28/12/2019
Occidente - Centro - Occidente
Desprender los cimientos de mi pequeña casa provocó un temblor que se sintió durante cuatro minutos.
Cuando se consiguió observar sus entrañas y mover metro a metro un desagradable sonido inundaba los tímpanos de cada vecino, y con tanta contrariedad seguí la indicación y no miré atrás (temía ser como cualquier malagradecido y convertirme en sal), tu voz fue mi brújula y tu mirada la ruta a seguir.
Tú eres la montaña fría, fría todo el año, nevada desde mi llegada. Confieso que escondía mis manos para evitar que notarás mi miedo, el nervio de no ser suficiente para tí, en caso de ser descubierto mi coartada sería clima y altitud.
En esa pequeña y acogedora casa guardo mis poemas, los coros de canciones nuevas que apenas y recuerdo, sueños de noviembre enmarcados con doble cristal, las velas para pastel que iluminaron la sonrisa de mi único hijo, recetas de comida que no te gusta, un traje color negro para nuestro primer aniversario, y cientos de giros que hicieron mis perros al enterarse que te amo.
Notarás que cuestiono poco (creo en tí), sentirás que te observo bastante (eres poesía en movimiento), pensarás que digo poco (perdí el aliento cuando te conocí), no provoco tu pasado (te respeto).
Soy un hombre de 70 años con 33 cumplidos, ser estricto con la historia, la carne y los gustos, ya no figuran en mi elección de pareja. Sentí mucho, pensé poco, y justo en el siguiente párrafo decidiste declinar mi amor (debía mover la pequeña casa), la mudanza fue extenuante.
¿Cuánta energía se precisa para revivir un corazón desordenado? ¿Qué se hace cuándo la casa no fue saqueada ni los cariños usados?
Guardaste silencio y me quedé sin brújula, tu mirada me abandonó y lo mismo perdí la ruta.
La coartada tampoco fue necesaria.
Tu eres la montaña fría, fría todo el año, nevada desde mi llegada.
"El amor es simple y a las cosas simples las debora el tiempo..." 1
Texto. Miriam Carreón Zoeller
Imagen. Random.Random.
1. Música de fondo. https://youtu.be/kSRex8sj_u4