29/08/2026
Hoy los helados son tan accesibles y los hacen de tantas formas, sabores y texturas que a los más jóvenes puede parecerles mentira que hubo un tiempo en que para algunos lo más normal era comernos un polo de hielo, y en casos muy excepcionales un "corte" de dos o tres sabores.
Yo recuerdo haber ido "an cá Isabelita" una pequeña confitería de barrio que. había en la calle Doctor Jiménez Encina esquina con García de la Serna. Y allí, solo en ocasiones especiales, me podía permitir comerme con corte "normal" como el de la foto (porque también los había dobles).
Aún me parece ver a la buena mujer sacar la barra de helado del congelador, colocárle una galleta cuadrada en el extremo y con el cuchillo, previamente mojado, cortar el trozo, del grueso aproximado de un dedo, que luego cerraba con otro trozo de galleta. Era un gusto lamer el helado por la grieta que había entre las insípidas galletas. Aquello era un placer, no solo por el sabor, sino por las pocas veces que te lo podías permitir.