30/05/2026
LA FORMA DE UN RECUERDO
Durante mucho tiempo pensé que los recuerdos se parecían a fotografías.
Con los años descubrí que se parecen más a estas esculturas.
Los rostros desaparecen primero. Después se pierden los detalles, las conversaciones y las fechas. Lo último que permanece es una sensación difícil de describir.
Un movimiento.
Una presencia.
Una forma de estar en el mundo.
Estas cabelleras nacen de esa idea. No representan a personas concretas. Son intentos de dar forma a aquello que permanece cuando la imagen de alguien ya no existe con claridad.
Quizá por eso nunca necesitan un rostro.
Porque hablan de algo anterior al retrato y posterior a la memoria.
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Detalles: Advaita IV (2026). 112 x 82 x 76 cm. Madera de cedro. 1/3.