04/09/2023
La última vez que vi al Oso me dijo que volviera a Francia y me lo llevara conmigo, "lejos de de esta bola de pendejos".
Pero los pendejos fueron rápidos y le mataron mientras rescataba a otros abandonados y masticados hijos de esta ciudad im***il, ensayo del averno en el que los peores (bien lo tienen asumido) han de terminar.
Pero a él le esperan sin duda otro lugar y buena compañía: una hija, una madre, seguramente varios amigos impacientes. Pues alguien que saboreó y derrochó la vida como él, conocía ya uno que otro in****no con sus respectivos escapes agrestes, y dedicaba su tiempo a dibujar sus mapas de asfalto, vidrio y cal.
Así que entre los abrazos sin tiempo de los amores recobrados, tal vez luego se de paseos por el gran abismo y, liberado ya de sus pesadas piernas, se deleite sacando en su mochila a las almas de aquellos que por debilidad o vicio siguen ahí abajo. Hasta a sus homicidas sería capaz de cargar el Oso, pues su legado, como lo hiciera hasta su último día de vida, es el de dar oportunidad al perdido (y hasta al más pendejo).
Jorge Luis Narváez Pantoja "El Oso"
1965 - 2023 (por unos pendejos)