04/03/2014
AGRIDULCE
Los naranjos de Sevilla sostienen una memoria cuya presencia en la ciudad nos recuerde de una historia profunda y diversa. Sus raíces alcanzan cada fase de la historia Andaluza que convierte a la ciudad en un jardín cuya belleza ha sido compartida para todos, su olor nos bendice en la primavera y su color embellece la ciudad en el invierno. Creían los árabes que los naranjas traen felicidad al dueño y eran valorado mucho por sus propiedades medicinales y estéticas, por eso los plantaron por todo la ciudad para el desfrute popular.
AGRIDULCE es una exploración de la relación de los naranjos con Sevilla y la creación de una relación personal con este elemento de la ciudad. El tacto, el color, el olor han sido un parte de mi experiencia sensual de Sevilla y de la realización de la obra. He convertido la fruta en un material plástico cuyo naturaleza nos muestra formas fluidas como espirales que encontramos en las naranjas y se encuentran en todos los partes de la madre tierra, desde caracoles hasta galaxias. Cada naranja tiene su propio personalidad y su propio lenguaje y la descontextualización de la naranja me ha permitido usar este lenguaje para hablar de la ciudad, su historia, con un punto de vista contemporáneo. El uso de los objetos encontrados es un investigación visual del cambio que nos trae el tiempo. Envejecer los objetos del pasado nos convierte en algo nuevo, irreconocible. La desintegración puede ser algo que nos da una nostalgia de lo pasado y la transformación de los objetos y el espacio es un exploración de este cambio que estamos viviendo.
AGRIDULCE para mí ha sido una obra llena de posibilidades abiertas a las metáforas e interpretaciones que nos tocan. Quiero dar una gracias a Pedro Agudelo Montoya por su ayuda en cada paso del proyecto, su apoyo y suporte.
Alima López