11/07/2021
El día en el que el titular de un artículo sea de la famosa que cría con respeto en lugar de la modelo que está “espectacular” en términos físico después de parir habremos evolucionado como sociedad.
Este tipo de artículos perpetúan estereotipos superficiales y banales en relación a la maternidad. Pareciera que los cambios y procesos corporales del embarazo y el parto fueran la peor desgracia del mundo, como si la mujer por lo único que mereciera un mérito y una felicitación cuando se transforma en madre fuera por estar “guapa” y “flaquita”.
Estas publicaciones no solo nos cosifican, sino que minimizan y desacreditan el posparto y puerperio. De esta forma generan estrés en muchas de aquellas madres que no pueden cumplir con estos preceptos superficiales por temas metabólicos, genéticos o porque simplemente tienen que salir a trabajar, cuidar a sus críos y mantener una casa por lo que no tienen ni el tiempo ni el dinero para verse así.
Que el parámetro de buena madre sea una influencer con una genética privilegiada, con el nivel adquisitivo como para pagar una nana y dedicarse íntegramente a cuidar su cuerpo es ridículo, retrógrado.
Tan potente es la cosificación del cuerpo de las mujeres que muchas actrices y celebridades deciden subrogar su maternidad por temor a perder ese “cuerpo” del que viven, lo cual es una lástima. Terciarizar la maternidad por motivos estéticos o por trabajo, es una pena.
Que la mamá de la foto quiera lucir su cuerpo me parece estupendo y válido, como ella hay miles. El problema no es su cuerpo, es que se tome como referencia del objetivo después de parir.
Tampoco me parece adecuado agredirla con comentarios como “mejor preocúpate por la postura de la cabeza de tu bebé” porque les recuerdo que ninguna se hizo madre sabiendo todo. Pero si me parece oportuno que las “influencers” y “celebridades” hicieran una reflexión sobre la imagen que venden, un trabajo de toma conciencia de aquello que quieren transmitir con lo que publican.
Una “madre modelo” no debería ser la más flaca o las más“buenota”, debiera ser la que cria y educa con amor y presencia más allá de su aspecto físico. - Ana Acosta Rodríguez