14/07/2026
Llegaste como un viento fresco en la noche de un Sueño de verano; atravesaste las filas enemigas,
los campos sembrados de zarzas y ortigas, hasta llegar a la trinchera donde yo me había parapetado
para defenderme de la vida, acumulando el tiempo perdido en mis relojes de arena.
Aún no sé bien cómo, pero conseguiste desarmar todas mis defensas tan sólo con una sonrisa; y el
puente levadizo cayó, para que pudieses cruzar, exultante, el foso infestado de antiguas heridas.
Y así yo, que había vuelto a la casilla de salida, sin pasar por la cárcel ni el hospital; recuperé,
insensato, la esperanza perdida aun a sabiendas de que, como todo lo que vale la pena, sólo estabas
de paso, como la alegría.
En mi inconsciencia, quise arroparte bajo mis alas de Dragón; tú sólo buscabas alguien que te
calentara los pies cuando llegabas empapada tras saltar y bailar de charco en charco los días de
lluvia.
Cuando te fuiste, dediqué mi tiempo a arreglar el camino de baldosas amarillas para que, si una
mañana el aire te volvía a conducir hasta mi ciénaga, poderte invitar a un paseo hasta el país de Oz.
Una vez allí, si quieres, podríamos ir a ver al Gran Mago; dicen que, si le pides un deseo te lo
concede, como la Fontana de Trevi. Yo le preguntaré si me enseña a tocar el Blues como a Robert
Johnson. Tú, tal vez, podrías pedirle un corazón para ti y así yo devolverme el mío, que lo echo de
menos. Por si acaso, ve pensando en qué le vas a ofrecer a cambio...
Mientras espero, vuelvo sobre mis pasos y combato mis victorias, denostando los logros y
ahogando mi memoria.
Plegués como un aire fresco en a nueit d'un Suenio de verano; trascrucés las ringleras enemigas, los
campos sembraus de barzas y ixordigas, dica plegar a la trinchera an yo me i heba parapetau pa
desfender-me d'a vida, acumulando lo tiempo perdiu en os míos reloches d'arena.
Encara no sé bien cómo, pero aconsiguiés desarmar totas las mías esfensas tan nomás con una
riseta; y lo puent devantadizo cayió, pa que podeses cruciar, exultán, lo fondón infezionau d'antigas
feridas.
Y asinas yo, que heba tornau a la caixeta de salida, sin pasar per la garchola ni lo hespital; recuperé,
insensato, la esperanza perdida encara sabendo que, como tot lo que vale la pena, nomás yeras de
paso, como lo goyo.
En a mía inconszienzia, querié enchanquiar-te baixo las mías alas de Dragón; tu nomás buscabas
belún que te calentase los piez cuan plegabas chupida dimpués de blincar y bailar de baseta en
baseta los días de plevida.
Cuan te fues, dediqué lo mío tiempo a apanyar lo camín de recholas amariellas pa que, si un maitín
l'aire te tornaba a conducir dica lo mío tremedal, poder-te convidar a una gambada dica lo país de
Oz.
Una vegada allí, si quiers, podríanos ir a veyer a lo Gran Mago; dicen que, si le pides un deseyo te
lo concede, como la Fontana de Trevi. Yo le preguntaré si m'amuestra a tocar lo Blues como a
Robert Johnson. Tu, tal vegada, podrías pedir-le un corazón pa tu, y asinas tornar-me lo mío, que lo
chito de menos. Per si a un caso, veye pensando en qué le vas a ofrir a cambio...
Mientres aspero, torno sobre los míos trangos y combato las mías victorias, denostando los logros y
afogando la mía memoria.