12/06/2026
"Primero el amor, después la técnica."
Esa frase de Gaudí cruzó el cielo de Barcelona el pasado 10 de junio, dibujada por drones sobre su propio rostro, mirando hacia la torre que convierte la Sagrada Família en la basílica más alta del mundo. Justo cuando se cumplen cien años de su muerte.
Igor Cortadellas ( ) nos propuso asumir la dirección de arte sonoro del evento: un site-specific con coros, música, luces y pirotecnia. Igor es de esos creativos con los que siempre quieres irte de viaje: da igual el destino, siempre acabas cruzando lugares que marcan un antes y un después.
Dirigir el arte sonoro de un evento así no empieza por hacer sonido. Empieza por entender qué está diciendo la obra. Qué necesita sentirse, y en qué momento exacto. Solo desde ahí tiene sentido tomar cualquier decisión técnica o estética.
Diseñamos un latido en un rango de frecuencias donde la sensación es más corpórea que auditiva. Partiendo de la música de D a n i e l L ó p e z P r a d a s , tejimos atmósferas granulares que, junto a nuestro euphone, ayudaban al sonido a flotar con las luces de la fachada: un crepitar textural que, sincronizado con las velas del público (creadas por PixMob ), aportaba ondulaciones suspendidas.
En el gran final, a cargo de Pirotecnia Vulcano , descartamos añadir efectos sonoros: unos micrófonos colocados en la fachada amplificaban su estruendo real. Algo mucho más interesante que cualquier sonido que pudiéramos diseñar.
Esa última decisión lo resume todo. La dirección de arte sonoro es el criterio que decide cuándo el silencio (o el sonido existente) es la respuesta correcta. Dirigir arte sonoro no es añadir efectos, sino situar el discurso sonoro en el mensaje de la obra.
Gracias por hacernos parte de este equipo, Igor.
📸📹 RTVE | Xavier Cervera