Afoddag Guanajuato

Afoddag Guanajuato ASOCIACIÓN PARA EL RESCATE, FORTALECIMIENTO Y DIFUSION DE LA DANZA EN GUANAJUATO, A. C.

ASOCIACIÓN PARA EL FORTALECIMIENTO Y DIFUSION DE LA DANZA GUANAJUATENSELa AFODDAG es una Asociación Civil no lucrativa, cuyo objetivo es impulsar, desarrollar y promover el conocimiento de la danza tradicional guanajuatense. Entre sus fines sociales contempla: Realizar, promover y difundir investigaciones vinculadas con la danza tradicional guanajuatense, así como las diversas manifestaciones cult

urales del estado. Difundir a través de los medios de comunicación, estudios, investigaciones y mensajes que tiendan a impulsar y fortalecer la cultura tradicional dancística del estado.

07/02/2026

EL VENTUROSO 2024 NOS VIO LLEGAR A LOS 51 AÑOS DE ACTIVIDADES........Y SEGUIREMOS HASTA DONDE NOS SEA POSIBLE...GRACIAS VIDA Y DANZA....

07/02/2026
TODOS INVITADOS A NUESTRO INICIO DE ASAMBLEAS 2025, SERAN BIENVENIDOS.
19/01/2025

TODOS INVITADOS A NUESTRO INICIO DE ASAMBLEAS 2025, SERAN BIENVENIDOS.

SALUDOS MIEMBROS DE LA ARFODDAG, SERA UN PLACER REENCONTRARNOS EL DOMINGO EN SALAMANCA PARA NUESTRA ASAMBLEA, TODOS SERA...
19/01/2025

SALUDOS MIEMBROS DE LA ARFODDAG, SERA UN PLACER REENCONTRARNOS EL DOMINGO EN SALAMANCA PARA NUESTRA ASAMBLEA, TODOS SERAN BIENVENIDOS,

02/08/2024

EL DIABLO Y LA CAMPANA
Raúl Alvarado García
Siendo oriundo de la Comunidad de Chilchota en el estado de Michoacán, y habiéndome llevado el destino a la ciudad de Celaya Guanajuato, por razones que no son motivo del presente relato, en el año de 1977 en compañía de mi esposa Adolfa Rodríguez Chávez, establecimos temporalmente nuestra residencia en una pintoresca calle del Barrio de San Juan Bautista de la citada ciudad llamada Profa. Macedonia Niño, en el número 207, misma que se encuentra a muy corta distancia de la parroquia dedicada al Santo Patrono del mencionado Barrio; cierta noche al filo de la madrugada escuché el sonido triste y melancólico de una campana que claramente esparcía en el barrio un toque de ánimas, el cual se acostumbra en mi lugar de origen para avisar a la comunidad de la muerte de alguno de los vecinos, por lo que considerando esto asumí que de eso se trataba y no le di mayor importancia.
Al día siguiente pregunté si el párroco del Barrio u otro personaje del mismo habría mu**to la noche anterior haciendo referencia al sonido de la campana, la respuesta fue simplemente un rotundo no, pero curiosamente durante varias noches aunque no diariamente, escuché aquel toque de ánimas durante algunos minutos de la madrugada, pero al preguntar sobre el tema tal parecía que esto era más producto de mi imaginación o de alguna ensoñación que de la realidad, razón por la que opté por guardar silencio sobre el tema aunque no por mucho tiempo.

Una tarde al hacer referencia a la ya para mi famosa campana, una señora a la que todos conocíamos como Doña Mary, y quien era auxiliar de servicios en nuestro lugar de trabajo me hizo la pregunta que cambiaría mi perspectiva sobre el tema ésta fue,
“Maestro Raúl ¿a poco usted también oye la campana?
Mi repuesta inmediata fue si Doña Mary fuerte y claramente durante la madrugada, a lo que ella respondió cuestionándome si sabía de qué se trataba, es claro que al escuchar de mi un no como respuesta después de reírse de mi angustia por saber lo que estaba pasando me relató esta historia.

“Cuando yo era niña en lo que ahora es la zona residencial de la alameda, había un ojo de agua donde había muchos manantiales pequeños, guayabos y otros árboles frutales, a ese ojo de agua las señoras acostumbraban ir a lavar la ropa, mientras los niños, y los no tan niños gustábamos de bañarnos en el arroyo que nacía ahí y que corría por varias partes, pasando por el Puente de las Monas que está en la calle de Madero, pasaba también por el puente que está en la calle de Ignacio Camargo allí donde está el pedazo empedrado junto a la Parroquia, seguía hacia el Barrio de San Juan, por el Ranchito, ahí donde estaba el puente de Guadalupe, y llegaba hasta las compuertas donde ahora es la colonia las Arboledas, aunque no era un río muy grande si había partes en que se puede decir que estaba hondo.

Un día mi abuelita me contó que, una tarde el diablo andaba suelto en esta región haciendo travesuras, que llegó a Celaya haciendo cuantas travesuras se le antojó por todos lados, pero que volando por todas partes y tal vez aburrido al no encontrar más que hacer, se le ocurrió robarse una de las campanas de la torre del Templo de San Agustín en pleno centro de la ciudad, por lo que el padre del templo y varias personas más lo persiguieron, para lanzándole objetos y rezos arrebatarle la bendita campana que se había robado pero no lo lograron, afortunadamente la campana era bastante grande y pesada, tal vez el gran peso lo sentía mayor el diablo por estar bendita la campana y haber sido arrancada del campanario de la casa de Dios, por lo que el diablo No pudo sostenerla por mucho tiempo dejándola caer en el arroyo a su paso por el barrio de San Juan, pero por su peso y por la caída la campana se hundió en el fondo del arroyo y no pudieron nunca sacarla.

Yo no sé cuándo sucedió todo eso porque mi abuelita nunca me lo dijo, pero ella misma me decía que se escuchaba la campana que se robó el diablo y que suena pidiendo que la saquen del lugar en que quedó enterrada por que hace muchos años que se secó el río y mucha gente ahora ni siquiera sabe que existía, mucho menos por donde pasaba”.

Después de fascinarme con el relato de Doña Mary, y a pesar de haber escuchado yo mismo el sonido de la campana, vive en mi la interrogante respeto a la veracidad de la historia, aunque espero tener la oportunidad de compartir dicha experiencia con algunas otras personas que puedan acercarnos más a lo sucedido entre;
“El Diablo y la Campana.

24/07/2024

FIESTA DE LA SANTA CRUZ
Lic. Raúl Alvarado García..-Director.
“Hace muchos años, se tenía la costumbre de llevar por los campos y por las calles una imagen, esto para pedir que lloviera, porque hubo una época en que la lluvia fue muy poca, y como eso se hacía cada año, se pensó que si el cerro era la parte más alta, pues allí se pondría la Santa Cruz para poder rezar y nos proteja y no nos falte el agua, por eso se dijo, formaremos una cruz, y se hizo grandísima”.
Esta fue la explicación del por qué encontramos a la Santa Cruz en lo más alto del Cerro de Culiacán al cuestionar a uno de los capitanes de Danza que al igual que muchísimas personas más acuden a este lugar a la fiesta, y que a través de la ejecución de la danza agradecen por los “milagros” con que les ha bendecido, esto lo supimos en nuestra primera visita a dicho lugar, misma que efectuamos el día 2 de mayo de 1982, convirtiéndonos desde entonces en parte de la multitud que anualmente acude a esta celebración.
No se precisa el año en que dicha cruz fue colocada en el citado cerro, lo cierto es que éste se convirtió en un centro de fe para cientos de personas que llegan a dicho lugar, provenientes principalmente de los municipios de Celaya, Cortázar, Salvatierra, Acámbaro, Salamanca, Valle de Santiago, Victoria de Cortázar, y varios más de la región, de acuerdo con nuestros informantes, la cruz original “se quemó sin saber por qué, entonces el General, como se le llama a encargado de la Santa Cruz, se dio cuenta y la bajaron al atrio de la iglesia, solamente que la gente le empezó a quitar pedazos o astillas y se la estaban acabando, entonces se pensó hacer otra con lo que quedaba, y se hizo la que está allá arriba, que es la original; pero con un pedazo se hizo una que está en Santiago Capitiro. Los de Celaya pidieron otro pedazo; hicieron otra y la tienen en el barrio de San Juan”.

02/07/2024

“DE MIS RECUERDOS”

Raúl Alvarado García

Tal vez debiera preguntarme ¿por qué escogí el fascinante camino de la danza?, para poder explicar el sentido que quise expresar a través de mi concepto de la misma que reza; “Danza…la expresión sublime de Dios por medio del hombre”, que es, la forma más precisa que encontré para decir en palabras mi sentir y mi vivir por tan noble y bella disciplina, Cuyo desarrollo en mi vida está íntimamente relacionado con el añejo ambiente guardado entre los gruesos muros de la Casa de la Cultura, centinelas y testigos silenciosos de mis anhelos, desesperanzas, éxitos y sueños cristalizados, institución que ahora tan llena de vida llega con extraordinaria madurez a los 51 años de ser baluarte en el desarrollo cultural, no solamente en el municipio de Celaya, sino en todo el estado.

Hoy caminando por los pasillos de este viejo ex convento, la imagen que llega a mi mente es la de mis años mozos, cuando fui invitado a formar parte del entonces muy sonado “Ballet Folclórico” de la Casa de la Cultura de Celaya, siendo este el motivo por el cual ingresé a dicha institución cuando corría el mes de enero del año de 1973, siendo el punto de partida de mi identidad con la misma, y de mi encuentro con la esencia de mi destino que se cristalizó en algo tan valioso, sublime y trascendente como lo es mi familia y el arte.

Me parece escuchar aún, la voz firme de Rogelio Zarzosa entre el juego de luz y sombra, que dan vida desde entonces a tantos anhelos compartidos con estudiantes de Danza y creadores de esperanzas, exigiendo perfección en todas las cosas, ser buen bailarín, entender lo que se está haciendo, soportar el dolor, el cansancio, fatigarse zapateando, entregarse con sacrificio, con pasión y con esa sublime idea de la devoción que él tenía todavía por el hermoso milagro humano de hacer Danza, porque “el arte lo merece y lo exige todo”, y fue por ese todo que Rogelio Zarzosa y Alarcón sembró la semilla de la Danza, cobijada por la simbólica tierra de los muros y los espacios del Exconvento de San Agustín, y que ha sobrevivido y anidado en los corazones de tanta gente desde hace 51 años, cuando un venturoso 21 de septiembre inició el camino de la aventura de “hacer arte” armado con esperanza y deseo de compartir su vida de artista con quienes así lo quisimos con buena voluntad, durante los 8 años que fungió como director fundador de la Casa de la Cultura de Celaya.

Angustias, deseos, contradicciones, desesperanzas, fracasos, éxitos, tragos amargos, grata felicidad, sueños y utópicos momentos, abandono, tenacidad, antagonismos, metas alcanzadas, objetivos muy lejanos, polvo de estrellas en las manos, lagrimas de dolor o felicidad, crudas realidades, o simplemente momentos vividos, son elementos comunes a una institución y a una vida, la Casa de la Cultura y mi propia vida, porque hemos caminado por una senda compartida a lo largo de 48 años, la institución haciendo creadores en el arte, yo haciendo Danza en ella y para ella.

Si bien la semilla fue sembrada por Rogelio, el cultivo de este fértil campo de creación ha estado en manos de personas que con cariño y paciencia han dejado huella imborrable en él, abonándolo con su calidad humana y moral, y teniendo como herramienta a los miles de alumnos que han pasado por sus aulas; El Prof. José Luis Torres Lemus alma de la institución a lo largo de 16 años de esfuerzo, a quien le debemos tanto que es difícil decirlo en unas cuantas líneas, así como otros no menos valiosos cada uno en su momento, Sergio Tovar Alvarado, Antonio Chaurand Yepez, Luis Melgosa Guillen, Juan Gerardo Cázares Patiño, Antonio Chaurand Zorzano, Héctor Gomezdelacortina Guerrero, responsable actual del rumbo de ese parte aguas cultural que es el Instituto Municipal de Arte y Cultura de Celaya, fruto innegable de aquella semilla que con anhelo depositara Rogelio Zarzosa en 1971.

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