13/05/2026
El título de la obra, "La Imagen Verdadera", no se refiere únicamente al rostro de Cristo en el sudario. Sugiere que la "imagen verdadera" de lo divino no es una representación idealizada o sobrenatural, sino que se encuentra en la esencia misma de la condición humana: en el cuerpo físico que siente dolor, en la sangre que fluye (representada por el sudario ensangrentado), y en la experiencia de la vulnerabilidad y la mortalidad. El cuerpo de la mujer, con su piel pálida y sus hombros expuestos, se convierte en el lienzo sobre el que se plasma esta "imagen verdadera" de la divinidad.
Óleo sobre tabla entelada de 30 x 40 cm.
(DISPONIBLE $)