08/09/2026
PARA REFLEXIONAR:
Hoy escuché a dos personas, en diferentes momentos, ofreciendo sus productos. Una vendía churros de azúcar y otra empanadas.
Se notaba que eran principiantes. Se escuchaban nerviosos, se trababan al hablar y probablemente estaban venciendo esa pena que todos hemos sentido alguna vez cuando tenemos que ofrecer algo a un desconocido.
Y me quedé pensando…
A veces tenemos que tragarnos el miedo, la vergüenza y hasta el orgullo para poder llevar un dinerito a casa.
Porque detrás de alguien que sale a vender no siempre hay un gran negocio. A veces hay una familia que mantener, una deuda que pagar, una necesidad que cubrir o simplemente el deseo de que mañana sea un poquito mejor que hoy.
Por eso, si alguna vez alguien se acerca a ofrecerte algo y notas que está nervioso, no te burles, no lo hagas sentir menos.
Tal vez para esa persona no sea fácil estar ahí.
Tal vez está haciendo algo que le cuesta muchísimo, pero aun así decidió intentarlo.
Y eso también es valentía.
Hoy más que nunca, salir adelante requiere vencer muchos miedos.
Porque cuando la situación económica se pone difícil, a veces no se trata de hacer lo que nos gusta, sino de hacer lo necesario para llevar un dinerito al hogar.
Y qué bonito sería que, entre todos, nos ayudáramos un poquito más.