02/07/2024
“DE MIS RECUERDOS”
Raúl Alvarado García
Tal vez debiera preguntarme ¿por qué escogí el fascinante camino de la danza?, para poder explicar el sentido que quise expresar a través de mi concepto de la misma que reza; “Danza…la expresión sublime de Dios por medio del hombre”, que es, la forma más precisa que encontré para decir en palabras mi sentir y mi vivir por tan noble y bella disciplina, Cuyo desarrollo en mi vida está íntimamente relacionado con el añejo ambiente guardado entre los gruesos muros de la Casa de la Cultura, centinelas y testigos silenciosos de mis anhelos, desesperanzas, éxitos y sueños cristalizados, institución que ahora tan llena de vida llega con extraordinaria madurez a los 51 años de ser baluarte en el desarrollo cultural, no solamente en el municipio de Celaya, sino en todo el estado.
Hoy caminando por los pasillos de este viejo ex convento, la imagen que llega a mi mente es la de mis años mozos, cuando fui invitado a formar parte del entonces muy sonado “Ballet Folclórico” de la Casa de la Cultura de Celaya, siendo este el motivo por el cual ingresé a dicha institución cuando corría el mes de enero del año de 1973, siendo el punto de partida de mi identidad con la misma, y de mi encuentro con la esencia de mi destino que se cristalizó en algo tan valioso, sublime y trascendente como lo es mi familia y el arte.
Me parece escuchar aún, la voz firme de Rogelio Zarzosa entre el juego de luz y sombra, que dan vida desde entonces a tantos anhelos compartidos con estudiantes de Danza y creadores de esperanzas, exigiendo perfección en todas las cosas, ser buen bailarín, entender lo que se está haciendo, soportar el dolor, el cansancio, fatigarse zapateando, entregarse con sacrificio, con pasión y con esa sublime idea de la devoción que él tenía todavía por el hermoso milagro humano de hacer Danza, porque “el arte lo merece y lo exige todo”, y fue por ese todo que Rogelio Zarzosa y Alarcón sembró la semilla de la Danza, cobijada por la simbólica tierra de los muros y los espacios del Exconvento de San Agustín, y que ha sobrevivido y anidado en los corazones de tanta gente desde hace 51 años, cuando un venturoso 21 de septiembre inició el camino de la aventura de “hacer arte” armado con esperanza y deseo de compartir su vida de artista con quienes así lo quisimos con buena voluntad, durante los 8 años que fungió como director fundador de la Casa de la Cultura de Celaya.
Angustias, deseos, contradicciones, desesperanzas, fracasos, éxitos, tragos amargos, grata felicidad, sueños y utópicos momentos, abandono, tenacidad, antagonismos, metas alcanzadas, objetivos muy lejanos, polvo de estrellas en las manos, lagrimas de dolor o felicidad, crudas realidades, o simplemente momentos vividos, son elementos comunes a una institución y a una vida, la Casa de la Cultura y mi propia vida, porque hemos caminado por una senda compartida a lo largo de 48 años, la institución haciendo creadores en el arte, yo haciendo Danza en ella y para ella.
Si bien la semilla fue sembrada por Rogelio, el cultivo de este fértil campo de creación ha estado en manos de personas que con cariño y paciencia han dejado huella imborrable en él, abonándolo con su calidad humana y moral, y teniendo como herramienta a los miles de alumnos que han pasado por sus aulas; El Prof. José Luis Torres Lemus alma de la institución a lo largo de 16 años de esfuerzo, a quien le debemos tanto que es difícil decirlo en unas cuantas líneas, así como otros no menos valiosos cada uno en su momento, Sergio Tovar Alvarado, Antonio Chaurand Yepez, Luis Melgosa Guillen, Juan Gerardo Cázares Patiño, Antonio Chaurand Zorzano, Héctor Gomezdelacortina Guerrero, responsable actual del rumbo de ese parte aguas cultural que es el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Celaya, fruto innegable de aquella semilla que con anhelo depositara Rogelio Zarzosa en 1971.