillos: sentado en una mesa de madera, disfrutaba comer un rico wacabaki, le gustaba la sardina con chile en rajas y su fruta preferida era el plátano, por las mañanas y por la tardes se le veía en el pequeño portal de su casa de adobe sentado en su silla mecedora tomando una taza de café y acompañado de una buena pieza de pan, sin faltar las buenas conversaciones y anécdotas.
Su imagen era inconfundible: sombrero blanco de lona, camisas a cuadros o rayas, el violín siempre cerca, la palabra en yoremnokki viva en su hablar y el hogar limpio como reflejo de su orden interior.
A la edad de 15 años fue seleccionado por el gobierno para recibir instrucción militar en Morelia, Michoacán. Durante dos años sirvió a la nación, experiencia que fortaleció su carácter y sentido de responsabilidad.
Cuando cumplió 18 años obtuvo tierras ejidales, convirtiéndose en uno de los primeros ejidatarios de Tehueco. En esa misma etapa de su vida se casó con Braulia García Fierro. De su matrimonio nacieron dos hijas: Bertha, quien partió muy pequeña, y María Reynalda Flores García †, madre de nueve nietos que continúan su linaje.
Fue alrededor de los 35 años cuando el violín llegó para quedarse en su vida. Con el apoyo de Lázaro López, músico de Tetamboca, y también observando atentamente a los mayores en las ceremonias, comenzó a aprender el arte musical.
Con el tiempo se ganó un lugar en las fiestas tradicionales del centro ceremonial de Tehueco, hasta convertirse en músico mayor, formó un excelente equipo con Ángel Álvarez - quien aún vive -labeleero sekariam (violinista segundo) de la misión vieja y con Mateo Ontiveros † (arpero) de la misión nueva, tocaron juntos por muchos años, siendo reconocidos por su calidad y experiencia en la música tradicional yoreme.
A los 55 años asumió la responsabilidad de cuidar la Presa Jecolua, controlando el agua para los cultivos de Tehueco y Las Estacas durante más de una década. Tras el paso del huracán Paul, la presa quedó destruida y nunca fue reconstruida, quedando como recuerdo de una etapa de lucha y trabajo comunitario.
El 28 de enero de 2016, a los 87 años, falleció Fidencio Flores Flores. Con su partida se apagó una estrella de la música yoreme, pero su sonido no se extinguió.
Don Lencho vive en la memoria del pueblo, en cada ceremonia, en cada violín que se levanta, en cada palabra dicha en yoremnokki. Su espíritu descansa con Dios, pero su legado permanece en los corazones de su familia y de su gente.
La historia de Don Lencho es la historia de un guerrero yoreme que defendió su cultura con trabajo, música y palabra, dejando un ejemplo que hoy sigue caminando entre generaciones como raíces vivas.
Cómo sonido de fondo un son de pascola titulado guoi (coyote) interpretado por don Lencho Flores, Ángel Álvarez y Mateo Ontiveros.