18/08/2026
Federico García Lorca: la cultura que quisieron silenciar hace 90 años.
Poeta, dramaturgo, director teatral y una de las voces más universales de nuestra cultura. Un hombre que hizo del escenario un lugar para hablar de libertad, deseo, injusticia y de todo aquello que muchos preferían mantener en silencio.
El 18 de agosto de 1936, en los primeros días de la Guerra Civil, Lorca fue asesinado en Granada. Sí, por mucho que varios medios digan que hoy se conmemora la muerte de Lorca, la realidad es que no murió, lo asesinaron. Fue víctima de la violencia política y de un país roto por el odio. Su muerte no fue solo el as*****to de un hombre: fue también el intento de silenciar una forma de entender el arte, la libertad y la vida.
Intentaron silenciarlo, pero no lo consiguieron. Lorca sigue vivo. Lorca sigue estando en sus poemas, en sus obras, en cada escenario donde alguien pronuncia sus palabras, en cada persona que descubre el teatro a través de "La casa de Bernarda Alba", "Bodas de sangre", "Yerma",...
Con Federico se produjo una de las mayores derrotas de quienes asesinan a un artista: descubrir que pueden acabar con su vida, pero no con todo lo que su obra despierta en los demás.
Hoy no basta con recordar a Lorca, hay que preguntarse qué hacemos nosotros cuando alguien vuelve a intentar silenciar la cultura, la libertad o a quienes son diferentes, porque recordemos que Trescastro fanfarroneaba por los bares de Granada diciendo "Yo le metí dos tiros por el c**o por maricxn" y los atestados policiales rezan "por rojo, masón y maricxn".
Por eso, Lorca no necesita que lo salvemos, somos nosotros los que necesitamos no olvidar por qué lo mataron.
Federico García Lorca, verde que te quiero verde.
Federico García Lorca, decía Leonard Cohen que no entendía que en este país no excaváramos con nuestras propias manos para encontrarte.
Federico García Lorca, Granada, España y el mundo no ha dejado de llorarte.
Federico García Lorca, jamás borrarán tu nombre.
Federico García Lorca, siempre.
Federico García Lorca, ni olvido ni perdón.
Federico García Lorca: "Quiero dormir un rato, un rato, un minuto, un siglo, pero que todos sepan que no he mu**to".