12/05/2026
El pasado 9 de mayo, el Teatro La Fragua volvió a convertirse en ese espacio donde el arte no solo entretiene, sino que también interpela. La cita era a las 7:15 de la noche para la presentación del monólogo “Superman todas son mis hijas”, una puesta en escena que terminó dejando una de esas noches memorables que justifican la existencia misma del teatro.
Cuando llegué, la obra todavía no comenzaba, aunque los aplausos ya se escuchaban tras la tercera llamada. Minutos antes, Luis García había tomado la palabra para ofrecer al público una breve introducción sobre el contenido del monólogo. Mientras esperaba el momento oportuno para encontrar asiento, también quedó planteada una idea que atraviesa la esencia de espacios como La Fragua: la necesidad de mantener un teatro de puertas abiertas, accesible y vivo, capaz de seguir convocando a la comunidad alrededor de las artes escénicas y de las conversaciones urgentes que estas provocan.
Era la primera vez que presenciaba esta obra, una propuesta que aborda con crudeza y sensibilidad temas profundamente vigentes como el machismo, la violencia de género y los feminicidios. Problemáticas que forman parte de una cotidianidad dolorosa y que encuentran en el teatro una vía poderosa para la reflexión colectiva.
La interpretación de Nery Hernández sostuvo la fuerza emocional del monólogo de principio a fin. Su actuación logró conectar con el público desde la honestidad y la intensidad, llevando a escena emociones incómodas pero necesarias, en una narrativa que no permitió la indiferencia.
Más allá de la calidad interpretativa, la noche dejó una sensación compartida entre quienes asistieron: el gusto de volver a ver un teatro con buen aforo y con espectadores atentos, sensibles y dispuestos a dialogar con la obra. Porque el teatro también ocurre en esa interacción silenciosa entre escenario y audiencia, en las miradas, en los aplausos y en las reflexiones que continúan incluso después de que cae el telón.
“Superman todas son mis hijas” no fue únicamente una presentación teatral. Fue un recordatorio de que el arte sigue siendo una herramienta necesaria para cuestionarnos como sociedad y para poner sobre la mesa temas que muchas veces preferimos callar.
Jorge Andino - Play Fm