El avioncito de papel

El avioncito de papel Narrativa espontánea, anecdótica y creativa, espacio para la lectura y el relato corto.

“LOS COMPINCHES”Doña Tencha, ya estaba un poco…, bueno, tal vez bastante cansada de las escapadas de don Paco, su esposo...
20/06/2026

“LOS COMPINCHES”

Doña Tencha, ya estaba un poco…, bueno, tal vez bastante cansada de las escapadas de don Paco, su esposo, el que siempre se escapaba con sus congéneres a la cantina más famosa del pueblo, y aunque él lo negara, con un abanico de mentiras, ella nunca le creyó realmente.

Esas escapadas eran más frecuentes los días sábados, y como ya no había consuelo con los hijos realmente, porque ya todos habían dejado ese nido, doña Tencha pensó, que ciertamente, solo podía contar con el Tunco, si… con el perro sabueso de la casa, que ya llevaba varios años haciéndoles compañía, haciéndolas del único hijo que les quedaba para regañarlo.

Entonces, doña Tencha, con mucha paciencia, entrenó a su perro, para que, cada vez que a don Paco, no se le viera la coronilla en el hogar, él lo siguiera…, y unos minutos después, ella confirmara a dónde había parado su esposo, y según sea, irlo a traer de una patilla cercana a su oreja, de regreso a casa.

Dicho y hecho, el Tunco, no solo aprendió a seguir disimuladamente a don Paco, sino que raudo regresaba por su comisión comestible, para informar del paradero de su dueño, como si hubiera sido contratado formalmente.

Sin embargo, don Paco, pronto se dio cuenta de la actitud traicionera del tal Tunco, y se le ocurrió chantajearlo… Así que, notando que ya lo seguía ese sábado de farra, lo llamó por su nombre, y ofreciéndole unos retazos de oreja de cerdo horneada, hizo que lo acompañara hasta ese dichoso centro de perdición.

Doña Tencha, notó que el ingrato perro no regresó tan rápido como siempre ese día, pero claro, asumió que don Paco, por fin había aprendido la lección, y que seguro, hoy sí habría cumplido con la ruta y destino que le había avisado, que, de hecho, era de trabajo.

Pasaron las horas, y nada del Tunco, ni de don Paco… hasta ya entrada la noche, que incluso doña Tencha, ya había decidido mejor ir a acostarse, con algo de preocupación, claro… Cuando escuchó que alguien venía cantando en el camino, como muy melancólico.

Al salir por el balcón, pudo ver un par de siluetas, una grande y otra chiquita… que se hacían de un lado al otro del sendero que llevaba a su casa, y cabal, eran su esposo y el traicionero perro… Don Paco venía tan borracho que daba tres pasos y regresaba uno, y el tal Tunco, venía aullando al ritmo de lo que entonaba su dueño, y también venía trastrabillando de un lado al otro del camino.

Efectivamente, don Paco, para retenerlo en el bar, le convidaba de las deliciosas boquitas o pasabocas, que en ese lugar le ofrecían, para que no regresara con el chisme, y claramente, de vez en cuando, también le compartía un poquito, de esas bebidas espirituosas.

Doña Tencha, al ver esa denigrante e inesperada escena, en lugar de enojarse y recitarle uno que otro exabrupto a sendos compinches, mejor se sonrió algo resignada, y ya luego se carcajeó por unos minutos, reconociendo, que al final de cuentas, era más seguro que esos dos anduvieran juntos, que, extraviados solo Dios y su peinador, sabrá dónde.

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“LA BATALLA SENIL”En un asilo de ancianos, el rector del mismo, siempre pasaba revisando los salones…, y también los dor...
19/06/2026

“LA BATALLA SENIL”

En un asilo de ancianos, el rector del mismo, siempre pasaba revisando los salones…, y también los dormitorios, para que todo se desarrollara digamos, dentro del marco de lo normal, en varias rondas, pero esa tarde, notó que, en el último dormitorio colectivo, había un inesperado escándalo.

Poco a poco se acercaba, y comenzó a escuchar que, en realidad, se trababa de una pelea de ancianitos, si… aunque claro, como en cámara lenta eran las acciones, pero ya cerca logró verificar que era don Paulo y don Vicente, los que a bastonazos limpios se agarraban como muchachos de secundaria…

Inmediatamente intervino, y los separó como pudo… y luego de calmarse, al menos don Paulo se quejó directamente con el rector, de lo sucedido:

_ ¡Qué bueno que vino, señor Rector!... Es que este Vicente, viera que todo el tiempo me roba mis cosas…

_ No me diga don Paulo, ¿cómo así que le roba sus cosas? ¿Le quita su comida?

_ Nooo mi comida noooo… Es que toma todo lo que es mío… Se pone mis pantalones, mis camisas, mis batas, hasta usa mi ropa interior…

_ Pero bueno don Vicente, eso usted sabe que no se hace en este recinto, por puro respeto a los demás, le agradecería que no lo volviera hacer…

Pero don Paulo siguió reclamando…

_ Es que señor Rector, al Vicente le perdono que me agarre mis pantalones, mis camisas, y hasta mi ropa interior si quiere… pero lo que sí no aguanto realmente, es que, de colmo, se ría de mi en mi cara, el sinvergüenza…

_ ¿Cómo así don Paulo? ¿Es que de colmo don Vicente se ríe de usted por lo que hace?

_ Si señor rector…, es que el problema es que Vicente, no solo se ríe de mí en mi carota… sino que el ingrato lo hace, usando la única dentadura postiza que tengo…

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“PADRES INVISIBLES…”Ayer, justo en la jornada en la que en Guatemala se festeja el “Día del Padre”, iba conduciendo por ...
18/06/2026

“PADRES INVISIBLES…”

Ayer, justo en la jornada en la que en Guatemala se festeja el “Día del Padre”, iba conduciendo por uno de sus principales bulevares, en el llamado actualmente “La Reforma”, ubicado entre las zonas más comerciales, hoteleras y vibrantes de la ciudad.

Con ruta hacia el sur, vi en mi retrovisor, un cuadro tan extraño que bajé la velocidad de inmediato y puse la señal de emergencia… resulta que una persona en silla de ruedas, había caído al concreto de la vía en uno de los carriles, y claramente, no podía reincorporarse por su cuenta…

Estacioné el carro, y salí corriendo a ayudarle, unas niñas que iban en el camellón central, y su madre, también me ayudaron…

Poco a poco ellas recogieron cada una de las monedas y artilugios para la venta que llevaba esa persona, y yo, como pude lo tomé de su brazo para cargarlo y regresarlo de nuevo a su silla, claramente, no pesaba mucho, y ya restablecido, le pregunté si lo devolvía al camellón, pero él me dijo, que lo que estaba haciendo era atravesarse los tres carriles hasta el otro lado.

Sin una sola palabra de agradecimiento de su parte, los que le ayudamos, un poco sorprendidos, pero satisfechos, lo vimos pasarse todos los carriles hasta llegar seguro al carril auxiliar, su destino…

Los demás vehículos, y sus conductores, seguro al ver lo sucedido, tuvieron milagrosa paciencia, para que yo y las personas que me ayudaron, pudiéramos continuar nuestro camino…

En el camino, no pude evitar reflexionar, que esa persona pesaba muy poco, porque claramente, no tenía piernas, pero que, de seguro, la carga que llevaba, si es que era padre de familia, seguramente era algo que yo nunca, podría ni siquiera imaginar.

Sin embargo, de inmediato, sentí un olor muy desagradable, en el habitáculo de mi carro, cosa que no había pasado antes de esta situación, cuando me percaté que ese hedor venía directamente de la mano que había tenido contacto con esa persona.

Con sentimientos encontrados, comprendí que seguramente, bajo ese inclemente sol, y esas circunstancias de empujarse y trasladarse únicamente con la fuerza de sus brazos, eso de la higiene, quedaba en un absoluto tercer plano.

Aunque no podemos evitar, comparar la fastuosa celebración del pasado “Día de la Madre”, que más parece Navidad, en el Día del Padre, también habría que hacer honores, a los padres como esta persona, que es sometido a la lástima de una sociedad, que no siempre es empática.

Mi homenaje al padre desempleado, al que a veces le tocó estar ausente, no por decisión propia… al padre adoptivo, que ama a sus entenados no por obligación, sino por voluntad… al padre encarcelado, que por una mala decisión y con todo y arrepentimiento, sueña con estar con su familia… Al padre que nunca pudo romper, aunque siempre lo intentó, el círculo de la violencia de su propia crianza, e hizo lo mismo con sus hijos…

Al padre que quedó incapacitado físicamente, y maneja como puede su frustración cotidiana por brindar un futuro mejor a sus hijos, al que nunca aprendió a decir un “te amo”… al que llora en silencio, al que nunca se queja… al padre invisibilizado por una sociedad, cómplice e ingrata.

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“DON FIDEL, EL ENOJÓN”A don Fidel, muchas veces le dijeron que su problema, era que siempre se enojaba… Pero, la verdad,...
17/06/2026

“DON FIDEL, EL ENOJÓN”

A don Fidel, muchas veces le dijeron que su problema, era que siempre se enojaba… Pero, la verdad, el problema nunca fue que se enfureciera, sino cómo aprendió desde niño, a expresarlo, de hecho, en su barrio, le conocían ya no por su nombre, sino por su apodo: “El Enojón”.

Cansado y acostumbrado estaba, a que le dijeran que su enojo, realmente había destruido todas sus relaciones… cuando realmente, habían sido sus formas de manifestarlo.

Y sinceramente, el enojo es, y siempre seguirá siendo, una de las emociones más humanas posibles, no solo es inevitable, sino que es un factor clave para el sistema nervioso, es más, si nunca don Fidel hubiera sentido enojo, nunca hubiera podido poner límites.

Sin sus enojos, toleraría muchas injusticias, ciertamente, de hace un buen tiempo, hubiera abandonado a la persona más importante de su vida: él mismo.

El enojo nunca estuvo diseñado para destruir, siempre ha sido como un semáforo, que lo devuelve a uno al punto de equilibrio, al de la justicia…

Entonces, si enojarse no es el “clavo”, parece ser que las reacciones ante el enojo, han sido siempre las verdaderas armas…, como la humillación, la descalificación, castigarse mutuamente con el silencio, y para rematar, atacar la personalidad y el carácter de la contraparte, lo cual, francamente, no solo es inútil, sino arrolladoramente destructivo.

Don Fidel, tenía una su mochila a cuestas, cargada de una cantidad inmensa de resentimientos, caducos souvenirs de sus mocedades, y primeras relaciones…

Y seguramente, cuando intentó relacionarse con alguien, y ambos se enojaban, a pesar de que la otra persona, quería hablar del problema, para explicar su dolor al respecto…, Don Fidel, reducía su respuesta a: “Eres la de siempre, siempre es la misma cosa contigo…”

La emoción natural era la misma, pero la reacción siempre fue muy distinta, pero luego de las cansadas, parece que Don Fidel, por fin se sentó a escuchar consejos, algunos que ya estaban algo empolvados.

Hizo una pausa en su trajín cotidiano, al verse completamente solo y tantito abandonado, se planteó, que la próxima vez que se enojara con alguien, en lugar de reaccionar como siempre, lo que debería de hacer, es simplemente, cerrar su bocaza…

Y claro, pensar para sus adentros, aunque fuere por unos segundos, con una pregunta: ¿De verdad estoy intentando resolver la cosa?, o estoy, simplemente, tratando de castigar a la otra persona… Porque ciertamente, cuando estás sancionando a alguien, no te estás comunicando, y no solo eso, están comenzando a herirlo.

Muchas personas, como don Fidel, nunca aprendieron a comunicar su enojo, lo que hicieron fue imitar las reacciones de enojo de sus padres, abuelos, o anteriores relaciones... Como los gritos, las amenazas, los silencios o la violencia… Es como si en lugar de resolver sus problemas, decidiera mejor pegarse la retirada emocional.

En realidad, don Fidel por fin, luego muchos años ya vividos, comenzó a madurar emocionalmente, lo que no significa dejar de enojarse, ni que valiera un reverendo “pepino” todo, lo que fue dejando de hacer, es dejar de convertirlo en un arma.

Comenzó entonces a fijar limites con su controlado enojo, a edificar relaciones, en lugar de destruirlas al primer problemilla, aprendió a enojarse sin herir y sin herirse a sí mismo, y eso le ha valido, para que ahora, ya eso de don Fidel “El Enojón”, solo sea cosa del pasado…

Su vida ha comenzado a sonreír, y se ha abierto como un libro…, no solo a relaciones maduras con sus amistades contemporáneas, sino también para otras generaciones, entre ellos niños y jóvenes, con quien ahora ríen juntos, muchas veces a carcajadas, relatando aquellos tremendos conflictos, y ahora, anecdóticos enojos del pasado.

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“NO…”Beatriz, fue invitada a la boda de Karla, una amiga de la infancia, pero en medio de la respuesta más importante qu...
16/06/2026

“NO…”

Beatriz, fue invitada a la boda de Karla, una amiga de la infancia, pero en medio de la respuesta más importante que ella debía responder ante el ministro de la iglesia, ella dijo, simplemente: “No”… Que no quería unirse en matrimonio, con Eduardo, su flamante, pero en ese momento, sorprendido novio.

Nadie presente podía creer tal negativa, Beatriz conocía desde antes a Eduardo, y así como ella y casi todos sus conocidos, confirmaban que era el candidato perfecto para Karlita…

No había nadie que no se hubiera puesto contento con tal unión, ni la familia y amistades del novio, ni de la novia, dudaban de que ambos habían encontrado a la mejor pareja posible.

Pero bueno, el “No” de Karla, había sido tajante… y ese día todo el mundo se despidió de ese anhelo de verlos juntos.

Pasó el tiempo, y Beatriz y Karla se reunieron, como lo hacían siempre, luego de haber estudiado juntas en la misma universidad, y claramente, Beatriz le preguntó la razón principal de su negativa.

Karla le comenta que, en realidad, ella sí iba a decir que “Si”…, y que luego de casi tres años de noviazgo, ella casi naturalmente hubiera apostado todo, por esa relación, dado que Eduardo, era realmente, todo lo que ella había soñado.

Él, aparte de ser muy simpático y divertido, era noble, educado, solidario, paciente y dedicado a su familia, además de un excelente profesional del área contable…. Amoroso y dedicado a ella, en cada detalle de su vida.

Beatriz, no cerraba la boca por tantas cualidades, y aún así la denegación de Karlita… Pero entonces, ella por fin, le cuenta lo que pasó un día antes de la boda.

Resulta que Eduardo, dentro de su amabilidad característica, le había dado a Karla, según la tradición local, un antiguo encaje que pertenecía a su abuela materna, para que lo usara el día de su boda, pero justo cuando se lo talló, la noche antes, ella lo rasgó sin querer.

Su prometido, al enterarse, protagonizó una de las actitudes jamás vista en su controlada y pacífica actitud de siempre… Karla pudo ver cómo la cara de su novio, prácticamente se le descomponía, como si toda la amabilidad, candidez y amor que sentía por ella, hubieran salido huyendo de su alma, y permitido, la oportunidad de verlo tal y como realmente era.

La grotesca imagen y la redacción impensable de la reacción de Eduardo, vino a la mente de Karla, justo después de que el Ministro, le preguntara sobre su disposición de unirse para siempre con su novio, así que sin pensarlo, realmente, manifestó su completo desacuerdo, en solo dos letras…

Karla, en ese instante había decidido que no iba a compartir su vida, con alguien que permanentemente fingiera ser una buena persona, que no tuviera control sobre sí mismo, y que demostrara poca tolerancia ante cualquier incidente que sucediera con ella.

Luego de algunos años, Karla sigue soltera, pero feliz y estable…, y aún continúa reuniéndose con sus amistades y familia, los que poco a poco, comprendieron la justificación de aquel famoso “No” del que fueron testigos… incluyendo a Beatriz, una de las más solidarias y comprensivas amigas con la que cuenta, aún hoy en día.

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“URGE VIVIR…”Parece que, desde pequeños, de forma inconsciente, nos han inculcado un miedo exacerbado a la muerte, proba...
15/06/2026

“URGE VIVIR…”

Parece que, desde pequeños, de forma inconsciente, nos han inculcado un miedo exacerbado a la muerte, probablemente, por el drama familiar que la misma producía, la que tarde o temprano, sucederá en un grupo cerrado de personas.

Lo vivimos con la primera mascota que falleció, aún en contra de nuestra voluntad, de hecho, dudamos de nuestra fe, cuando de niño pedíamos que no se muriera, que la dejara viva, para nosotros... Naturalmente para esas edades, el egoísmo era inocentemente extremo, nunca pensamos en el propio sufrimiento, de ese pobre animal.

Sin embargo, así crecimos con ese miedo, y cuando pensábamos en la futura ausencia de nuestros padres, aunque era inevitable algún día, eso nos fue quitando un poco de libertad, y de colmo, nos implantó un miedo más irracional aún: el miedo a vivir.

Vivimos con miedo a la muerte y a la vida, al mismo tiempo…, una ingrata dualidad, ambas total y radicalmente incongruentes, y en el peor de los casos, sendas aprensiones, nos han hecho infelices.

El hecho de vivir, debería estar marcado por el disfrute de la vida misma, tanto la de los que nos rodean, como la nuestra… Porque, por estar pensando en escenarios donde la muerte sería la directora de orquesta, imaginando de forma masoquista la peor de las posibilidades, perdemos el valioso tiempo de recrearnos, de estar vivos.

Hemos hecho de la nostalgia, hasta una forma de vivir, de la tristeza sempiterna un aire contaminado para respirar a medias, cuando ciertamente, nadie nos había garantizado una vida, ni perfecta ni duradera.

De hecho, la propia vida, sucede a cada segundo… literalmente, por lo que, en realidad, obligadamente deberíamos tener la imperiosa URGENCIA de vivir, porque simplemente, se nos está agotando de forma inexorable.

Deberíamos estar exprimiendo lo que nos dura cada día, sin miedos relativos o absolutos, sin pedir permiso a nuestras crianzas, que también tuvieron sus altibajos… Ciertamente, estamos obligados a estar viviendo con total y absoluta rebeldía, y de la forma más consciente y determinada posible.

Sin prejuicios, sin permisos, sin nostalgias, sin traumas, sin miedos… sin límites.

Urge vivir…, todo lo demás, realmente puede esperar…

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“LA INESPERADA FAMILIA”Este año, doña Graciela, viuda desde hace diez, tiene la esperanza de recibir a su única hija y a...
14/06/2026

“LA INESPERADA FAMILIA”

Este año, doña Graciela, viuda desde hace diez, tiene la esperanza de recibir a su única hija y a los nietos que no conoce, para las fiestas navideñas… Y para su fortuna, su hija le ha dicho, que irá justo durante los días de diciembre, dado que vive y trabaja en el extranjero.

Unos días antes de la fecha pactada, Doña Graciela ordenó su casa, y con el apoyo de su vecina Lorenza, se fueron juntas al mercado para preparar la comida predilecta de su hija.

Todo estaba listo, pero una llamada inesperada, ella le confirma que lamentablemente, se cancela su visita por cambio de trabajo de su esposo, y que disculpara los inconvenientes, que quizás el otro año, sí se puedan reunir.

En ese momento, en esencia, la soledad de doña Graciela se sintió mucho más profunda que antes de la reunión programada.

Resignada doña Graciela, caminó hacia la casa de Lorenza, pero en su ventana, logra ver cómo ella, también, padece de una soledad indescriptible, en algunos momentos… Entonces, decide invitarla a cenar, el especial platillo que ella misma le ayudó a preparar.

Reunidas doña Graciela y Lorenza, mientras comen, descubren que sus vidas han llevado un parangón de circunstancias, que las hace no solo identificarse plenamente, sino solidarizarse con su situación.

Comienzan a visitarse, y sin dudarlo, establecen una amistad completamente inesperada… para ambas, la soledad ya no era tal, y cada día en lo posible, se reunían en algún tiempo de comida, o hasta para compartir una pequeña pero alocada bebida espirituosa.

Así pasaron los meses, y nuevamente, la hija de Graciela, le llamó…, pero en este caso, a través de una videollamada, pero informarle que tampoco podría viajar como se esperaba, ese fin de año…

Al fondo del video, su hija pudo descubrir que su madre, estaba acompañada por una mujer que ella no conocía, al consultarle, doña Graciela le explicó los antecedentes, y que ambas se consolaban sobre la soledad que sufrían a partir de quedar viudas, y que no se preocupara.

La hija de Graciela, se dio cuenta de inmediato, sobre el tiempo que había perdido sin compartir con su madre, y antes de seis meses ya estaba con todo y esposo, e hijos, visitándola, y conociendo a la famosa vecina.

La familia de Graciela, se había extendido con la presencia y acompañamiento de Lorenza, que aunque no era de su sangre, se convirtió en un solidario y valioso lazo de amistad, que nunca había imaginado, y a pesar de Graciela amaba a su hija, yerno y nietos, la verdadera compañía con la que contaba, era la de su vecina.

Ambas se han apoyado por temas de salud, y hoy continúan haciendo planes, lo que las mantiene activas y muy entusiasmadas, por la fortuna de encontrar mutuamente, una maravillosa compañera, para enfrentar la a veces complicada y nunca bien comprendida, época de la vejez.

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“EL GUISADO DE DOÑA RITA”Como casi siempre, Linda…, una joven universitaria, renegaba sobre apoyar en la cocina a su mad...
13/06/2026

“EL GUISADO DE DOÑA RITA”

Como casi siempre, Linda…, una joven universitaria, renegaba sobre apoyar en la cocina a su madre, pero ese día, doña Rita, se había empeñado en hacerle su comida favorita, un guisado especial, cuya receta había heredado de la abuela de Linda.

Casi de mala gana, pero al final ayudó en algo, sin embargo, una llamada de emergencia de sus compañeros de clase, hizo que Linda tuviera que retirarse, antes de compartir el almuerzo con su mamá.

Como al final de la tarde, tanto Linda como su papá, coincidieron en llegar a casa, casi al mismo tiempo, pero buscando a su mamá, solo hallaron el guisado ya listo, aún tibio, en la olla de siempre, pero de doña Rita no había rastro inmediato…

Muy preocupados la buscaron por toda la casa, hasta que la hallaron en uno de los baños, lamentablemente, inerte en el suelo…

Doña Rita, había fallecido de un derrame cerebral de forma fulminante, aparentemente sin sufrimiento… pero nadie en la familia, estaba preparado de ninguna forma, para su inesperada partida…

Antes de salir al velorio, Linda, echó un vistazo a la comida preparada por su mamá, y no tuvo el valor ni la frialdad de tirarlo a la basura, lo que hizo, fue colocarlo con mucho cuidado en un recipiente, y lo dejó en el congelador del refri.

Pasaron las exequias, y el tiempo, poco a poco, fue siendo el único bálsamo para Linda y su padre, dado que el vacío de la algarabía de doña Rita era tan grande, que era casi insoportable permanecer en los ambientes de la casa, especialmente en la cocina…

Ambos pensaron, que lo mejor sería irse de ese lugar pleno de recuerdos, así que, dos años después de esta tragedia, iniciaron con la mudanza correspondiente…

Pero justo cuando desconectaron la refrigeradora, Linda encontró el traste de la última comida que su madre le preparó… Sin saber qué hacer con esa comida, le pidió a un compañero que estudiaba química, que por favor analizara el contenido, para saber si aún era viable recuperarlo y degustarlo.

En efecto, todo estaba bien conservado después de ese tiempo, entre ambos, Linda y su padre, hicieron lo posible por recrear la forma en que doña Rita servía la mesa, con sus flores favoritas y los individuales que ella misma había bordado… Y en su honor, decidieron compartir ese delicioso guisado con algunos familiares, y con los vecinos más cercanos a doña Rita.

Ninguno de los presentes pudo comerse ese sencillo guisado, sin sentir como su garganta se cerraba a cada bocado… Sin derramar alguna lágrima, o evocar un dulce y añorado recuerdo, muchos de ellos, jamás contados por sus protagonistas.

Entre una adorable serie de emotivos momentos, una que otra incontenible sonrisa y alguna fascinante historia que marcó la vida de alguien, juntos fueron construyendo un valioso e inolvidable homenaje, a la loable y entregada vida de doña Rita.

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“ROQUE Y BELTRÁN”Roque y Beltrán, eran dos pequeños y regordetes gusanitos, que habían nacido, prácticamente en la misma...
12/06/2026

“ROQUE Y BELTRÁN”

Roque y Beltrán, eran dos pequeños y regordetes gusanitos, que habían nacido, prácticamente en la misma hoja… Los que no hacían otra cosa que comer de todo lo que fuera verde en los dos metros de jardín, de una vieja y abandonada casa…

Sin embargo, cuando estaban satisfechos, se ponían juntos con todas y cada una de sus patitas apuntando al cielo, o lo que podían ver de él, en ese condominio de malezas. Ambos se ponían a divagar sobre una idea vaga, que, en su instintiva genética les decía que ellos, algún día podrían volar.

Cada uno imaginaba ese bello escenario, que desde arriba podrían disfrutar… Roque planificaba volar siguiendo el contorno de un río, y pasar saludando a cada coqueta e intrépida libélula, que hallara en el espejo del agua.

Beltrán, por su parte, imaginaba volar por sobre los árboles, y solo aterrizar en las más bellas y aromáticas flores, claro… los dos amigos se imaginaban todo un universo, fuera de ese pequeño y desaliñado arriate.

Divagando estaban, cuando un pequeño sapo se acercó a ellos, y a pesar de que pudo comérselos de un solo lengüetazo, los vio tan despreocupados, que se animó a preguntarles, sobre lo que estaban haciendo…

Casi en coro, le contestaron, que soñaban con volar…

El curioso sapo, casi se desconfigura de la risa, e irónicamente, les dijo que se valía soñar, pero que eso tendría que verlo, y se de ahí, mofándose a cada paso que daba…

Los días pasaron, y nada de alas en sus cuerpecitos… Roque realmente, estaba muy desesperado porque se le cumpliera su añorado sueño, y despidiéndose cariñosamente de su amigo y colega, se marchó con algo de provisiones, fuera de ese viejo jardín, para hallar la forma de volar.

Beltrán en cambio, continuó firme con su anhelo, le deseó lo mejor a Roque, en su arriesgada odisea.

Pero cabalmente, en su aventura fuera de ese lugar, en el primer lugar con plantas que halló, decidió alojarse en el agujero de un árbol de mediano tamaño, pero sin saberlo, se había refugiado en el nido de un pájaro carpintero.

Y cabal, de la nada, apareció dicho pájaro, el que algo intrigado le preguntó a Roque, sobre qué hacía en ese lugar, y claro, él le contó entusiasmado sobre su sueño de volar.

Inesperadamente, el pájaro le ofreció que él podría ayudarlo a cumplir su audaz quimera, solo que tendría que permitir, que él lo tomara con su pico, y que en ese instante, él volaría sobre el río más cercano a ese lugar.

Sin dudarlo, Roque aceptó el favor del pájaro, se dejó tomar por el pico del carpintero, y después de los primeros aleteos, inmisericorde, el pájaro se lo engulló en segundos…

Beltrán, por su parte, sentía una necesidad de descansar, y agotado, se quedó pegado a una rama vieja…

Luego de unos días, sintió que no podía moverse en absoluto, y volvió a quedarse dormido, y después de unas lunas, sintió una incomodidad terrible, y como si estuviera estirándose y desperezándose en la mañana, se percató de que sus patitas ahora eran menos, y las que quedaron se habían estirado…, al igual que sus antenas, pero la sensación más extraña fue el proceso de extender dos hermosos apéndices en forma de alas, que claramente no estaban ahí, antes de quedarse entumecido.

Después de unos instantes, comprendió que no estaba soñando, que, por fin, su empeño de volar se haría una hermosa realidad… Despegó de esa ramita, y voló lo más alto que pudo, y en medio de esa plenitud, pensó que podría hallar desde ahí a su amigo Roque.

Por muchos días, mezcló su alegría con el deseo de hallar a su amigo, hasta que tuvo que resignarse… Beltrán no podía con tanta flor hermosa y con semejante e infinito paisaje, el que llenó con alegría su noble y solidario corazón.

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“LA SORPRESA DE LA DIRECTORA”Estaba cursando el difícil y complejo sexto grado de primaria, era un dos de junio de 1978,...
11/06/2026

“LA SORPRESA DE LA DIRECTORA”

Estaba cursando el difícil y complejo sexto grado de primaria, era un dos de junio de 1978, estábamos en jornadas de exámenes de medio año, la tensión estaba en el ambiente, de hecho, algunos recreos no los tomábamos, para repasar en grupos de estudio.

No porque no comprendiéramos o no pusiéramos atención en las clases, la amenazas sobre si perdíamos cursos de nuestros padres, parecían bastante realistas, sobre todo, porque de no ganar el año, habría que vender dulces en las calles… según su sentencia.

Poco de uñas en nuestras temblorosas manos, nos quedaron en esa semana de pruebas, y justo después del último y del examen más difícil, el de matemáticas, un maestro auxiliar, delegado por la directora, nos informó que todos guardáramos nuestras cosas, y que nos pusiéramos en reposo absoluto…

Intrigados, seguimos al pie de la letra las instrucciones, pero tanto tardó la cosa, que solo comenzamos a escuchar un murmullo en los pasillos de ese viejo colegio, tan antiguo que en realidad era un convento dominico, en pleno centro histórico.

Cada maestra, organizó a todos en una sola fila, con un brazo de distancia de nuestro compañero de enfrente, formamos una columna frente a cada aula de grado, ahí esperamos a que las niñas, pasaran también, con la misma duda que nosotros.

Cuando comenzamos a caminar, nos dimos cuenta de que todos íbamos al mismo lugar, si… al gran salón de actos…

Caminando, elucubrábamos solo cosas negativas: castigos, regaños generales, y claro, el drástico y tradicional discurso de la directora…

Poco a poco, prácticamente todo el alumnado fue compenetrando y llenando las enormes bancas de aquel inmenso ambiente… Grado por grado, con sus maestras se iban sentando ordenadamente… Sin embargo, nadie tenía idea de lo que pasaría…

El cortinaje del escenario estaba corrido y no dejaba ver nada de nada… cuando en eso, la flamante directora, con una sonrisa en el rostro, después de saludarnos, nos explicaba que nos daría una sorpresa…

Todos, respiramos de alivio, porque después de todo, ¿quién regañaría con una sonrisa en su rostro...? ¿Verdad?

Entonces, poco a poco se empezó a abrir el inmenso telón, y lo que estaba proyectado al fondo era, ni más ni menos, la transmisión del partido inaugural del Mundial de Fútbol en Argentina 1978, quien enfrentaba a un país llamado Hungría, sobre el que ni teníamos idea de dónde diantres quedaba…

Las más de seiscientas, pequeñas pero alegres almas comenzamos a brincar de la emoción… y nosotros que, según nuestras conciencias, íbamos derechito al patíbulo estudiantil…

Pudimos vitorear dos goles argentinos, y quedarnos callados con el único gol del raro rival, con igual de extraños apellidos de sus jugadores…, y claro, después de celebrar el final del partido, salimos de ese salón, completamente desordenados y revueltos, contrario a nuestro ordenado ingreso.

No faltó el basural que dejamos como huella ese día, porque de colmo, a todos nos repartieron una sabrosa refacción de panitos sándwich con jamón y queso, y el infaltable vasito de una bebida gaseosa…

No hubo alegría más memorable que esa, durante todo mi proceso facultativo de la escuela primaria, ni sorpresa más grande, ni semejante comilona tampoco… Y hoy, que se inicia este Mundial 2026, me resultó imposible no repasar estos gratísimos e imperecederos recuerdos.

Saludos cordiales, Miguel Angel.

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