05/01/2022
EL TRABAJO Y EL ESFUERZO VISTO A TRAVÉS DE UNAS HUMILDES BOTAS.
La imagen que hoy visita esta página de Arte corresponde a un extraño “bodegón” realizado por el holandés Vincent Van Gogh en 1886 y que lleva por título “Un par de botas”. En la actualidad se conserva en el Van Gogh Museum de Ámsterdam.
Las estrecheces económicas y la ausencia de modelos en los que trabajar llevan a Van Gogh a emplear algunos de sus objetos personales como elementos susceptibles de ser incluidos en sus composiciones pictóricas. De hecho, existe una amplia serie de pinturas del genial holandés en las que el protagonista es propio calzado (botas o zapatos).
Las viejas botas se sitúan en el suelo, mientras un potente foco de luz ilumina el par de zapatos, consumidos por el tiempo, desgastados, deformes, así aparecen los humildes zapatos de Van Gogh. La obra sorprende por su calidad técnica y por el dominio de las texturas, además reduce muchísimo la gama cromática, muy diferente a la utilizada en su obra más conocida y colorista de años posteriores.
Nos encontramos, sin duda, ante la reinterpretación del bodegón tradicional, abandonando los objetos lujosos y tradicionales típicos de los bodegones barrocos por otros más pobres y menos suculentos, que además nos los presenta consumidos y desgastados.