23/05/2026
Galería fotografíca Reapertura del templo de San Sebastián Mártir en Chiapa de Corzo, Chiapas.
Bajo el cielo de Chiapa, donde el río grande susurra viejas oraciones y el eco del tambor hace vibrar la tierra, se ha encendido una luz que jamás volverá a apagarse.
Como chiapacorceño de corazón, como humilde servidor de Dios en los altares de esta Iglesia nuestra, Romana y Santa, y como un testigo que busca retener los milagros divinos a través del lente, comparto este latido que brota del alma:
Por siglos, las venerables ruinas de San Sebastián se alzaron sobre el cerro como un testigo silente del tiempo, una hermosa corona de arcadas abiertas al viento, resistiendo los años como resistió el mártir las flechas. Cuántas veces, cargando mi cámara al pecho, contemplé sus muros desnudos cobijados solo por las estrellas, pensando que el cielo era su único techo habitable. Pero Dios, en su infinita paciencia y amor por este pueblo de fe indomable, tenía un plan más alto: devolverle la vida a su casa.
Hoy ya no le llamamos ruinas. Hoy, con los ojos empañados de gratitud y el pecho ensanchado de orgullo, le llamamos con reverencia: El Santuario de San Sebastián Mártir.
La tarde en que Monseñor José Francisco González González alzó sus manos para bendecir este recinto, flanqueado por la guía de nuestro párroco Jorge Alberto y el cobijo del padre Augusto, el tiempo se detuvo. Parecía que el viento de Chiapa guardaba silencio para escuchar el murmullo de la gracia divina cayendo sobre el ladrillo rojo. Fue una boda perfecta entre nuestra historia y el misterio eterno del Altísimo.
Para este servidor, capturar ese instante no fue un trabajo; fue un acto de amor litúrgico. Cada clic del obturador era una plegaria, un intento desesperado y romántico de congelar la eternidad en una fracción de segundo.
Vi la luz del atardecer filtrarse entre los arcos mudos, que hoy vuelven a cantar gloria.
Vi el rostro de mi gente, curtido por el sol y la devoción, reflejando el mismo fervor que movió a nuestros antepasados en el siglo XVI.
Vi la Iglesia viva, la que no solo se construye con piedra, sino con almas unidas en un solo latido.
¡Qué hermoso es ser de Chiapa! Qué privilegio tan sagrado es servirle al Señor de la historia en el mismo suelo donde la tradición se vuelve mística. El Santuario de San Sebastián ha despertado, no para recordar el pasado, sino para guiar el futuro de nuestra fe.
Que el glorioso mártir, el soldado de Cristo que prefirió morir antes que negar su amor, interceda siempre por nosotros, para que sepamos custodiar este tesoro de piedra, luz y espíritu.
¡Viva San Sebastián Mártir! ¡Viva nuestro nuevo Santuario! ❤️⛪📸
Edwin Omar Estrada ✍🏻📸
Alberto Binxghava Villanueva
Alerta Chiapas
Imer Chiapas
Primer Plano Magazine
Fotografías en cámara CANON REBEL T7, como servidor en la parroquia de Santo Domingo de Guzmán.