30/08/2026
Todos mis paseos empiezan por las casitas de Carteros. Son un sueño. Y soñar me ayuda, sobre todo los domingos, días de fin y de balance. Más aún hoy, el último domingo de agosto.
La ciudad resplandecía bajo un cielo azul intenso y una brisa agradable. Mientras paseaba por mis calles favoritas, me he dado cuenta de que ha vuelto el silencio, roto de vez en cuando por los troleys de los turistas que apuraban su último día de vacaciones.
He aprovechado la soledad para jugar al escondite con el cielo y los monumentos.
Valencia es preciosa cuando respira.