17/06/2026
Levanté la vista hacia él y sonreí, sintiendo cómo mi corazón latía con fuerza.
—Entonces no me sueltes nunca —susurré, acariciando suavemente su mejilla.
Lee apoyó su frente contra la mía, y por un instante el mundo pareció desaparecer.
Sin pensarlo más, acorté la distancia entre nosotros y uní mis labios a los suyos en un beso dulce y lleno de amor.
Bajo la sombra del gran árbol, correspondimos aquel beso con ternura, como si quisiéramos guardar ese momento para siempre.