20/10/2025
𝟳장
나의 블룸 (𝗺𝘆 𝗕𝗹𝗼𝗼𝗺)
Había pasado la semana y quizás sus esperanzas de encontrarlo eran menos, aun así, pasó días llamando y yendo a lugares donde podía estar albergado el pequeño can, pasaban los días y no tenía respuestas, fue esa mañana que al despertar se encontró con un mensaje de Yang —aquel hombre que trabajaba para él—, a quién le pidió buscara en todos los centros de Seúl, y le avisara enseguida al tener pista alguna.
«Señor Kim, hemos encontrado posibles rastros de él, en Gangbuk-gu, me contacté con el refugio y tienen tres canes con la descripción»
Para él era importante encontrarlo, recordar cómo lo había escogido años atrás, tan chiquito que ni se veía, indefenso y tímido, haber estado con él, luego compartir recuerdos juntos, aquellos paseos al parque y las veces que quedaba lleno de pintura su blanco pelaje, eran recuerdos bonitos para él y más porque igual había alguien con ellos en esos recuerdos. No estaba enojado por el “descuido” tal vez algo triste por el hecho de no seguir intentando encontrarlo, pero tampoco le juzgaba, quizás era su forma de soltarlo también.
Un suspiro de alivio y una pequeña sonrisa se dibujó en su rostro tras saber que podía haberlo encontrado, ya tenía cosas nuevas para él en casa, y un compañero nuevo que estaba seguro se llevarían de maravilla.
—Hoy iremos por alguien…Bongsoon, te hablé de él y sé que serán buenos amigos.
Comentaba suavemente entre caricias al pequeño felino a su lado el cual solo miraba como tratando de entenderlo, pero dejándose acariciar sin más, no había enojos, ni remordimientos por su parte, solo cierta melancolía ante imágenes que pasaban en su mente y a la par agradecía aquellos bonitos recuerdos, muy diferente a años atrás incluso el cómo gestionaba su sentir, quizás era más maduro y menos negativo con todo, había aprendido de todo y entendía muchas cosas y estaba orgulloso de ser quien era y como era.
El pequeño Bongsoon y él, luego de desayunar se aventuraron a Gangbuk-gu, era un día soleado, pero sin sentirse tan fuerte el sol, con algunas nubes, pero todo indicaba que era de esos días tranquilos, las hojas de cada árbol seguían cayendo y el tono amarillento y rojizo seguía en la naturaleza.
Melodías alegres acompañaban a ambos en el camino, si era él estaría feliz de encontrarlo y llevarlo consigo. Algo nervioso igual y el corazón latiendo a más no poder, una vez los minutos pasaron y ya se encontraba en la sala del lugar—esperando pasar a ver a los canes—, sus piernas se movían inquietas y Bongsoon sin saber qué sucedía solo miraba el lugar olfateando y curioseando como normalmente era y muy atento a cualquier movimiento que lo sobresaltaba.
«Puede pasar joven Kim…ya están esperando».
Con solo decir aquello sintió tensarse y asintió, tragó y suspiró profundamente, tomó al minino en sus brazos y pasó al lugar donde tenían varios canes y felinos, Bongsoon algo asustado por los ladridos terminó metiéndose ente su jacket y sin más avanzó hasta ver al primero y enseguida negó, no era ése, definitivamente no, hizo un mohín y asintió a seguir a ver al siguiente, pasó entre otros muy adorables que incluso parecían rogar se los llevara, el siguiente, lo vio y dudo por un momento y pronunció suave su nombre más negó, tampoco era ése, algo en su pecho se contrajo pero un pequeño ladrido lo distrajo de su pesar y siguió a ver el siguiente, el ladrido seguía resonando, era más agitado que los demás e incluso desesperado y en ese momento se dio cuenta…buscó ver dónde más de tantos no reconocía hasta llegar al tercero que tenían con sus características y lo vio por un rato negándose a decir que ese tampoco era, apretó sus manos en puños dentro de los bolsillos de su jacket y negó.
Otra vez el ladrido y alguien llamó a quien le atendía y pudo escuchar: «No sé qué le pasa, es nuevo, pero no deja de actuar así, llegó por la noche y se veía tranquilo, parece algo sucio, hay que asearlo y tomarle fotos».
No dudó en voltear a ver y acercarse, no se parecía a Bloom por el hecho de que estaba marrón, pero este no dejaba de ladrarle de forma muy curiosa que le recordaba a él cuando iba a verle.
—…¿Bloom?
Y con solo escuchar su nombre el can empezó a saltar más en aquel espacio donde lo tenían, no supo porque en ese momento empezó a sentir sus ojos nublados y como si de lluvia se tratase sus lágrimas brotaron sin esperarlo. —¡Es él, es él!
Dijo como pudo al chico que le atendía y enseguida con sorpresa preguntó si estaba seguro a lo que él asintió y respondió un claro: Lo estoy.
Mencionaron asearlo, pero él solo quería llevarlo consigo y negó pidiendo que dejaran llevárselo ya, se veía algo cansado también, hizo los papeles necesarios y enseguida se lo dieron no dudó en cargarlo y acariciarlo pidiéndole perdón por lo que había sucedido y prometiendo que lo cuidaría bien. El can no dejaba de mover su cola y lamerle, se veía feliz de saber que era él. Presentó a Bongsoon y solo se olisquearon curiosos, ahora los tres regresaban a casa, con su corazón más calmado por haberlo encontrado.