31/12/2023
Para despedir el año hemos tenido doble razón de "canta".
Después de la espera,escuadra regla y cartabón.
Santo Domingo de la calzada, vino en vaso de barro, morcilla, chorizo con pan y sobado riojano.
También nos escapamos a la Terminal, mercado navideño y comida china con los niños que aman la miel.
En busca de los pintxos perdidos un viernes, el Grinch, una cerveza de balde y menos sustos de los que esperabamos.
Después de " txoria nuen maite" llega las "pipas pal pájaro" las guardo con cariño.
Lunch en el Titanic con los más locos y a la vez más cuerdos para mí, esos con los que sigo tomando café en el psiquiátrico para sentirme como en casa.
Hemos frenado de cien a cero sin ninguna necesidad.
Diciembre tiene carta al Olentzero y regalos bajo el árbol, ese que tiene una bola de Navidad con mi nombre.
Este mes un pollo con patatas caro y el sándwich del huevo que no falte.
Fotos con jerséis navideños, empanadas y amigo invisible.
Canciones en euskera, niños bailando, cabezudos y gigantes.
Una bienvenida en tierras cántabras y mucho cariño a distancia.
En diciembre he ocupado dos hojas en un periódico, me he cortado el pelo y me he metido donde no me llamaban.
Y es que elegir con quién hablar es importante pero elegir con quién estar callados lo es aún más.
Gracias diciembre, y gracias 2023.
#2023