Poesía al viento

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Él  se  paró para  mirarla: su rostro  frágil estaba angustiado, tenía los ojos húmedos. La abrazó  con fuerza, apretand...
06/11/2023

Él se paró para mirarla: su rostro frágil estaba angustiado, tenía los ojos húmedos. La abrazó con fuerza, apretando la cabeza contra su pecho para protegerla de aquel pensamiento injusto; la separó lentamente y la besó en los labios. La ternura lo llenó todo, inmensa, sin fondo, y cuando se miraron quedaron deslumbrados al encontrar la reunida, presente, en los ojos del otro. Elisa sonrió en la plenitud de su felicidad y su pureza, dueña inconsciente de un mundo perfecto.

Alrededor de ese momento central fue viviendo los días siguientes, hacia adentro, cubriéndolo y recubriéndolo de sueños. La vida tranquila y perezosa de aquel pequeño lugar de veraneo era roca propicia, y ella se cerró sobre sí misma como una madreperla.

Inés Arredondo

29/10/2023
"Tu Dios es judío,Tu música es negra,Tu auto es japonés,Tu pizza es italiana,Tu gas es argelino,Tu café es brasileño,Tu ...
27/10/2023

"Tu Dios es judío,
Tu música es negra,
Tu auto es japonés,
Tu pizza es italiana,
Tu gas es argelino,
Tu café es brasileño,
Tu democracia es griega,
Tus números son árabes
Tus letras son latinas
Yo soy tu vecino. ¿Y tú me llamas extranjero?"

⁣Eduardo Galeano - "El cazador de Historias"

Linda noche
26/10/2023

Linda noche

El estado del libro en América Latina. Lecturable
17/08/2021

El estado del libro en América Latina. Lecturable

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Reconstruir lo que está roto.El estado del libro en América Latina. Un proyecto de Lecturable en el Hay Festival ESP

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NOCTURNO GRITOtengo miedo de mi vozY busco mi sombra en vano.¿Será aquella sombraSin cuerpo que va pasando?¿Y mía la voz...
22/05/2021

NOCTURNO GRITO

tengo miedo de mi voz
Y busco mi sombra en vano.

¿Será aquella sombra
Sin cuerpo que va pasando?
¿Y mía la voz perdida
Que va la calle incendiando?

¿Qué voz, qué sombra, qué sueño
Despierto que no he soñado
Serán la voz y la sombra
Y el sueño que me han robado?

Para oír brotar la sangre
De mi corazón cerrado,
¿Pondré la oreja en mi pecho
Como el pulso a la mano?

Mi pecho estará vacío
Y yo descorazonado
Y serán mis manos duros
Pulsos de mármol helado.

Nostalgia de muerte, Xavier Villaurrutia.

Nocturno SoloSoledad, aburrimiento,vano silencio profundo,líquida sombra en que me hundo,vacío del pensamiento.y ni siqu...
23/04/2021

Nocturno Solo

Soledad, aburrimiento,
vano silencio profundo,
líquida sombra en que me hundo,
vacío del pensamiento.
y ni siquiera el acento
de una voz indefinible
que llegue hasta el imposible
rincón de un mar infinito
a iluminar con su grito
este naufragio invisible

Xavier Villaurrutia, Nostalgia de Muerte

📷 Manuel Ávila Camacho, Casa abandonada




18/02/2021

Un día que estaba en el zoológico, ví a una abuela con su nieta, cuyo rostro estaba salpicado de "pecas rojas y brillantes"...
Los niños estaban esperando a que un artista pintase sus caritas con patitas de tigre.

-Tú tienes tantas pecas que él no va a tener donde pintar- le grito un niño de la fila en tono burlón.

La niña bajo la cabecita ... la abuelita se agachó y le dijo:
-Adoro tus pecas...!

-¡Pero yo las detesto! -respondió la niña

-Cuando yo era niña, siempre quise tener pecas- le dijo, pasando el dedo por la cara de la nieta.
- ¡Las pecas son tan bonitas!

La pequeña levantó el rostro:
-¿Tú crees que lo son?

-Claro,dijo la abuela. ¿Quieres ver?
Dime una cosa más bonita que las pecas.

La pequeña, mirando el rostro sonriente de la abuelita, respondió:
-¡Las arrugas!

Aquel momento me enseñó para siempre que si vemos a los otros con ojos llenos de amor, sólo veremos belleza en ellos porque el cariño tornará invisible cualquiera de sus defectos.

Mark Twain

El padre Rentería se revolcaba en su cama sin poder dormir:"Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ...
14/02/2021

El padre Rentería se revolcaba en su cama sin poder dormir:

"Todo esto que sucede es por mi culpa -se dijo-. El temor de ofender a quienes me sostienen. Porque ésta es la verdad; ellos me dan mi mantenimiento. De los pobres no consigo nada; las oraciones no llenan el estómago. Así ha sido hasta ahora. Y éstas son las consecuencias. Mi culpa. He traicionado aquellos que me quieren y que han dado su fe y me buscan para que yo interceda por ellos para con Dios. ¿Pero qué han logrado con su fe? ¿La ganancia del cielo? ¿O la purificación de sus almas? Y para qué purifican su alma, si en el último momento...todavía tengo frente a mis ojos la mirada de María Dyada, que vino a pedirme salvarla a su hermana Eduviges.

"-Ella sirvió siempre a sus semejantes. Les dio todo lo que tuvo. Hasta les dio un hijo, a todos. Y se los puso enfrente para que alguien los reconociera como suyo; pero nadie lo quiso hacer. Entonces les dijo: en ese caso yo soy también su padre, aunque por casualidad haya sido su madre. Abusaron de su hospitalidad por esa bondad suya de no querer ofenderlo ni malquitarse con ninguno.

"-Pero ella se suicidó. Obró contra la mano de Dios.

"-No le quedaba otro camino. Se resolvió a eso también por bondad.

"-Falló a última hora -eso es lo que le dije-. En el último momento. ¡Tantos bienes acumulados para su salvación, y perderlos así de pronto!

"-Pero si no los perdió. Murió con muchos dolores. Y el dolor...usted nos ha dicho algo acerca del dolor que ya no recuerdo. Ella se fue por ese dolor. Murió retorcida por la sangre que le ahogaba. Todavía veo sus muecas, y sus muecas eran los más tristes gestos que han hecho un ser humano.

"-Tal vez rezando mucho.
"-Vamos rezando mucho, Padre.

Pedro Páramo, Juan Rulfo

"Aquella noche nos acomodamos para dormir en un rincón de la iglesia, atrás del altar desmantelado. Hasta aquí llegaba e...
07/02/2021

"Aquella noche nos acomodamos para dormir en un rincón de la iglesia, atrás del altar desmantelado. Hasta aquí llegaba el viento, aunque menos fuerte. Lo estuvimos oyendo pasar por encima de nosotros, con sus largos aullidos; lo estuvimos oyendo entrar y salir por los huecos socavones de las puertas; golpeando con sus manos de aire las cruces del viacrucis: unas cruces grandes y duras hechas con palo de mezquite que colgaban de las paredes a todo lo largo de la iglesia, amarradas con alambres que rechinaban a cada sacudida del viento como si fuera un rechinar de dientes.

"Los niños lloraban porque no los dejaba dormir el miedo. Y mi mujer, tratando de retenerlos a todos entre sus brazos. Abrazando su manojo de hijos. Y yo allí, sin saber qué hacer.

"Poco antes del amanecer se calmó el viento. Después regresó. Pero un momento en esa madrugada en que todo se quedó tranquilo, comos i el cielo se hubiera juntado con la tierra, aplastando los ruidos con su peso...se oía la respiración de los niños ya descansada. Oía el resuello de mi mujer ahí a mi lado.

-¿Qué es? -me dijo.
-¿Qué es qué? - le pregunté.
-Eso el ruido ese.
-Es el silencio. Duérmete. Descansa, aunque sea un poquito, que ya va a amanecer.

Pero al rato oí yo también. Era como un aletar de murciélagos en la oscuridad, muy cerca de nosotros. De murciélagos de grandes alas que rozaban el suelo. Me levanté y se oyó el aletear más fuerte, como si la parada de murciélagos se hubiera espantado y volara hacia los agujeros de la puertas. Entonces caminé de puntitas hacia allá, sintiendo delante de mí aquel murmullo sordo. Me detuve en la puerta y las vi. Vi a todas las mujeres de Luvina con su cántaro al hombro, con el rebozo colgado de su cabeza y sus figuras negras sobre el fondo de la noche.

-¿Qué quiere? -les pregunté- . ¿Qué buscan a estas horas?
- Una de ellas respondió:
-Vamos por agua.

Las vi parada frente a mí, mirándome. Luego, como si fueran sombras, echaron caminar calle abajo con sus negros cántaros.

No, no se me olvidará jamás esa primera noche que pasé en Luvina.

Fragmento del cuento Luvina, Juan Rulfo.

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