23/08/2024
Amigxs, me gustaría compartir una critica que escribí hace un par de semanas en lo que mi directora se recupera y se publica en Arenal de letras. Ojo: Es mucho texto. Estoy abierto a comentarios y retroalimentación. ✍🏽🎭
¿Por qué cantan los poetas? O como la Revolución (a veces) se Queda en el Papel:
El día sábado 3 de agosto asistí al performance ¿Por qué cantan los poetas? Realizado por el poeta y filósofo Francisco Méndez durante el Festival de la Lectura y Gastronomía Efrén Rebolledo, un evento que prepara a la ciudad de Actopan para el Festival Agustino Mahñutzi que hace gala del título recién adquirido como Capital Cultural del Estado de Hidalgo.
Al llegar al foro cultural por una invitación para la Red Juvenil De Filosofía, Artes Y Ciencias Sociales (REJUFARC), me encontré con el típico retraso en el itinerario de media hora. Esto no supondría un problema porque es factible entender que en el marco de la organización de eventos existen factores no controlables para quienes los producen y coordinan, sin embargo la participación prolongada de un cuentacuentos (de manera involuntaria) no solo supuso que el performance tardara en ser llevado a cabo, sino que al haber varios números próximos a presentarse, los técnicos de los grupos musicales se atravesaban corriendo en el escenario distrayendo la de por sí ya dispersa atención de las autoridades que celebraban entre risas y abrazos el encuentro (al puro estilo esnob) en espacios de cultura sin atender al acontecimiento que se realizaba frente a ellxs.
A pesar de los inconvenientes, la actuación fue acertada gracias al manejo de la voz y la emocionalidad de Francisco demostrando una técnica al recitar cada palabra que tuvo como resultado el asombro del público.
En la escenografía pudimos observar un par de sillones, una base cuadrada y un trípode para el micrófono que suponen un espacio delimitado y cómodo para dar paso a la organicidad en los movimientos del poeta. Esto se traduce en el disfrute de lxs asistentes que prestaban atención a las palabras de Francisco aun cuando la representación sucedió en un espacio público con múltiples distractores.
Durante la lectura de los poemas entre los que se encuentran textos de Beckett, poesía latinoamericana y de autoría propia del filósofo, se hizo énfasis en el reclamo a modo de declamación colérica a un sistema hegemónico que propone la inmediatez como forma de vida a través de las pantallas y la insensibilidad producto de la imbricación del avance tecnológico y los actos de expansión de los gobiernos supremacistas actuales poniendo especial énfasis en el genocidio que ocurre actualmente en a manos del ejército sionista y la guerra entre Ucrania y Rusia, ambos conflictos armados que desplazan a familias y destruyen identidades racializadas. En un acto de justicia restaurativa para las victimas sin nombre y sin rostro de la violencia que ocurre alrededor del mundo, el poeta menciona nombres de niñxs y su símil con figuras importantes del imaginario colectivo como James en alusión al nombre de un príncipe y Gabrielle, el nombre de un ángel. La ternura radical propone el abandono del rol de víctima de la violencia patriarcal en pos de reconstruir las identidades a partir de actos de creatividad si negar los hechos reales, Francisco Méndez lo logra al renombrar las identidades de estas infancias de manera simbólica, así sus nombres de vuelven poesía.
La revolución no será televisada:
Otro de los textos que llamó mi atención fue la adaptación del poema de Gil Scott-Heron, un poeta y músico estadounidense afrodescendiente relacionado con el activismo negro durante los años 60´s y 70´s. En la versión de Méndez se menciona a la miscelánea de la televisión mexicana y el aspiracionismo en sus narrativas tanto de las telenovelas como en los productos presentados por sus patrocinadores, se entiende sobremanera que la tv ha sido un instrumento del Estado para distraer a la población (en su mayoría racializada) de las desapariciones forzadas, la actividad del crimen organizado y el desvío de recursos a manos de mandatarios (en masculino porque las mujeres que han realizado estas mismas acciones suponen una extensión patriarcal al legitimar la desigualdad desde sus espacios de enunciación y representación), entre muchos otros actos de injusticia. Se hace mención a la blanquedad en las representaciones televisivas y cinematográficas en México que durante décadas acentuaron aún más los estereotipos raciales y la revictimización de la población vulnerada. Sin embargo actualmente difiero en el esencialismo que puede llegar a suponer esta postura, pues si bien es cierta la instrumentalización discursiva de la televisión y otros medios para que la blanquitud se cuele en los hogares, tambien es verdad que la poesía, la literatura, el cine y los géneros musicales en principio disruptivos tambien han sido plagados de alocuciones supremacistas, academicistas y blanco- eurocéntricas que aluden a la superioridad moral, ética e intelectual de quienes las producen y consumen sin tomar en cuenta las matrices y la interseccionalidad de lxs cuerpxs racializadxs en las familias mexicanas donde la única forma de entretenimiento fue la televisión abierta, misma que ahora se ha transformado en internet bajo los mismos estatutos y narrativas solo cambiando el formato. Las violencias que operan en los sistemas se pueden colar en las buenas intenciones y logran captar luchas dignas y formas de manifestación que buscan erradicarlas, las trampas de la blanquitud pueden volver a lxs individuxs radicales y devolverlxs al lugar común del que se buscan alejar sin que se den cuenta. Pese a este cuestionamiento agradezco que el racismo y sus derivaciones sistémicas se pongan sobre la mesa en un evento que celebra la alta cultura (aunque no se nombre así, existe en el pensamiento de sus artistas y gestores culturales) y donde tambien se celebra y se nombra al mestizaje que blanquea a la población.
Por ultimo debo señalar la poca participación de artistas jóvenes que no estén relacionadxs directamente con trabajadorxs del ayuntamiento en este y otros festivales de Actopan. En el municipio es común que uno de los temas principales de debate y reclamo de lxs artistas profesionales y en formación para con las autoridades encargadas de la promoción cultural sean el nepotismo en el acceso a espacios enunciativos y de participación en la vida económica de estos eventos, situación replicada en las anteriores ediciones del Festival Agustino o la feria del 8 de julio. Existe una nula innovación en las expresiones artísticas dejando de lado las experiencias teatrales inmersivas y las nuevas teatralidades, así como el arte hecho por y para primeras infancias. Tambien observamos la inexistencia de técnicas visuales como animación, grabado, diseño gráfico (aun teniendo una escuela superior que imparte estas técnicas a sus alumnxs), tampoco existe la participación de poblaciones periféricas y se puede notar la inoperatividad de investigaciones artísticas de carácter científico que enriquezcan y cuestionen las actividades culturales y las narrativas del arte en el municipio. Constantemente encontramos en esta Capital Cultural de Hidalgo manifestaciones artísticas que asumen la pasividad del público pero de manera irónica tambien existe una idea de insuficiencia en el merecimiento de su consumo por parte de la población actopense, un pensamiento instigado por los mismos artistas mientras se reclama el rechazo o poco interés de consumir cultura, esto es resultado de ideas de colonización y blanqueamiento eurocentrista en las artes que se han quedado arraigadas en el pensamiento y acción de lxs artistitas en Actopan durante décadas ¿Sera acaso momento de buscar nuevos referentes y formas de organización en un creciente gremio de artistas actopenses o nos quedaremos en el mismo limbo de quejas sin sugerencias para el cambio?. Considero importante reconfigurar el pensamiento maniqueo y transformarlo para integrar en la vida cultural a la personas entendiendo de manera empática sus circunstancias sociales y económicas, porque al final del día quienes nos dedicamos al arte existimos gracias al público.
Finalizo con las siguientes preguntas reflexivas:
¿Cómo le podemos exigir a una persona que trabaja más de doce horas al día en un oficio física y mentalmente desgastante que acuda a ver teatro en lugar de una telenovela o tomar una chela? ¿Por qué los artistas quieren obligar a una madre cansada de las injusticas que vive día con día que abandone su única forma de entretenimiento antes de irse a dormir? ¿Acaso los conflictos sociopolíticos en México, Palestina, Ucrania o Corea del Norte se desvanecen consumiendo los productos artísticos que provienen de la soberbia? a esta ultima pregunta puedo responder con un rotundo: No.
Crítico: El Niño Escamol (Ra Bätsi Yú̱ Hi)