20/03/2026
La roca madre.
La explotación de las canteras de granito fue una actividad muy desarrollada en esta penillanura de los Pedroches, rica en yacimientos a cielo abierto allí donde aflora el batolito granítico.
Entre sus diversas variedades destacan el granito gris azulado, del que abundan las descomposiciones; el granito rojo, de menor coherencia pero con
mucha presencia en Villanueva; e incluso el granito gnéisico, que se encuentra en la zona de contacto con la pizarra.
En Los Pedroches resulta extraño encontrar una construcción sin granito, particularmente en el medio agrario, donde conforma un amplio repertorio de casas, paredes, norias, pozos, molinos, hornos, puentes, chozos, abrevaderos, pilas,
comederos, etc.
Para romper estos grandes bloques de piedra, los canteros empleaban barrenos de dinamita que colocaban en unos agujeros realizados con la barrena.
El resto de herramientas las podemos ver en la imagen: una maza para golpear, los pinchotes, que se introducían en los cuñeros para partir la piedra, y el
azadón.
De la dureza de este trabajo dan fe las palabras de Bartolomé Coleto Merchán:
“Aquel trabajo me asusta sólo recordarlo. Era un esfuerzo de titanes. Les ví arrancar la piedra de la tierra madre, desempotrar canteras hasta llegar a los peñones más sólidos y compactos. Fui testigo de cómo este hombre, mi padre, blando con todos, pero duro
para su trabajo, dio el primer corte trabajado a un enorme peñón de cerca de cuatro metros, hundido casi tres en la tierra, y del que se cortó toda la piedra de una obra monumental”
Hoy podemos observar las huellas de las antiguas canteras en numerosos lugares del término municipal, como en “El Quintillo” del Niño Herruzo, en “Las Almagreras” o en el camino del Mercader, por la carretera de Obejo, en tanto las que existían en el
Calvario quedaron ocultas bajo las nuevas construcciones.