Las Siete Vidas del Tritón, Motovelero Trimarán Chetumaleño
(Documento estructurado alrededor de entrevistas abiertas, aplicadas a Faustino Tamay Torres y otros, en sus respectivos domicilios de la Ciudad de Chetumal, entre el 16 de febrero y el 7 de marzo del 2013)
Dr Xavier Gamboa Villafranca1
9 de marzo del 2013
Corría el año 1977 cuando el Dr. Franisco Guillermo Macías García Sancho2
empezó a cristalizar una idea que le había acompañado desde su adolescencia: construir una embarcación sólida, con estructura de madera y forrada de fibra de vidrio. Previsor y meticuloso como era, en 1975, había partido del supuesto de que no tenía experiencia como constructor de embarcciones. Para superar este obstáculo, encomendó la tarea de construir la nave Yunkanaab, al Carpintero de Ribera Mr Dick X, de Corozal Belize. Como él mísmo participó en este cometido, adquiriendo ahí lo básico, aprendiendo sobre el trabajo mismo, de carpintería y fibra de vidrio. Asumió el mas grande reto que pudo: se decidió por construir una embarcación Harley Lively 35: un trimarán diseñado en Nueva Zelandia, de 35 pies de eslora (alrededor de 12 metros de largo) de su casco principal y 24 pies de manga (aproximadamente 8 metros de ancho), contando casco y los dos flotadores laterales. Una nave que sería las mas grande construída hasta ese momento en Chetumal... ¡y aun hasta la fecha en que se escriben estas líneas! Adquirió los planos de los fabricantes neozelandeses, haciendo la compra a una revista en Miami, EUA.3 De esta manera, obtuvo un voluminoso -pero que a la postre resultaría muy práctico- juego original de los planos, con numero 1-4-63 (asi nada mas, sin “security code” ni cosa parecida)4. Cuando los planos llegaron a Chetumal, el doctor Macias mandó hacer un juego de ellos a tamaño completo.5
El hecho es que en 1977 el Dr. Macías puso manos a la obra. Contaba con lo necesario: rudimentos de la tecnología necesaria; ganas, muchas ganas de construir la embarcación; un lugar para realizar el trabajo (el patio, debidamente nivelado, de su propia casa hogar ubicada en la Avenida Juárez X Ave Cármen Ochoa de Merino, (en contraesquina de la Gasolinera Handall)6; un lugar donde botarla y guardarla (el Cub de Yates, ubicado entre el muelle fiscal y el muelle de pescadores), una vez la empresa concluyera exitosamente; un magnífico juego de planos; y hasta el nombre del trimarán, que sería “Tritón”. Durante los siguientes siete años, hasta principios de 1984, avanzó lo más que pudo. Con su propio trabajo y el de su hijo Alvaro Gorocica, no unicamente logró terminar la plataforma para realizar la construcción, sino tambien un primer y muy apreciado producto: la quilla del casco y parte del casco principal. El Dr. Macías, aunque muy orgulloso de sus logros, notó que el avance era muy lento. Evaluó la situación y vió que necesitaba mas manos aplicadas al trabajo. En 1984, durante sus frecuentes visitas al Club de Yates, se venía dando cuenta que el recientemente pensionado del Ejército Mexicano, Sr. Faustino (“Tino”) Tamay Torres, había comprado una lancha de 19 pies en mal estado; que la había reconstruído a partir de su alma de madera; que teníaa destrezas como carpintero, habilidad que se le notaba cuando estaba pasando o ajustando el planero; y que, además, sabía de composición y aplicación de fibra de vidrio. Sobre esto último no le cupo la menor duda, cuando a los dos meses vió el producto terminado: una lancha (a la que despues Tino le pondría por nombre “la Bárbara”), que en los años posteriores se distinguiría -entre las de la flota de la cooperativa pesquera local- por su solidez y maniobrabilidad. Ante esta inesperada pero prometedora situación, el Dr. Macías habló con “Ray” (Don Raymundo Tamay Ancona, encargado del Club de Yates). Le pidió preguntara a su hijo, “Tino”, si le interesaría trabajara con él, para acelerar la construción del Tritón, con la aclaración de que no contaba con mucho dinero para pagarle por su trabajo. Faustino respondió afirmativamente al mensaje de “Ray”; dijo que NO le cobraría al Dr. Macías lo que debiera ser sino mucho menos7, porque ante todo era su amigo, tanto de él como de su padre. Asi empezó una relación de amistad, mucho, pero mucho mas que de trabajo, que se prolongaría durante los siguientes 9 años, hasta 1994 y que en el plano de la amistad sincera perduraría hasta el fallecimiento del Dr. Macías ocurrido a mediados del año 2002. Durante los siguientes 9 años (los primeros 7, constituyeron la fase de carpintería y los siguientes 2 años, se dedicaron a la conscienzuda preparación y aplicación de fibra de vidrio), tres personas (esporádicamente cuatro personas) laboraron, rigurosamente, en la construcción del Tritón. El tiempo fue largo, porque el Dr. Macìas era muy meticuloso. Las medidas las tomaba Faustino y, despues, por su cuenta, el Dr. Macìas. No se hacía nada, hasta que las medidas de ambos fueran exactamente las mismas. Faustino Tamay “llevaba la batuta”, como responsable del proyecto en su conjunto. El Dr Macías, a pesar de ser el dueño, en su calidad de trabajador se desempeño gustoso y a todo v***r como “Carpintero de Ribera”8, a las órdenes de Faustino. De cuando en cuando participaba el contador Blas Aguirre. Es importante mencionar que se desarrolló un verdadero clima de trabajo, conformando un real equipo, en ese patio de la casa del Dr. Macías, sobre la chetumaleña Avenida Juárez. Faustino Tamay narra:
“Yo traìa cortito al Doctor, abasteciendo y batiendo pasta y resina. A las 7:00 AM llegaba yo y cubría todo el casco con la fibra, hasta que quedaba como novia que se va a casar. Cuando el doctor venía de sus aposentos, empezaba a batir. Yo le decía: 'Doctor, tiene que movilizarse, si no, no acabamos para las dos de la tarde.' No podemos descansar; no podemos pararle”. Con respecto a la etapa de carpintería, Tino recuerda con alegría muchos episodios. En una ocasión, por ejemplo, dice que el Dr. Macías la preguntó acerca de cómo hacía el “reviro” (es decir, para que la madera resultante apareciera “torcida”). Tino le contestó:
“Es muy facil, doctor. Mire, si usted tuerce una tira de papel, el papel, por sí mísmo, toma la forma que se necesita. Pero, como la madera no es papel, entónces usted necesita utilizar el vernier o pie de rey, para tomar las medidas con precisión, que es lo que permite darle la curva o revire. Se quedó mirando y me dijo: 'saliste mas chingón que yo, porque yo nada mas sabía que existía el pie de rey, y punto.' “. Faustino tiene uno y mil detallas que contar, en lo que toca a la fibra de vidrio. Por ejemplo, explica: eran mas de 10 tiras de fibra de vidrio por cada uno de los dos lados del casco. Al casco se le dieron 7 vueltas (capas): 3 de petatillo y 4 de tela de fibra. La quilla del casco, tienen 14 capas. Los flotadores tienen 3 capas. El entrevistador señala que el día de ayer, 11 de febrero del 2013, muchos años despues, al pretender desarmar los travesaños que unen al casco con sus flotadores, se había batallado muchísimo para sacar los tornillos. Tino señala a que se debe: “A todo, además de llevar resina, se le añadía epoxseal, un pegamento que lleva catalizador, que se basa 50% y 50% .“
Como unica protección, a veces los tres o cuatro que trabajaban se ponían pañuelo en la boca. Eso si, rigurosamente usaban lentes, para que no entrara en los ojos la fibra. Pero en esos nueve años NO hubo accidentes. Estuvo a punto de haberlo, sí. Resulta que el Dr. Macìas usaba estopa con thinner para limpiarse la resina de sus manos. Luego tiraba la estopa al suelo, donde había acerrín. Faustino platica:
“Yo le decía: 'doctor, no haga eso, porque ahora que salga el sol se va a prender.' y asi pasó una vez. Sabiendo el peligro, yo siempre le echaba ojo a la estopa y noté que, con la luz solar, una vez empezó a salir humo. No pasó nada, porque lo apagamos de inmediato. ¡Ah!, pero el doctor ya nunca mas tiró estopas con thinner al suelo”. Explica que el talón de aquiles del Tritón es la cubierta de su casco principal. A la madera con que se construyó, sólo se le echó resina. No está recubierta de fibra de vidrio. Tino le había sugerido al Dr. Macìas que la cubierta se hiciera con una sola placa de fibra de vidrio. Èste, sin embargo, no quiso hacerlo asi, porque sentía que el tiempo era ya demasiado; en parte, debido a los casi 16 años transcurridos en la construcciòn; y en parte, porque ya empezaba a sentirse enfermo. Dá, por lo pronto, algunos detalles mas. Narra que el mástil, tiene 13 metros de altura, en lugar de los 14.5 metros que marcan los planos. El Dr. Macías decidió acortarlo en este metro y medio, porque se le hizo demasiado alto. Él lo compró, en buen estado y de las dimensiones y materiales establecidos, a una persona de Xcalac, a muy buen precio. Resulta que en ese entónces, había muchas embarcaciones que habían encallado en aquella zona, que habían sido propiedad de estadounidenses. Y, al dejarlos ahí, daban autorización para sacar de ellas todo lo útil. Ese fue el caso del mástil. Para ontarlo se tuvo que construir un instrumento: una especie de grua. El motor es Japonés. Se trata de un Yanmar de 3 pistones, a diesel. Faustino lo instaló, dándole el declive necesario, porque él mísmo construyó la base. Una vez concluída la construcción del barco, lo sacaron del patio de la casa10 del Dr. Macías y lo trasladaron en el remolque que un herrero de Chetumal construyó, especialmente y a la medida del casco del Tritón. Se lo llevaron en partes: primero, el caso; luego los dos flotadores; y, al final, los travesaños y el mástil. Fue necesario demoler la viga sobre la puerta de entrada del Estacionamiento: por su altura, no pasaba por ella el recien construido casco principal del Tritón. Una vez que todas las partes estaban en el Club de Yates (ubicado a escasos 500 metros del Taller), el armado del barco se hizo en el agua. Tuvieron especial cuidado en cuanto a la nivelación de los flotadores con el casco principal. Luego, vino la puesta del motor.
“Ahí concluyó mi labor -resume Tino-. Yo estuve hasta 1994, cuando se terminó felizmente el armado y 'afine' final, en condiciones de flotabilidad y navegación, del Tritón. Luego, retorné a mis actividades de pesca y agricultura, trasladando mi residencia permanente al Ejido Calderas Barlovento hasta hace dos años, en que, por motivos de salud, tuve que volver a residir en Chetumal.”11
A partir de su arribo al Club de Yates en 1994 y hasta el 2010, el Tritón propiedad del Dr. Guillermo Macías García Sancho salió a navegar en contadas ocasiones; y, ello, siempre en las cercanías del muelle. Esto se debió a diversos factores.12 En primer lugar, resulta que cuando el Tritón se terminó de construir, Don Guillermo tenía 76 años de edad, pero con un estado deteriorado de salud. Neumólogo, como era, sabía que un cancer pulmonar (determinado, sin duda, por su hábito de fumar cuatro o cinco cajetillas de ci*******os al día) se había alojado en él. Entonces, él ya no tenía fuerzas para velear y, en su familia directa, ciertamente, nadie tenía afición por la mar. En segundo lugar, el Tritón no contaba con la documentación requerida por Capitanía de Puerto para salir de su muelle.13 Como era una nave autoconstruida, no tenía factura y el Dr. Macías fue bastante reacio a acudir a obtener una “Factura Notariada”, por todo el papeleo que implicaba (dos testigos, fotografias, documentos, etc, etc). En tercer lugar, a la muerte del Doctor Macías, acaecida en 2002, ya nadie bogó, porque no había afinidad familiar con esta actividad. Un evento especial, en este periodo de 16 años en que el Tritón estuvo prácticamente sin actividad, tiene que ver con la contingencia del Huracán Dean. En efecto, a las 12:00 del 20 de agosto del 2007 se declaró alerta roja para Chetumal y a las 18:00 se emitió toque de queda para la ciudad, porque ya no cabía duda de que el ojo del huracán Dean pegaría directo y de frente sobre la ciudad, en las primeras horas del día siguiente (21 de agosto). En esta situación, Alvaro Gorocica Bobadilla, en su calidad de propietario-heredero del Tritón, decidió embarcarse aproximadamente a las 10:00 AM del 20 de agosto, junto con su yerno Efrén Rodrigo León y un trabajador del Club de Yates al que le llamaban Malaleche14. El objetivo era llevarlo corriente arriba, por el Rio Hondo, y anclarlo en el resguardo ubicado a un costado (aproximadamente a 100 metros) de las instalaciones que la Marina Armada de México tiene en la población ribereña de Subteniente López.15 Tino Tamay conduciría una lancha rápida, en la cual se emprendería el retorno de todos a Chetumal. que El problema empezó en el canal (dragado) que permite accesar la desembocadura del Rio Hondo. Ahí se dejó de funcionar el motor. El mástil iba colocado, pero sin velas. Asi que, con el viento sobre la masa de casco y flotadores como unico medio de locomoción, el Tritón fue empujado durante mas o menos 6 horas, hasta que llegaron al sitio de resguardo. Ahí se fondeo el barco y Efrén saltó al agua, nadó hasta la orilla y realizó los amarres para sujetar la embarcación. Fueron a avisar al destacamaneto de la Armada del arribo del Tritón y caminaron por la orilla del Rio, hasta llegar al centro de la población de Subteniente López. Una vez ahí -y al no encontrar a Tino y la lancha rápida, abordaron un transporte terrestre militar hasta Chetumal, donde familiares y amigos los esperaban con gran angustia, pues habían temido lo peor. Unas dos semanas despues de la contingencia del Huracán Dean, Alvaro y Efrén fueron al sitio en que habían resguardado al Tritón ... ¡y resultó que éste se había soltado y ya no estaba en su lugar! Durante unos dos años permaneció perdida la embarcación hasta que, en el año 2009, unos estadounidenses visitaron a Alvaro Gorocica Bobadilla y le informaron que el Tritón estaba en su predio, ribereño al 4 Mile Lagoon en territorio de la República de Belize. Efrén Rodrigo contactó a sus primos de San Pedro, Belize, quienes le informaron que ellos conocían el lugar donde estaba varado. Una semana despues, éstos llegaron por agua al Club de Yates de Chetumal, ... ¡con todo y Tritón! Fue solo hasta el 2002, ya muy cercana su muerte,16 que el Dr. Guillermo Macías se animó a tramitar una factura notariada. Èsta salió a nombre de su compañera, la respetada enfermera Petronila (Nila) Bobadilla. Al morir ésta en 2007, muy cercano al embate del huracán Dean, deja en herencia el Tritón a su hijo, Alvaro Gorocica Bobadilla. Para 2010, Alvaro Gorocica Bobadilla estaba en la disyuntiva de mantener al Tritón en el muelle, deteriorándose progresivamente17, ó venderlo a quien pudiera hacerse cargo de él. Como apareció un comprador, decidió venderlo. Es importante tener en mente que le habían ofrecido, antes de que estuviera perdido durante los dos años, $400,000 pesos por el Tritón. Pero como despues de esta aventura del Tritón, éste estaba ya bastante deteriorado, lo vendió en el 2010, en un precio por debajo de esta cantidad, a Ramón X, queretano por nacimiento pero bacalareño por adopción razonada, en cuya laguna daba clases de velerismo. Ramón X, el nuevo propietario, empezó a ser presionado por los Socios del Club de Yates, para que sacara del muelle al Tritón. Argumentaban que el socio fundador -constructor y dueño originario del Tritón- había mu**to, por lo que ya no tenía cabida la embarcación sin pagar renta. Ramón había recibido, junto con el Tritón, el documento que lo avalaba como socio fundador del Club de Yates de Chetumal. Sin embargo, para no tener problemas, optó por sacar al Tritón del muelle de Club de Yates, y a dejarlo anclado a poca distancia de sus instalaciones. Ahí se mantuvo -frente al Monumento al Renacimiento y al Restaurante La Puesta del Sol- al vaiven de olas, mareas, corrientes y viento, durante alrededor de seis meses, hasta principios del 201018
En marzo del 2010 durante la época de estiaje de ese año, Ramón decidió efectuar un viaje piloto de varios días de duración, sobre el Rio Hondo. Partió del sitio de fondeo del Tritón, con una tripulación de dos mujeres: una norteamericana y una inglesa. En el poblado ribereño de Santa Elena, el personal se engrosó, al incorporarse los chetumaleños Sergio, Griselda, Liz y Marc.19 El capitán decidió continuar el viaje a motor desde este punto, pues la base del mástil se había roto durante la operación de bajada del mástil realizada por una retroescavadora (conocida localmente “mano de chango”); ello era necesario, pues con el mástil montado (15 metros en total) no le era posible al Tritón pasar por debajo del viejo puente internacional México-Belize ahí localizado. Un poco mas adelante, se adhirieron al grupo otros dos jóvenes: una mujer y un hombre. La tripulación completa, pues, fue de 10 personas. Conforme a programa, la embarcación iba parando en cada poblado que se encontraba sobre el río, descendiendo la tripulación, cuando era necesario, para comprar comida fresca. Al principio, se dormía en los muelles, en hamacas. Los tábanos y mosquitos, sin embargo, hicieron necesario que para la noche del cuarto día se construyera un cobertizo sobre la cubierta del Tritón, forrado de tela mosquitera, para formar un gran pabellón; esta medida mejoró mucho la cantidad de horas efectivas de descanso. Todo iba bien, pero, al sexto día, a la altura del poblado ribereño de Saxcan (población a un costado de la localidad turística de El Palmar), el motor a diesel Yanmar 3 GM30F, falló. Ante la imposibilidad de corregir la avería mecànica, y puesto que no se contaba con mástil con lo cual hubiera sido posible continuar a vela, el capitán, al verse sin medio de locomoción, no tuvo mas remedio que orillar al Tritón, fondearlo en la ribera, del lado mexicano; y dejarlo encomendado a Don Domingo, cuya casa quedaba a escasos 60 metros. Domingo lo cuidaría con esmero durante el tiempo que duró esta nueva etapa. Ramón y su tripulación, al séptimo día, regresaron a sus lugares de origen -unos a Chetumal y otros a Bacalar- por transporte terrestre. Dos meses despues, aproximadamente a mediados de junio del 2010, Ramón y dos personas mas, fueron al sitio del fondeo del Tritón. Achicaron el agua que había dentro de la nave y llevaron a cabo limpieza en general. Al atardecer, algo acalorados, decidieron darse un chapuzón en las aguas del Rio Hondo, para refrescarse. Un lagarto estaba al acecho. Ramón iba nadando de dorso con los brazos y antebrazos sujetando su propia nuca. El reptil lo tomó, por detrás de la cabeza, pero no pudo desnucarlo gracias a la circunstancia antes descrita. Aun asi, le propinó una herida en la cabeza de mas de 15 centímetros de largo, que ameritó 16 puntadas. Volvieron rapidamente, por tierra, a Bacalar para no volver hasta cerca de dos años despues (julio del 2012), cuando las heridas de Ramón hubieron cicatrizado totalmente. Al llegar, grande fue su desilusión, al observar que el Tritón estaba parcialmente hundido, con alredor de 6,000 litros de agua en su interior. No sólo eso: había sido, también, víctima de vandalismo. Sus escotillas y ventanillas estaban rotas; todo el metal del interior había sido sustraído y las literas simple y sencillamente ya no estaban. Afortunadamente el motor, mástil y “boom” permanecían bajo custodia de Don X, que los había trasladado a su propio hogar para mantenerlos seguros. Ramón contacta al Ing. Ricardo Xavier Gamboa Rocha, con la encomienda de que organizara un operativo de salvataje del Tritón y de su completa reparación; a cambio, se convertiría en socio propietario, junto con Ramón, del Tritón. Es importante aclarar que Ricardo ya había estado a cargo, a finales de agosto, del salvataje de la Ninfa, un motovelero trimarán también propiedad de Ramón, que había zozobrado en la Laguna de Bacalar, como resultado del embate del Huracán Ernesto, acaecido el 7 de agosto del 2012. Se armó un grupo formado por Ricardo Xavier, Ramón y dos europeos (un polaco y un rumano (los dos, propietarios del restaurante Piratas del Caribe, en Bacalar). El 12 de septiembre del 2012, el equipo se trasladó a Sacxan por tierra. Durante ese día y parte del siguiente, achicaron toda el agua. Pusieron nuevamente a flote al Tritón. Subieron -como carga- al mástil y al motor diesel a bordo. Fue colocado y puesto a funcionar un motor fuera de borda, a gasolina, de 40 caballos de fuerza. A las 10:30 de la noche del 12 de agosto, emprendieron el viaje de 41 kms sobre el Rio Hondo, de Sacxan al hogar de siempre -aunque en ocasiones hogar forzado- del Tritón ... ¡El Club de Yates de Chetumal! Llegaron sin novedad digna de contar, conducida la embarcación por Ricardo Gamboa, a la desembocadura del Rio Hondo y se introdujeron a una Bahía de Chetumal que estaba “calmito”. Estaban atracando a las 7:37 AM del 13 de octubre del 2012. La historia se repitió. Para agosto del año siguiente, las presiones del administrador para que se sacara al Tritón de los muelles del Club de Yates, llevó a que entre el 9 y 16 de febrero del 2013 el Tritón fuera sacado del agua en la rampa del Club de Yates. El operativo fue organizado por el Ing. Ricardo Xavier Gamboa Rocha. Los trabajos del día 9 de febrero del 2013 empezaron a las 11:00 AM. En esta ocasión participaron: Ramón Pérez, Xavier Gamboa Villafranca, Angel, Gaspar (el ya con 5 siete vidas) y Panchito. Luego de hora y media de maniobrar para salir del atracadero, se llegó a la rampa, movida la embarcación por un pequeñísimo motor fuera de bordo, Yamaha, a gasolina, de 8 caballos. Fue utilizando el mismo remolque construido ad hoc veinte años atrás, jalado por un jeep CJ7 de seis cilindros. Para aumentar la potencia de arrastre, el jeep, atado por un cable jalado por winch eléctrico, fue auxiliado por una pequeña camioneta a diesel H.100. Poco antes del anocher del 9 de febrero del 2013, el casco principal, junto con sus dos flotadores y mástil, estaban fuera del agua, a bordo del remolque, estacionado sobre el acceso a la rampa. Durante la semana siguiente, con grandes trabajos debido a la solidez de su construcción, el Tritón fue separado en sus grandes componentes: casco, 2 flotadores, 2 travesaños, mástil. Participaron: Ricardo Xavier Gamboa Rocha, Gaspar “el 5 vidas”, Xavier Gamboa Villafranca, Roque Tah y otra persona. Se hicieron 5 viajes en un remolque prestado por El Che, jalado siempre por el fiel Jeep CJ7, remontando la distancia de aproximadamente 500 metros, hasta llegar al embarcadero de la Marina del Manatí. Ahí, en el espacio asignado junto al Taller, fueron depositados el desmantelado Tritón, aguardando los trabajos de reparación que estaban programados para iniciarse el 1ºde marzo del 2013. Es de hacer notar que el Ing. Ricardo Gamboa, del 16 al 28 de febrero de ese año, hizo un viaje a Laredo y San Antonio, Texas; y, desde luego, a Nuevo Laredo, Tamaulipas. El 1 de marzo ya estaba de regreso en chetumal, con diversos enseres importados que aguardaban en la aduana de la frontera mexicana, listos para ser usados en la reparación del Tritón. La prioridad la tendría, durante los cinco días siguientes, la reparación del motor diesel dentro de borda, perteneciente a la embarcación, que estaba en el Taller de Tecnologías Alternativas Visión Energética TATAVIEN. La atennción reconstructora se centraría nuevamente en reparaciones a los comoponentes del Tritón que permanecìan dentro de la Marina del manatí, a partir del 12 de marzo del 2013.