28/04/2024
CONCEPTO DE CIUDAD
Una ciudad no es sólo el apagado diamante del asfalto,
ni el murmullo periódico de teatros y oficinas
donde se aprende que la paz no existe.
Ni las vitrinas policromas donde quiebran su mirada
los niños y las muchachas pobres.
Ni los hoteles donde se ama con besos clandestinos
y manos internacionales.
Ni los parques testigos de gestos prohibidos
y decisiones súbitas.
Ni los restaurantes que disfrazan la agraria realidad de los mercados.
Ni los monumentos que vulgarizan el olvido de hombres y de símbolos.
Ni los vehículos impulsados por el tiempo, la muerte o el delito.
Ni las alegres avenidas donde desfila ciega la tristeza.
Ni las iglesias donde
los mendigos no le piden a Dios sino a los hombres.
Ni los opulentos edificios que no emocionan sino amenazan
como pulpos.
Una ciudad es un inmenso corazón consternado
donde la sangre colectiva circula lentamente,
irregular, insomne, vestida de teléfonos,
de mujeres derrotadas, de poetas frustrados,
de victoriosos mercaderes, de genios anónimos,
de políticos que digieren fácilmente la palabra “democracia”
¡y obreros indigestos con la misma palabra…!
Pero también en ella vive perpetuamente
una conciencia humana
equilibrada y
justa.
Una ciudad es un ansioso monumento a la esperanza,
una ecuación multánime de lucha,
una constante manifestación de esfuerzos generales
y una concreta prueba de que el hombre no ha mu**to.
En la ciudad se ama apresuradamente
con pesadumbre estéril o vértigos sociales.
No se encuentra la cómplice madurez de los bosques.
En vez de ríos rumorosos se escuchan las bocinas.
No hay pájaros que cantan sino ambulancias que aúllan.
Y en vez de las estrellas el gas neón parpadea.
Sin embargo, la ciudad es necesaria.
Sin ella el campo seguiría anclado
tal vez muriendo a pausas y sin una salida.
Pero debemos amarla transitoriamente
poner en ella nuestros ojos, nuestra palabra,
nuestras manos:
y guardar siempre virgen la semilla serena
del corazón que un día debe volver al surco…!
Nació en Quetzaltenango en 1928. Miembro fundador del grupo Saker-Ti. Ganador por tres
veces en los Juegos Florales Centroamericanos de Quetzaltenango, fue declarado en 1960,
Maestre del Gay Saber. Murió en la ciudad de Guatemala en 1970. Obra poética: Tiempo
conquistado (1949), El canto vivo poesía suburbana (1952), Padrenuestro Maíz: poema en cuatro estancias. Guatemala (1952), Poemas de la búsqueda (1961), Poeta en orbita (1961),
Raíz de incendio (1962), Corona de la vida (Recopilación y estudio de Oscar Arturo Palencia,
Editorial Universitaria, 1962), Elegías en la viva muerte de Enrique Muñoz Meany (1953).
Werner Ovalle
Werner Ovalle López
werner ovalle
Werner Ovalle
Werner Ovalle