24/04/2026
Que toooooodo se de a manos llenas
No pidas OFRECE remiiiiixx el q no habla dios no lo oye , pide y se te dará 💛🙏🏼
-.-
Hay niñas que aprendieron a no pedir. No porque no necesitaran, no porque fueran maduras, no porque de verdad pudieran solas.
Aprendieron a no pedir porque en su historia necesitar se parecía a molestar, a quedar en deuda, a exponerse, a sentir vergüenza.
Entonces empezaron a tragarse las ganas de pedir ayuda, de pedir atención, de pedir consuelo, de decir “no puedo”, de decir “quédate conmigo”.
Y con los años lo llamaron carácter.
La mujer que resuelve, la que no molesta, la que siempre encuentra cómo, la que dice “yo puedo”, la que recibe ayuda con incomodidad, la que agradece pero se tensa, la que ama pero le cuesta dejarse cuidar.
Porque cuando de niña pedir no fue seguro, de grande recibir tampoco se siente natural. Se siente raro, se siente que hay algo que pagar, se siente como riesgo, se siente como bajar la guardia en un lugar donde alguna vez pedir dolió.
Hay una soledad en ser siempre la que puede y de la que no se habla porque llega un punto en que nadie sabe cómo cuidarte y tú tampoco sabes cómo dejarte cuidar sin ponerte alerta.
A veces no te cuesta recibir porque seas fría, te cuesta porque una parte de ti todavía recuerda lo que dolía necesitar y no saber si alguien iba a estar.
¿A ti qué te cuesta más, pedir ayuda o dejarte cuidar?