23/07/2026
El teatro es el amigo que hace banquito para que niñas y niños se lancen a la curiosidad.
Todo empieza con un enorme signo de interrogación, abriéndose para hacerse preguntas ¿Te da miedo la oscuridad?, ¿Cómo hablan los peces?, ¿Qué es esto?, entre muchas más que se hacen las infancias mientras observan una obra.
Pero ¿qué pasa cuando se acercan al adulto que les acompaña para compartir las curiosidades que van surgiendo? ¿respondemos o acompañamos a su investigación? Espero que sí, de ser lo contrario estaríamos acabando con su importante investigación.
No creo que exista la etapa a la que llaman “la edad del por qué” esa etapa debe existir siempre a lo largo de la vida, nos toca acompañar y escuchar a las niñas y niños mientras cuestionan una y otra vez, estar ahí cuando consideren que somos las personas en quien pueden encontrar alguna respuesta y tal vez, en algunos casos, ofrecerles propuestas para la investigación.
Es claro, todo empieza con la curiosidad de un nuevo aprendizaje o la creación de cosas fabulosas, entonces se vuelve importante acompañar a la niñez en sus descubrimientos desde el respeto de sus tiempos, sus preguntas y su forma de investigar. Solo así estaremos invitándoles a querer saber siempre más de todo lo que les rodea y de ser creativos en los temas que les interesen, llegando a ofrecer al mundo grandes descubrimientos sin quedarse jamás con la duda.
Proteger las infancias, es también, respetar su curiosidad.