Desde que tengo uso de razón, bailar ha sido la representación más verdadera de lo que soy y de lo que no soy. Ser diferente es algo común, todos lo somos, pero ser coherente con lo que somos es otra historia. Por ello, encontré en la danza el medio de expresar lo que soy y el medio de huir de lo que no soy. Ser autodidacta es una realidad que me ha ayudado a liberarme de imposiciones y estructur
as, que en muchos casos, limitan nuestra expresión artística. El rigor de la danza, cuando eres profesional, te ayuda a mantener una disciplina y una entrega, que, sin duda, me ha llevado a ser quien soy. Me apasiona la docencia y la investigación. Mis alumnos son mis “conejillos de indias”. Me ofrecen sus cuerpos y experiencias para experimentar y probar todos mis recursos, mis estudios e investigaciones. Me ayudan a definir mi lenguaje y mi discurso. Para enseñar debemos conocer profundamente lo que estamos transmitiendo. Como artista es enriquecedor analizar e investigar sobre lo que estamos expresando. Fusionar la danza con un pensamiento propio y generar mi propio discurso. Apoyo la interdisciplinaridad artística como evolución y desarrollo de cada una de las disciplinas que la conforman. Concibo la Danza contemporánea como vía de conocimiento del mundo y de autoconocimiento del cuerpo y del hombre. Cuando el cuerpo se emancipa de su esclavitud, cuando los saltos y perfectos movimientos ya no nos llevan a idealizar en ellos la armonía y la belleza. Cuando el cuerpo es consciente de su capacidad de percibir el mundo y expresarse con lenguaje propio, la danza emprende un viaje al conocimiento que le abre las puertas a lo académico y a la producción más auténtica y personal.