17/07/2026
🐕🚀 Laika: la perrita que abrió el camino hacia la exploración espacial
En noviembre de 1957, una pequeña perra callejera llamada Laika hizo historia al convertirse en el primer ser vivo en orbitar la Tierra a bordo del Sputnik 2. Su misión marcó un antes y un después en la exploración espacial y permitió obtener información clave sobre cómo reaccionaba un organismo vivo en el espacio.
Laika había sido rescatada de las calles de Moscú. Los científicos soviéticos eligieron perros mestizos por su resistencia y adaptabilidad, y prefirieron hembras por su temperamento tranquilo y porque podían permanecer más tiempo en espacios reducidos.
El lanzamiento se realizó pocos días después del éxito del Sputnik 1, en plena carrera espacial. Debido al poco tiempo disponible para preparar la misión, el sistema de soporte vital no estaba diseñado para un vuelo prolongado. Horas después de alcanzar la órbita, un fallo en el sistema de refrigeración provocó un aumento de la temperatura dentro de la cápsula y Laika mu 41ó por sobrecalentamiento. Esta información no se hizo pública hasta décadas más tarde.
A pesar del trágico desenlace, la misión proporcionó los primeros datos fisiológicos de un ser vivo en órbita. Los sensores registraron el ritmo cardíaco, la respiración y la actividad del organismo en condiciones de ingravidez, información que resultó fundamental para desarrollar los sistemas que posteriormente harían posible los vuelos espaciales tripulados.
El vuelo de Laika también impulsó nuevas misiones biológicas. En 1960, los perros Belka y Strelka lograron regresar con vida tras pasar un día en órbita, y un año después Yuri Gagarin se convirtió en el primer ser humano en viajar al espacio.
Con el paso del tiempo, la historia de Laika abrió un amplio debate sobre la ética de la experimentación con animales. En 2008, Moscú inauguró un monumento en su honor, recordando a la perra que, sin regresar a la Tierra, contribuyó al desarrollo de la exploración espacial.