El avioncito de papel

El avioncito de papel Narrativa espontánea, anecdótica y creativa, espacio para la lectura y el relato corto.

“LA BATALLA DEL TIEMPO”Reunidos en asamblea el sindicato del tiempo, sus miembros discutían sobre quién sería el nuevo p...
22/08/2026

“LA BATALLA DEL TIEMPO”

Reunidos en asamblea el sindicato del tiempo, sus miembros discutían sobre quién sería el nuevo presidente de la junta directiva… El año presumía de ser el más grande y que hasta recibía medallas conmemorativas de oro y hasta de diamante.

El mes les pasó a todos por la cara que la luna presumía sus trajes durante el mismo período, el Día, por su parte, se llenó la boca diciendo que el Sol daba una vuelta mientras él duraba.

Las horas y los minutos se conformaban con escuchar la discusión sabiendo que formaban parte del presumido Día…

El benjamín del tiempo, el Segundo, les replicó que nada eran todos sin que el exista…

Un corazón que escuchaba la discusión, se levantó y detuvo la asamblea diciendo: Lo lamento compañeros, andan algo extraviados…el tiempo se mide por latidos, por instantes de emoción, por recuerdos y sueños, sin mí, no hay quien amanezca, ¡¡no hay quien cumpla años ni conmemore aniversarios!!

Así que el tiempo, solo puede medirse, si es ¡COMPARTIDO!!!

Nos volveremos encontrar dentro de 12 emociones y media…

Saludos cordiales, Miguel Angel

“CUATRO MINUTOS”Cuatro minutos… si…, solo eso tenía María, como el miserable saldo del tiempo libre, que le quedaría, pa...
21/08/2026

“CUATRO MINUTOS”

Cuatro minutos… si…, solo eso tenía María, como el miserable saldo del tiempo libre, que le quedaría, para ver al amor de su vida: al Rafael. El que hacía casi lo mismo para encontrarse con ella, desde otro lugar de la ciudad, pero para ellos, siempre había valido la pena…

María, trabajaba en una maquila…, y claro, solo tenía quince minutos para almorzar, de esos, le tomaba casi tres, subirse a un taximoto, y casi lo mismo corriendo, para llegar a la plaza a encontrarse con él… Y después de eso, regresar casi volando al trabajo…

Comía y bebía en la espalda del taxista… sin embargo, cada bocado de sus viandas, no le sabía nunca a nada… pues solo se las pasaba casi atragantada, sin degustarlas… Y para no ahogarse, tomaba con un popote su insípido jugo de toronja, el que ella misma había hecho, aunque terminara amargo, era el preludio del momento más dulce del día…

Para los dos, la lluvia, el sol, y las estaciones del año… solo eran el simple marco, de esa rutina afectiva… De hecho, les bastaba ver el reflejo de cada quien, en la pupila del otro… Y aunque realmente, sus jornadas de trabajo eran agotadoras… ese cansancio, no importaba… ellos podían vivir, en todo el sentido de la palabra, durante cuatro minutos, aunque solo sobrevivieran el resto del día.

Rafa, llegaba en su bicicleta… luego de encaramarse en una cuesta, que le acercaba a la misma plaza… no pensaba en otra cosa, a pesar del agotamiento, que en esos cuatro minutos contemplando a María, a veces, sin cruzar palabras, de hecho, el hablar les hacía perder el tiempo en el que, con los ojos cerrados, se abrazaban…

María pasaba más tiempo arreglándose, que pensando en qué le diría… de todas formas, ambos enmudecían al solo verse… Un beso, un abrazo, y hasta una lágrima de vez en cuando, eran los testigos de ese amoroso diálogo.

Los versos eran los aspavientos de sus sendos cansancios, la poesía se humedecía por sus desfallecimientos, el idilio parecía al mismo tiempo, efímero y sempiterno.

Contaban, sin embargo, los meses que les faltaban para formalizar su compromiso… cuando ambos, reconocían que, de todas formas, tendrían que renunciar… Si…, esa rutina, era bella, pero prácticamente insoportable…

Finalmente, aunque el destino era algo más que incierto, por fin un día, tuvieron todo el tiempo del mundo para verse, platicar y sentirse… En realidad, aún no se conocían mucho, y sabían muy poco uno del otro…

Pero en realidad no importaba conocerse, sabían que ahora, se perderían aún más en esa inmensa cantidad de tiempo que les tocaría vivir juntos… ya habría espacio para hallar la forma de sostenerse, ya habrá tiempo para preocuparse…

Desde ese momento, seguirán viéndose, y sintiéndose, como si el tiempo en realidad… no existiera… Respirando sus vidas, como si solo tuvieran cuatro minutos, para disfrutarla…

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“LOS EFÍMEROS ÚTILES ESCOLARES”Habría que ser sinceros, pero para estas épocas del año, los flamantes útiles escolares, ...
20/08/2026

“LOS EFÍMEROS ÚTILES ESCOLARES”

Habría que ser sinceros, pero para estas épocas del año, los flamantes útiles escolares, los que con mucho esfuerzo nos habían comprado nuestros padres, pues, para nada eran como en enero…

Los sacapuntas, ya habían perdido su filo, y no por viejos, sino porque nunca creímos que la vieja consigna de nunca soplarlos para no echarlos a perder, era realmente cierta… Y de colmo, descomponíamos los más valiosos, aquellos que traían doble agujero y eran de metal… aunque francamente, no recuerdo si alguna vez, usé los dos agujeros…

Los cuadernos, pues ya tenían zafada su cubierta, dobladas las puntas, y con garabatos los bordes, donde hasta los decorábamos con los nombres de las materias, rayándolos a diestra y siniestra, y en mi caso, con la mitad de hojas originales, porque mi mamá, me las arrancaba, cada vez que no le parecía cómo me había quedado la tarea…

Las pobres mochilas, aunque yo utilicé bolsón en los primeros años, ya tenían rotos los cinchos, o descascarilladas las esquinas, por arrastrarlos en el patio, y casi siempre, los tirábamos al suelo al llegar a casa…, como si fuera la toalla en un combate diario, cada jornada educativa, para tener que renovarlo al otro día.

El juego de reglas y escuadras de plástico, no solo incompleto… sino varias piezas opacas y super rayadas, con poca legibilidad de las piezas que tenían la medida en alguno de sus lados, de hecho, terminábamos con reglas de otros compañeros en nuestro ya deteriorado estuche…

Y precisamente, del estuche de crayones, ese reluciente que daban ganas de ni tocarlos, pero terminaban con el cierre roto, si es que era de cremallera, y con solo una tercera parte de los colores ahí guardados…

Abundaban los marcadores, con la punta hundida era común, los que perdían su tapón, ya completamente secos… los pedazos de crayón de cera, casi revueltos con otros colores, y los borradores, inevitablemente mordidos o hechos unas diminutas bolitas, que apenas se podían agarrar con los dedos. Los pedacitos de lápices, y sus extintos borradores, que siempre los mascábamos, también...

No había una sola parte de nuestros uniformes, que no tuviera manchas de tinta de esos benditos lapiceros, que decían que nunca la regarían…

Los libros de texto, con las puntas dobladas de tanto mojarnos los dedos para repasar para los exámenes, algunos con recortes de sus gráficos para hacer tareas de otros cursos, otros con apuntes que nada que ver, como corazoncitos y otros asteriscos con brazos y hasta sombrero y patitas…

Nuestras declaraciones de amor del colegio, rondaban por las últimas hojas de los cuadernos… las caricaturas de los maestros, demostraban un talento, hasta para nosotros mismos, desconocido…

En fin, ya nada relucía, ya casi nada se presumía, muchos útiles desaparecían en aquel combate cotidiano contra la ignorancia, pero a pesar de los regaños de nuestros padres, por no cuidarlos, ese bendito deterioro, era solo la demostración de que sí los utilizábamos, de que sí fueron nuestros aliados educativos…

En mi situación, hasta heredé lonchera de mis hermanas, aunque ya estuvieran oxidadas, yo las presumía en mi grado, porque para mí, eran nuevas… Los bolsones y maletines sobrevivieron varios años, porque no había tanta plata para renovarlos, pero eso les daba carácter y personalidad… así era fácil distinguirlos, en esa montaña de mochilas.

Útiles que presumíamos en enero, perdíamos en julio, y desechábamos en octubre, porque eso sí, casi nunca nos quedaba nada aún utilizable para el siguiente año, cuando se recibía aquella enorme lista, en la que nuestros padres invertían su escaso aguinaldo, pero los que nosotros, con mucha emoción, le poníamos nombre y forrábamos con tanto esmero…

Gracias útiles escolares… gracias por su resistencia, tolerancia y paciencia en nuestras inquietas y a veces irresponsables mocedades educativas…

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“NO PARECÍA, PERO LO SOPORTABA…”Su diminuta figura no vislumbraba su trascendental papel en la sociedad, ese día…, Maris...
19/08/2026

“NO PARECÍA, PERO LO SOPORTABA…”

Su diminuta figura no vislumbraba su trascendental papel en la sociedad, ese día…, Marisol, una niña que apenas alcanzaba a sobrepasar la expectativa de vida rural, de los 7 años, si se le veía de espaldas, su enorme mochila apenas dejaba ver su pequeña estampa, parecía incluso que esa bolsa de afortunados estudios, caminaba sola.

No parecía, pero la soportaba…

La primera hija mujer de la familia, antes de ella 2 varones y después de ella, otros 3..., en cuanto pudo cargarlos y así lo estimaron sus padres, así lo hizo…, le fue delegada la responsabilidad de alimentarlos, vestirlos y acarrearlos en esa misma y minúscula espalda.

No parecía, pero los soportaba.

Cuando fue creciendo, a su madre a veces le tocaba trabajar más horas fuera de casa, así que a ella le delegaron al menos, dos tiempos de comida para toda la prole, tuvo que posponer sus estudios y todo lo que a ella le correspondía por derecho…, se convirtió en madre de sus hermanos mayores y también claro, de los menores.

No parecía, pero lo soportaba.

Su infancia y adolescencia solo quedaron en la profundidad de sus sueños, no recuerda otra cosa que servir, cocinar, lavar y hacer limpieza… el juego nunca fue parte del oficio, no conoció de amores, la ilusión de sus mocedades, solo fue eso…, una ilusión.

No parecía, pero lo soportaba.

Algunos de sus hermanos se hicieron adultos, y llevaron hijos a la casa paterna…, De nuevo, Marisol, sin tiempo para sí misma, fue comisionada a cuidar a sus sobrinos… como ya había demostrado ser capaz, pues… ya sabía lo que tenía que hacer.

No lo parecía, pero lo soportaba.

Sus padres se hicieron ancianos, sin hijos propios, la familia le echó encima el cuidado de sus padres, con una infinita paciencia los atendía con amor, mientras se anulaba completamente como individuo, como hija, y como mujer.

No parecía, pero lo soportaba.

Cuidaba a los animales de crianza de la casa, curó las heridas y alimentó a las crías de las crías, su jornada cotidiana se limitaba a servir a los demás, menos a ella misma, eso era una pérdida de tiempo.

No lo parecía, pero lo soportaba.

Pudo despedirse de sus padres, en sus brazos murieron ambos, pero había familia suficiente para ocuparse, fue madre de sus hermanos, madre de sus sobrinos, madre de sus padres, madre de todo lo que respiraba en esa casa.

No lo parecía, pero lo soportaba.

Con el tiempo…, la vida hizo que poco a poco se fuera vaciando de personas ese hogar, cada quien fue haciendo su vida, y fueron abandonando esa casa, poco a poco. Marisol, se fue quedando sola, al punto que solo se quedó con las mascotas y los animales de crianza, que también cada vez eran menos.

Ya no hay hermanos, ya no hay padres, ya no hay sobrinos… pero ella fue madre de todos, ya anciana y sin nadie a quien cuidar, alimentar o sanar, ahora por fin tiene tiempo para sí misma, porque no hay otra cosa que hacer.

Marisol…, jamás celebró ninguna conmemoración del “Día de las Madres”, seguramente porque nadie reflexionó, que aunque aquella mujer no fue madre biológica de nadie, si fue madre todos…: los acogió, los aseó, los tuvo en su seno, aguantó sus desplantes y travesuras, les dio pacientemente de comer, les arropó y bendijo cada uno de sus sueños…, todos y cada uno de los días de su vida.

No lo pareció, pero todo pudo soportarlo.

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“LAS CASH*TAS EXTRATERRESTRES”Es muy probable que la mayoría de personas, recuerde olores agradables, sin embargo, un ol...
18/08/2026

“LAS CASH*TAS EXTRATERRESTRES”

Es muy probable que la mayoría de personas, recuerde olores agradables, sin embargo, un olor que de ”a sopapo” me lleva a un especial recuerdo de mi infancia, es el que se producía cuando mi papá nos tostaba semillas de Anacardium Occidentale, conocida más como anacardo, o merey, o nuez de la India, o alcayoiba, o nuez de Pará, o castaña de cajú…. Bueno, tal vez más conocida en Guatemala como la fantástica Semilla de Marañón…

De hecho en los comercios, las venden como Cash*tas, pero es porque en portugués trataban de emular el vocablo Cajú, que en lengua brasileña Tupí así le llamaban.

Pero lo curioso es que mi papá las ponía a tostar, en una bandeja con carbón, como si fuésemos a hacer un flamante churrasco... pero no, y eso emanaba un fuerte y ácido aroma, que en realidad es algo tóxico porque se quema el aceite que recubre la semilla cruda, claro.

Pero el objetivo de tostar las semillas, no solo era sacarles las cash*tas, sino en realidad el propósito era hacer un juguete con ellas…

No sé si lo han notado, pero las semillas crudas, lo que cubre las casitas claro… cuando las volteas, tienen la forma de un cráneo como de un extraterrestre...

Y entonces, luego de estar vacías, mi papá la cortaba cuidadosamente un poco debajo de lo que parecían los ojos, y ya luego les hacía unos agujeritos para amarrarles unos “hulitos” que coincidían con la parte de arriba, que claro, parecía el cráneo…

Entonces, la parte más pequeña quedaba como si fuera una mandíbula, a la cual se le amarraba una pita sencilla, y esa era la forma de confeccionar una fantástica e inesperada marioneta de un extraterrestre parlante, pero claro… las historias que contaba mi papá con este juguete, son motivo de otro sorprendente relato.

Saludos cordiales, Miguel Angel

“CUMPLIENDO SU PAPEL”En uno de los asentamientos humanos, con mayor índice de inseguridad en el área metropolitana de Gu...
17/08/2026

“CUMPLIENDO SU PAPEL”

En uno de los asentamientos humanos, con mayor índice de inseguridad en el área metropolitana de Guatemala, una organización especializada en el tema, trabajaba un proyecto de sensibilización, recuperación y prevención de la violencia en el sitio.

En una terapia de apoyo psicológico, una de las metodologías utilizadas, además de escuchar dramáticos testimonios de personas que lograron sobrevivir a esa tragedia humana, también se organizaron algunos “socio-dramas” o representaciones de casos reales y ficticios, particularmente, para conocer los protocolos de actuación y mecanismos de defensa.

Reunidos un grupo de jóvenes para actuar en la dramatización, se designaron los respectivos roles y papeles, obviamente, algunos fueron seleccionados como víctimas de un secuestro, y otros por supuesto, como los victimarios.

Repartidos los parlamentos, armados los improvisados escenarios, y después de muchos y cansados ensayos, finalmente, se planificó la presentación final de la obra, a la que podrían asistir el resto de la comunidad y en definitiva, las familias de los entusiastas participantes.

Había gran expectación en la comunidad, y claro… mucho nerviosismo entre los incipientes actores, pero dada la frecuencia de eventos violentos en ese lugar, de alguna manera, todos y todas, contaban desafortunadamente, con más de alguna experiencia sobre el tema, propia o de personas cercanas.

Luego de una breve introducción, y con una buena cantidad de público, se dio inicio a la dramatización…

Poco a poco el ambiente, tanto del escenario, como el del conglomerado presente, comenzó a tornarse un poco pesado, y claramente, la carga emocional de ambas partes era tal, que todo el mundo estaba con un apretado n**o en la garganta… y desde luego, sensiblemente impactados por el realismo de la actuación que estaban presenciando.

Moisés, uno de los jóvenes actuó como víctima del secuestro, y la verdad, se compenetró perfectamente en su personaje, desarrollándolo con gran facilidad y aptitudes histriónicas asombrosas…. Y casualmente, uno de sus amigos, Mario, interpretó al líder de la banda del secuestro.

Moisés, dramatizaba el llanto de su angustia, y sin percatarse por su concentración, no se fijó que su mamá por supuesto, también estaba dentro del público presente… ella, al ver a su hijo sufrir, inevitablemente, comenzó a llorar a mares, totalmente inconsolable…

A tan solo dos sillas de distancia, paradójicamente, también estaba la madre de Mario, la que al ver a su hijo actuar el papel que le tocó desarrollar, también comenzó a sollozar sumamente apesadumbrada.

Una de las vecinas de la comunidad, que las conocía a ambas, se alarmó y acercándose intentó confortarlas diciéndoles que por favor no lloraran tanto, que solo era una actuación, y que todo era efectivamente de mentiras, que no se preocuparan…

Ambas madres se voltearon a ver…, y de inmediato, espontáneamente se abrazaron fuerte y solidariamente…, sin que los discursos hicieran falta, aunque los roles de sus hijos fueran completa y radicalmente antagónicos… el dolor, era exactamente el mismo.

Luego de unos minutos, finalmente ya más calmadas, una de ellas le agradeció a la citada vecina sus atentas palabras, entre aspavientos, claro… diciéndole:

_Muchas gracias estimada vecina… Nuestros hijos están cumpliendo con su papel, y nosotros…, simplemente, con el nuestro.

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“DESNALGADOS”Cuatro años habían pasado, desde la partida de mi padre…, y de alguna forma, tenía entre mis pendientes, ll...
16/08/2026

“DESNALGADOS”

Cuatro años habían pasado, desde la partida de mi padre…, y de alguna forma, tenía entre mis pendientes, llevar a mi madre a las ruinas patrimoniales de Tikal, porque con él, simplemente, no pude hacerlo…

Aunque ella ya había cumplido los 72 años, y sabía que el viaje por tierra, sería algo complicado, con mucha emoción, todos esperábamos salir ese fin de semana, ya todo estaba reservado en un hotel, en la famosa playa del Lago Petén Itzá, en el encantador Remate.

Pero una llamada de madrugada, de esas que solo traen malas noticias, nos avisó que el abuelo materno de mi esposa, había fallecido…

Tenía varios meses enfermo don Santiago, así que no fue tanta la sorpresa, como el pesar… pero claro, el dilema de suspender el viaje se dio, pero decidimos cumplir con las exequias y modificar nuestra ruta hacia Petén, pasando por la zona de Quiché, en realidad, la muerte del abuelo, me seguía dando motivaciones para aprovechar a mi mamá, en ese momento en el año 2010, aún la tenía con vida.

Viajamos con un sentimiento agridulce y algo de maletas, al velorio en el pueblo natal del abuelo, yo, por pura precaución, no velé toda la noche, sobre todo, por la seguridad al conducir al otro día, de hecho, mi mamá, solidariamente, acompañó a don Santiago, prácticamente, toda la noche…

Luego del funeral, nos despedimos de los familiares de mi esposa, y emprendimos la larguísima ruta, que sinceramente, nunca la había tomado antes…

Pasamos por el río La Pasión, mediante un ferry, y mis hijos estaban tan cansados, que decidí no despertarlos, para que disfrutaran de esa experiencia, ni tampoco a mi mamá, la que también estaba cansadísima.

Ya en territorio petenero, aún nos separaban al menos unos 200 kms de nuestro destino y la noche nos estaba atrapando… pero comenzamos a notar, que nadie se nos cruzaba en la carretera, y pocos vehículos iban hacia nuestra ruta…

Totalmente ajenos a lo que pasaba, se había declarado estado de excepción, por lucha intestina de narcotraficantes en la zona de las Verapaces… y nos enteramos, porque justamente, nos detuvo un comando militar en la carretera.

De colmo, mi mamá, comenzó a tener incomodidad, también intestinal, y nos urgía hallar un sanitario… pero claro, tuvimos que detenernos ante dichas autoridades.

Cual, si fuésemos delincuentes, nos encandilaron con sus linternas, y comenzaron a hacernos preguntas sobre nuestro destino, con lenguaje soez nos recriminaron, y que si no sabíamos que estábamos infringiendo la ley en ese momento…

Claro, le explicamos de dónde veníamos y por lo que habíamos pasado, vieron que mi mamá, no podía ser la Jefa de ningún Cartel, que mi esposa no era tampoco una de esas que salen en las noticias amarillentas, y que mis pequeños, aún no se percataban casi de nada…

Como comprendieron, que, en realidad, yo viajaba con lo más valioso que me quedaba en la vida, y que veníamos de un entierro, casi sonriendo y suavizando mucho su lenguaje, nos dejaron ir… con la promesa de no hacer nada extraño en el camino, y con la indicación de que, solo a unos kms estaba una estación de bomberos, para pasar al baño.

Efectivamente, así lo hicimos, mi mamá pudo aliviar la pena, pero al bajar del vehículo, comenzó a decir: creo que quedé “desnalgada” … con tantas horas de viaje… Y la verdad, nos matamos de la risa, porque creo que todos estábamos bastante desnalgados, aunque tal vez no tanto, por no estar, particularmente dotados por la genética.

Al filo de la media noche, llegamos al bendito hotel, el que, para por si todo había sido poco, aún nos recibía con una cantidad incontable de escalones, muy bellos, pero para nosotros, prácticamente una tortura…

Nos acomodamos, como pudimos dormimos, hasta sin desempacar, el agotamiento de todos era extremo, al grado que yo me quedé en una de las hamacas disponibles, logrando dormir completamente pando, como banano maduro.

Al otro día, ya recuperados por el desayuno, y la motivación de que los septuagenarios ojos de mi mamá, pudieran ver algo que jamás en su vida habían visto, emprendimos el camino a Tikal.

Y efectivamente, debido a su edad, logré que la llevaran en uno de los carritos disponibles para los turistas de la tercera edad, y pude ver su rostro iluminado de admiración, por ver esas famosas maravillas de la cultura maya… imagen absolutamente imborrable en mis recuerdos.

Todavía logró a subirse a una que otra ruina, nosotros con mis hijos, a casi todas… pero fundamentalmente, había sanado para mí, esa parte de mi conciencia, que no me perdonaba que mi papá, se hubiera ido de este mundo, sin conocer este lugar.

Luego de varias noches en la fantástica y siempre sorprendente Isla de Flores, nos regresamos, haciendo varias paradas para no agotarnos tanto… y afortunadamente, regresamos sin novedad de ese viaje, el que, en realidad, se convirtió en una compleja, pero inolvidable odisea.

Este tipo de viajes, con nuestros padres, sigue siendo uno de los mecanismos de agradecimiento más satisfactorios, que podremos darles, por tantos silentes e invisibles sacrificios, que ellos han hecho por nosotros.

Los años pasaron, y mi mamá, siempre recordó ese viaje, en el que todos, nos “desnalgamos”, bueno, un poco más de lo que ya estábamos… o queríamos admitir….

Saludos cordiales, Miguel Angel

“LA LLORONA”Luego de una ardua jornada en la Colonia La Verbena, lugar donde se trabajaban muros de contención y de reve...
15/08/2026

“LA LLORONA”

Luego de una ardua jornada en la Colonia La Verbena, lugar donde se trabajaban muros de contención y de revestimiento para proteger algunos taludes en los barrancos, se me hizo un poco tarde en la casa de la presidenta del comité, haciendo las cuentas de los materiales gastados, claro…

Durante el día, tuvimos que atravesar el cementerio del mismo nombre varias veces, dado que algunos asentamientos estaban ubicados precisamente, hasta el final de los últimos edificios de los tradicionales nichos.

Ya casi por terminar las cuentas, comencé a escuchar como en lontananza una especie de gemidos como de gato peleando en los techos, le comenté a la presidenta y ella me comentó que era normal a esa hora que los gatos hicieran sus gracias sobre las láminas y que siempre era una molestia.

Bueno, con más tranquilidad seguí trabajando, pero nuevamente alcancé a escuchar lamentos más largos, pero sin el ruido de las láminas esta vez…

_Doña Carmencita, disculpe, yo mejor me voy… ya es muy tarde no sea que me salga la Llorona, le dije.

_No se preocupe Arqui, si quiere mejor se queda, acá le preparo donde dormir.

Quedarme con doña Carmencita, la verdad, también me dio algo de miedo…

A ciencia cierta, ya conocía un poco de la fama de este mítico personaje, … de la Llorona hablo, claro… precisamente en esta colonia de la zona 7, así que como ya eran más de las 11 de la noche, mejor le dije a doña Carmencita que me iba a retirar si no le molestaba.

_¿Está seguro Arqui?

_Si… siempre muy amable doña Carmen, le aviso cuando llegue a mi casa para que no se preocupe.

Luego de guardar mis cosas y la computadora, le pedí a ella que me acompañara al carro para despedirme, y que no se entrara a su casa hasta que me fuera… por si acaso “vaaa”…

En efecto, guardé todo dentro del carro… la casa de doña Carmencita quedaba desgraciadamente hasta el fondo de la colonia, que es en realidad una península de tierra con una sola salida… La neblina llenaba todo el lugar, y antes de que el miedo me paralizara, le dije adiós a doña Carmencita y salí algo despacio de ahí…

Lo malo es que no se miraba mucho y pues esa zona está llena de callejones, y obviamente a esa hora ya no había nadie en la calle a quien preguntar… avancé según yo hacia la salida del cementerio, pero desgraciadamente en encontré con un callejón sin salida, que más bien daba hacia un barranco, como pude, de retroceso intenté salir.

Precisamente en ese instante, para mi desgracia, ¡¡¡volvía a escuchar ese bendito alarido, un poco más largo y sufrido!!!

De retroceso y más huyendo que despacio logré salir de ese callejón, que se me hizo eterno, claro… logré dar la vuelta y ya ni los famosos túmulos me importaban, espero que todos lo hayan sido realmente, porque ni se miraban…

Con el corazón en la boca y miles de escalofríos recorriendo mi espalda, iba sacando la cabeza para tratar de ver a través de la neblina para encontrar la salida, queda claro que le rogaba a Dios que no me abandonara en esa odisea…, estaba convencido de que me gustaba trabajar en esas zonas, pero no quería quedar como un mártir esa jornada…

Finalmente, saber ni cómo, logré encontrar la última calle que lo saca a uno desde el Cementerio La Verbena, cuya puerta tiene una gran reja, por cierto, y me dije… seguro si volteo a ver a esa puerta me sale la bendita Llorona, y agarrando valor NO miré hacia esa entrada mientras daba la vuelta…

Eso hacía, cuando un último y desgarrador grito me congeló todo lo que se llama cuerpo, pero sin voltear para que no me ganara el alma, aceleré rechinando las llantas para salir “rápido y miedoso” de ese infortunio….

Hasta unos 5 kilómetros de distancia me regresó el espíritu a su estuche original, días después de eso le conté a doña Carmencita, quien no se sorprendió para nada de mi relato, contestándome con ojos algo “pispiretos”:

_Por eso le decía que mejor se quedara en mi casa Mi Arqui….

Saludos cordiales, Miguel Angel.

“LAS RONDAS”Las rondas infantiles son como esas cosquillitas dormidas en el más profundo, e infantil de nuestros recuerd...
14/08/2026

“LAS RONDAS”

Las rondas infantiles son como esas cosquillitas dormidas en el más profundo, e infantil de nuestros recuerdos, que inevitablemente y afortunadamente, nos harán dibujar una brillante sonrisa… en nuestros cada vez menos flexibles rostros y conciencias...

Para esta época:

Que llueva, que llueva, La Virgen de la Cueva, Que llueva, que llueva, La Virgen de la Cueva, Los pajaritos cantan, Las luna se levanta. Que llueva, que llueva, La Virgen de la Cueva, Que llueva, que llueva, La Virgen de la Cueva, Los pajaritos cantan, Las luna se levanta.¡ Que sí, que no, que caiga un chaparrón! ¡Que sí, que no, le canta el labrador!

Para las piñatas:

No quiero oro, ni quiero plata; yo lo que quiero, es romper la piñata. Dale, dale, dale; no pierdas el tino, porque si lo pierdes, pierdes el camino.

Para dormir:

A dormir va la rosa, de los rosales; a dormir va mi niño, porque ya es tarde.
Mi niño se va a dormir, con los ojitos cerrados, como duermen los jilgueros
encima de los tejados. Este niño tiene sueño, muy pronto se va a dormir; tiene un ojito cerrado y otro no lo puede abrir.

Para la superpoblación:

Los chinitos en la china, cuando no tienen qué hacer, tiran piedras a lo alto
y dicen que va a llover. ¡Una! ¡Dos! ¡Tres!

Pero escuchando a mi amigo y colega Teófilo Mack, me recordé que del Ratón Vaquero, nunca comprendí lo que dice en inglés:

“What the heck is this house, for a manly Cowboy Mouse, Hello you! Let me out!
And don't catch me like a trout.”

Y hoy me entero que lo que quiso decir fue:

“Qué diablos es esta casa para un Ratón Vaquero varonil?
¡Hola usted! ¡Déjeme salir! y no me coja como una trucha.”

Saludos cordiales, Miguel Angel

“MARIPOSAS”Hablando de esos actos, que por más ínfimos e insignificantes que parezcan, pueden encerrar todo lo que la hu...
13/08/2026

“MARIPOSAS”

Hablando de esos actos, que por más ínfimos e insignificantes que parezcan, pueden encerrar todo lo que la humanidad podría alguna vez representar, y como cuando casi nunca eres consciente del impacto de tus actuaciones, así mero “merito”:

Abriendo mis “pizpiretos” y profundos ojos, y poniendo atención a mi alrededor, salí al patio de mi casa, y pude ver en el estanque de las tortugas, la impactante imagen de dos hermosas mariposas con sus alas extendidas sobre el agua, una color beige y la otra algo azulada…

Lo primero que saltó a mi mente fue el sentimiento de tristeza por la mala suerte de que sendas criaturas hayan terminado en esa circunstancia, también me brincó un poco el sentimiento que bueno…, esas cosas pasan… todo el tiempo.

Las mariposas estaban inertes, una volteada hacia abajo y la otra hacia arriba, las contemplé unos minutos por si se movían, para salvarlas… pero nada. De todas formas las saqué con un palito, y las dejé en una parte del piso donde estaba seco.

Siempre he pensado que natura presume de la belleza de las alas de las mariposas, pero he pensado que ellas no pueden verse a sí mismas, ni apreciar todo su esplendor y hermosura. Se me fue el “avión” como diría Josué, y así pasaron como un par de horas… regresé al patio, con algo de curiosidad, y para mi sorpresa, ambas mariposas ¡ya no estaban donde las dejé!!!

Ni idea de cuánto tiempo habían estado en el agua, las busqué por todo el patio y nada, ni rastro de ellas, tampoco de que se las hayan llevado las hormigas, nada de nada.

En verdad espero, que ese diminuto gesto de solidaridad, les haya salvado la vida y les haya dado otra oportunidad para madurar y reproducirse. Era más fácil, resignarme a su mala suerte y no involucrarme en su destino, claro…

Seguramente, por la vida habrá muchas personas “mariposas” que aparentan estar con bienestar, según los modelos de belleza y de riqueza, pero en realidad, es posible que estén muriéndose por dentro y no se les note, por lo tanto, ojalá nos tomáramos el tiempo y el interés real por rebasar estos y otros estereotipos, para ayudar a quien probablemente, no parezca que necesita nada.

Bastará con un verdadero y sincero ¿Cómo estás?, con una palmadita en la espalda, por ejemplo… Recordemos que el poder de una simple sonrisa es inconmensurable, probablemente le salvemos la vida a alguien, que se esté ahogando en su propio orgullo y desesperación…

Que haya de todo, menos “indiferencia” … especialmente en estos tiempos, de desempleo, terremotos y de tragedia cotidiana.

Saludos cordiales, Miguel Angel

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