09/03/2026
La sandía celosa
(Marta entra con una tabla y un cuchillo, feliz.)
Marta: ¡Por fin! Esta sandía es perfecto para la fiesta.
Luis (mirando el teléfono): ¿Ya la cortaste en cubitos? Quiero helado de sandía... y fotos para Instagram.
Marta (acariciando la sandía): Primero, un corte perfecto. Mira y aprende, maestro del selfie.
La Sandía (voz en off, dramatizada): ¿Maestro del selfie? ¿Y yo qué soy, un adorno?
Luis (sobresaltado): ¿Escuchaste eso?
Marta: Debe ser el ventilador.
La Sandía (voz en off): No, hablo yo. ¡Soy la verdadera estrella aquí!
Marta (riendo): ¡Qué imaginación! ¿Te imaginas una sandía hablando?
La Sandía (voz en off, indignada): Pues imagina que no me cortas con ese cuchillo barato. ¿No tienes respeto por mi ternura interior?
Luis: ¿Ternura interior? Es una fruta, no un actor dramático.
La Sandía: ¿Fruta? ¡Soy la sandía más jugosa del vecindario! Y tengo derecho a elegir cómo morir.
Marta: ¿Cómo... morir? Tranquila, te convertiremos en la pieza central de la mesa.
La Sandía: ¿"Pieza central"? ¿Te refieres a pedazos, cubitos, licuado…? No me den licuado, por favor. Tengo un contrato con el suministro de semillas al parque. ¡No puedo desaparecer en un vaso!
Luis: ¿Contrato? ¿Con quién?
La Sandía: Con las palomas. Somos socios. Si me haces jugo, tendré que volver con intereses en semillas.
Marta (bromeando mientras levanta el cuchillo): ¿Intereses?
La Sandía: Sí, intereses. Además, exijo música durante el corte. Nada de música triste. ¡Cumbia!
(Luis pone música; suena una cumbia alegre.)
La Sandía (con orgullo): Ah, eso sí es respeto. Ahora, un corte ceremonial: primero la coronación (pone la mano imaginaria en la fruta), luego el corte lateral, luego los cubitos. Y... que no se desperdicie mi parte verde. ¡Ensalada de cáscara incluida!
Marta (riendo mientras corta): Está bien, cáscara incluida, pero tú prometes no hablar dura