Tulaytula: Visitas Guiadas en Toledo y Proyectos Culturales

Tulaytula: Visitas Guiadas en Toledo y Proyectos Culturales Información de contacto, mapa y direcciones, formulario de contacto, horario de apertura, servicios, puntuaciones, fotos, videos y anuncios de Tulaytula: Visitas Guiadas en Toledo y Proyectos Culturales, Arte y entretenimiento, Toledo.

Acaba de salir el último artículo que he escrito junto a  para Imago. Revista de emblemática y Cultura visual de la  . E...
12/02/2026

Acaba de salir el último artículo que he escrito junto a para Imago. Revista de emblemática y Cultura visual de la . En este número participan distintos especialistas de las universidades japonesa de Seijo o la , además de distintas universidades españolas. Cristina y yo hemos vuelto a estudiar el retablo que fue de la iglesia de Santa María la Blanca cuando era casa, refugio o beaterio fundado por el arzobispo Silíceo para disciplinar a mujeres toledanas “que inspiradas de Dios, dejando su mal vivir, hacen allí vida santa y ejemplar”. Un centro de corrección en el que se encerraba, casi siempre contra su voluntad, a mujeres pobres, violadas, explotadas sexualmente o maltratadas, hasta que se considerase que podían volver a reintegrarse en la sociedad. El arzobispo encargó un retablo para es espacio que sirviera, como un cómic, para trasladar ese mensaje de arrepentimiento y corrección a las mujeres del beaterio.

Y un par de meses atrás salió el libro Nobleza(s). Nuevos estudios sobre las elites ibéricas de la Edad Moderna, como resultado de un encuentro que se celebró en 2024 en la , con distintos especialistas de universidades y centros de investigación de España, Italia y Francia, no con el objetivo de “reivindicar su pasado como estamento privilegiado, sino estudiarlo, sin apriorismos, y analizarlo a la luz de las fuentes para conocerlo en toda su diversidad y complejidad”, como escribe su editor y profesor de la Santiago Martínez. En este caso, colaboro con un trabajo sobre la tenencia de esclavos por parte de las elites, una práctica habitual de la nobleza y el alto clero en la Edad Moderna española, y un proceso inquisitorial en Toledo a Ahmed, un musulmán esclavizado en el norte de África y propiedad del marqués de Colares, que fue acusado de apostasía.

El artículo de Imago es accesible desde la web, y el libro lo tenéis en la web de la editorial .

El post de hoy es feo, pero más feo iba a ser que sólo subiera al “feed” (que antes llamábamos muro) los pantallazos que voy publicando en . Que uno es boomer, pero intenta no serlo mucho

 Siempre recomiendo leer un texto de Flocel Sabaté escrito cuando en Cataluña comenzaban a “poner en valor” juderías que...
04/02/2026



Siempre recomiendo leer un texto de Flocel Sabaté escrito cuando en Cataluña comenzaban a “poner en valor” juderías que explotar turísticamente. La invención de la huella sefardí, muchas veces por oposición a la negación de la herencia islámica. El autor escribía que “en ocasiones parece como si de un mismo pasado se pudieran elaborar dos discursos diferentes, uno ceñido al ámbito académico y otro ofrecido y explotado por la divulgación, dando la impresión que la mayor laxitud del segundo empaña con facilidad al primero”. Asi fue y aún es. Y lo que pasaba en Cataluña terminó pasando en Extremadura, en Andalucía y en casi toda España, que se ha ido llenando de juderías inexistentes y de sinagogas inventadas.
 
Las tradiciones se reinventan una y otra vez, y una de las más manoseadas es la que cuenta que los judíos expulsados de Sefarad llevaron consigo la llave de su casa, y que aún la mantienen con la esperanza de volver algún día. Es difícil que alguien en España no lo haya escuchado. Tan difícil como que alguien haya visto y tenido en la mano alguna de esas llaves que hoy sirven de reclamo a instituciones públicas y privadas como Red de Juderías o Fundación Hispanojudía para hacer negocio con una leyenda que era parte del imaginario colectivo en Marruecos de los musulmanes expulsados entre 1492 y 1610, no de los judíos. Hasta que las corrientes filosefardíes del siglo XIX vieron en ella una oportunidad para generar narrativas que acercasen a la exitosa comunidad judía internacional hacia la derrotada España de aquel siglo. Así nació lo que Davide Aliberti llama “una comunidad sefardí imaginada” aquí en España, irreal e inventada, amoldada al gusto español y compuesta de sefardíes que añoraban su patria perdida a la que volver algún con unas llaves de sus casas en Toledo que sólo existen en el imaginario colectivo español, y que jamás han existido materialmente en familia, casa o museo sefardí del mundo.
 
Os lo cuento hoy en

Se ha emitido el reportaje de  sobre  arrasada en 1467. Un episodio más de la violencia desatada contra los judeoconvers...
29/01/2026

Se ha emitido el reportaje de sobre arrasada en 1467. Un episodio más de la violencia desatada contra los judeoconversos en el que fue protagonista una criatura conocida por todos, más allá de su religión.

En el Corán se cita brevemente a Buraq, una criatura mítica sobre la que cabalgó el arcángel Gabriel hacia La Meca para recoger al profeta Mahoma y llevarle por los siete cielos. La tradición islámica posterior fue dando forma a esta criatura a través de relatos en los que fue tomando formas diversas. Uno de ellos tuvo una enorme fortuna: El Mi’raj o Escala de Mahoma, traducido en Toledo por orden de Alfonso X en 1263. Sus descripciones del cielo y del in****no alimentaron la imaginación de muchos cristianos, que terminaron haciendo suyas esas visiones del más allá. La Divina Comedia de Dante, los frescos de la iglesia de San Román o manuscritos como el Beato del Escorial, no se entenderían sin ese imaginario compartido.

En revueltas como en la que ardió Tornerías y otras ya en tiempo de la imprenta, la propaganda recurría a Buraq. Castellanizado como el Alborayque, sirvió para una de las campañas más violentas dirigida a deshumanizar a los conversos. Este alborayque se componía de distintos animales (murciélago, caballo, serpiente), híbrido, impuro, igual que los conversos o alboraicos, como eran definidos. Por su impureza y mezcla, nunca podrían ser cristianos aunque se bautizasen, porque no vestían ni comían ni sentían como cristianos. Al igual que el alborayque, los conversos eran seres monstruosos que se movían en tierra de nadie. Su impureza no se limpiaba con el bautismo sin más, sino que pervivía con el paso de las generaciones. Había algo más, genético, que habría que combatir no sólo forzando las conversiones sino con una vigilancia inquisitorial establecida pocos años después, y con leyes como los Estatutos de Limpieza de Sangre que frenaron el acceso a cualquier cargo público para quien no pudiera demostrar que no tenía una gota de sangre musulmana ni judía. Las leyes que habían permitido la convivencia desde época andalusí, eran ahora las que la dinamitaban haciendo suyas campañas de fake news y desinformación

 Nuevo año, nuevo jaleo. Empiezo a escribir para  sobre las infinitas mentiras que se escuchan por calles y plazas y que...
21/01/2026



Nuevo año, nuevo jaleo. Empiezo a escribir para sobre las infinitas mentiras que se escuchan por calles y plazas y que son consecuencia del descontrol turístico que arrastramos desde hace décadas. Mentiras camufladas de leyendas inventadas en estos años en los que la ciudad (y tantas otras ciudades) han visto multiplicarse la afluencia de turistas, escuchadas entre guías pero jamás leídas en ninguna publicación rigurosa que las avale. Mentiras, que no errores, porque de estos cometemos cualquiera.

Las llaves de Sefarad, brujas que nunca existieron, cruces tumularias, templos romanos bajo la catedral, mezquitas orientadas a Córdoba, barrios templarios (y aún peor: barrios mudéjares) y un largo elenco de recientes invenciones que se extienden saliendo desde Zocodover por las calles de Toledo hasta colarse en blogs, reels de Instagram y novelas pero que nunca aparecen en libros de historia. Porque son FAKE.

Al lío.

 Nuevo año, nuevo jaleo. Empiezo a escribir para  sobre las infinitas mentiras que se escuchan por calles y plazas y que...
21/01/2026



Nuevo año, nuevo jaleo. Empiezo a escribir para sobre las infinitas mentiras que se escuchan por calles y plazas y que son consecuencia del descontrol turístico que arrastramos desde hace décadas. Mentiras camufladas de leyendas que han sido inventadas antes de ayer, escuchadas entre guías pero jamás leídas en ninguna publicación rigurosa que las avale. Mentiras, no errores, que de estos cometemos cualquiera.

Las llaves de Sefarad, brujas que nunca existieron, cruces tumularias, templos romanos bajo la catedral, mezquitas orientadas a Córdoba, barrios templarios (y aún peor: barrios mudéjares) y un largo elenco de recientes invenciones que se extienden saliendo desde Zocodover por las calles de Toledo hasta colarse en blogs, reels de Instagram y novelas pero que nunca aparecen en libros de historia. Porque son FAKE.

Vamos con ello.

Decía Juan Sánchez en el prólogo de esta obra que es “un libro importantísimo para la historiografía, la sociología e in...
18/12/2025

Decía Juan Sánchez en el prólogo de esta obra que es “un libro importantísimo para la historiografía, la sociología e incluso la política de nuestra ciudad (…) una de las cinco esenciales para conocer nuestra ciudad” junto a los clásicos de Pérez Galdós o de Gregorio Marañón. Es probable que así sea.

También que Martínez Gil es “un hombre y un historiador que lucha para que nuestra ciudad busque siempre su presente y su futuro aprovechando esa experiencia pero sin anclarse en ella. No quiere una ciudad convertida en un parque temático para un turismo de masas sino una ciudad viva y desde la complicidad con el proyecto de ciudad”. También es probable que así sea.
 
De lo que no dudo es de que este es el libro que siempre recomiendo cuando alguien me pregunta al final de un tour qué libro pueden comprar para asentar lo visto y vivido durante su estancia en Toledo.

En un momento como este, en el que aún resoplamos por el colapso de las calles y plazas principales que comenzaron con el Puente de hace semanas, y cuando sabemos que se volverán a producir sin remedio el fin de semana que viene, leer “Una Historia de Toledo” es apostar por lo que esta ciudad necesita: recuperar la calma. La calma con la que está escrito el libro; la calma con la que transcurre el tiempo histórico, sin tantas rupturas como a veces se piensa y con infinitas continuidades; la calma que necesitamos para debatir sobre el futuro de una ciudad que ve cómo su centro histórico pierde habitantes, su río pierde agua y gana residuos y el turismo de masas se convierte en un problema colectivo.

De los tiempos de Túbal y los sueños de un Toledo casi bíblico, hasta la realidad del Toledo en riesgo de convertirse en un parque temático, Martínez Gil transita todos los Toledos que ha habido antes de llegar a este. Con sus mitos, con sus contradicciones y sus múltiples identidades.

No dejéis de leerlo. Y si lo compráis en vuestras librerías de barrio dentro y fuera del Casco, mejor. Así os lo dan envuelto para regalo estas navidades.

Os dejo la reseña en el perfil por si queréis leerla.

 El otro día hablaba con .ruiz sobre qué era eso de la mala follá que tan familiar nos resulta a ella y a mí, que somos ...
15/12/2025



El otro día hablaba con .ruiz sobre qué era eso de la mala follá que tan familiar nos resulta a ella y a mí, que somos de Toledo. Y tengo mi propia hipótesis, todo lo documentada que son las hipótesis que se defienden en la barra de un bar.

El historiador cordobés Ahmad al-Razi fue el primero en dejar por escrito la presencia de la caña de azúcar en Alándalus, plantada en el siglo X en la vega del Guadalfeo que cruza entre Motril y Salobreña. Un siglo después, el toledano Ibn Wafid ya incluía el azúcar en su recetario en más de 20 elaboraciones para arropes, calabazates y confituras. El azúcar, una de las introducciones islámicas procedente de Persia, revolucionó las mesas pero también los bolsillos. Quienes más se enriquecieron fueron los sultanes nazaríes, que controlaron su cultivo y exportación, vendiéndolo por los mercados europeos.

Todo cambió en 1492. Granada fue conquistada, el negocio pasó a manos castellanas y se multiplicaron los “ingenios” o fábricas. Salobreña tuvo dos, y otro más en la alquería de Lobres, hoy embutido entre tecnología moderna y plásticos. Asfixiados por la codicia de los conquistadores, los moriscos que aún habitaban estas tierras se revelaron en 1568 y pagaron con la expropiación de bienes y rentas que aún estaban en sus manos, y con la esclavización de miles de niños y niñas autorizadas por el rey.

Nuevos colonos llegaron de Castilla e Italia a trincar a manos llenas. La renta de la seda de Granada, por ejemplo, fue un negocio controlado por toledanos como los Alcocer o los Dávila durante el siglo XVI y parte del XVII. Los Chavarino tenían oficina en Toledo y en la vega del Guadalfeo, exportando más de dos toneladas de azúcar desde Salobreña en apenas dos años. Granada, con sus costas y pueblos, se llenó de estos nuevos vecinos.

Toda esta es para justificar que no tengo pruebas pero tampoco dudas de que la mala follá de hoy que tan bien conocemos en Toledo y practican con arte en Granada, aunque cuenten no-sé-qué de los herreros, no es más que una herencia del castellanísimo ser y estar de aquellos nuevos granadinos, muchos de ellos toledanos, que llegaron para quedarse.

 Toledo, verano de 1536. Una mujer confiesa ante los inquisidores que ha acudido a una vecina pidiendo ayuda porque su m...
25/11/2025



Toledo, verano de 1536. Una mujer confiesa ante los inquisidores que ha acudido a una vecina pidiendo ayuda porque su marido “la trataba mal”; su vecina le recomendó que diera de beber a su marido sangre menstrual para “amansarle”. Ese mismo día, otra mujer de la Antequeruela reconoció ante el tribunal que vivía con su madre en la Plaza del Solarejo tras haber huido de su marido, porque era “hombre recio y trataba mal a esta testigo”; también acudió a la misma vecina, que le recomendó “que cuando estuviese con su regla, que tomase de la sangre y se lo diese a beber y comer en lo que quisiese, y que luego [su marido] la querría bien y la trataría bien”.

 

La vecina que aplicaba estos remedios se llamaba Mari Hernández y fue acusada de brujería. Intentaba sobrevivir vendiendo pan en Zocodover y, a la vez, encendiendo candiles, diciendo oraciones y consolando a muchas de sus vecinas maltratadas, abandonadas o violadas. Esto eran las brujas.

 

El 16 de septiembre de 1536 reconoció a los inquisidores que inventaba oraciones para consolar a una vecina que hacía cuatro años que había sido abandonada; que garabateaba símbolos incomprensibles sobre papeles que daba a vecinas explotadas sexualmente por hombres  de todo tipo, hasta clérigos; y que personalizaba oraciones en papeles empapados en almea y que “las palabras de la dicha oración (…) le dijeron que era bueno traerlas para que su marido no la matase”.

 

En un mundo sin leyes ni instituciones que protegiesen a las mujeres de la violencia contra ellas, con códigos que proponían la “corrección marital” como un derecho para los maridos, remedios como los que aplicaba Mari Hernández se presentaban muchas veces como la única opción para sobrevivir frente la violencia.

 

De nobles y esposas de alcaldes a viudas y vendedoras de pan, sin distinciones de clase, barrio ni origen. De los 38 procesos que se conservan contra toledanas acusadas de brujería, no hay uno sólo en el que no aparezca alguna mujer que no reconozca haber acudido a otra vecina a pedir remedio contra alguna forma de violencia que sufría.

El martes presentábamos  y nos hacíamos en voz alta una pregunta: ¿por qué Toledo fue durante siglos un centro de refere...
17/11/2025

El martes presentábamos y nos hacíamos en voz alta una pregunta: ¿por qué Toledo fue durante siglos un centro de referencia cultural? La respuesta es sencilla: porque entonces nunca dejaba de mirar hacia fuera.

En la segunda mitad del siglo XIV, Toledo estaba a la vanguardia de las vanguardias, atenta a todas las capitales de la cultura. Un ojo puesto en lo propio, en la memoria y la “reinteriorización” como lo definió Juan Carlos Ruiz Souza, y otro ojo siempre atento a lo que sucedía fuera. Uno en Europa y otro en el Mediterráneo.

Prácticamente a la vez, en aquel Toledo se estaba construyendo lo mejor del arte gótico francés en una catedral única; las primeras manifestaciones del incipiente Renacimiento italiano en espacios como la Capilla de San Blas, o lo mejor del arte meriní y nazarí en lugares como la Sinagoga del Tránsito, un templo judío de estilo islámico dedicado a un rey cristiano. Francia, Italia y Granada como horizontes de vanguardia y de creación más allá de distancias o diferencias religiosas. Sin internet ni televisión, sin redes sociales. Todo llegaba a Toledo, al mismo tiempo, en una ciudad atenta a todo lo que ocurría mas allá de sus límites.

Alejándose de cualquier nostalgia autorreferencial, nada bueno le era ajeno a aquella ciudad, viniera de donde viniera. Toda tendencia artística se asumía e interiorizaba. Una ciudad cosmopolita que ya había traducido toda la herencia islámica de la que Europa ahora podía aprovecharse también, y que a la vez se sumaba a las transformaciones culturales que el continente experimentaba. Una identidad local compuesta de identidades múltiples y diversas. Sin líneas rojas, sin añoranzas de un pasado ni miedo a las infinitas manifestaciones de diversidad lingüística, artística o religiosa que le seguían dotando de sentido y de personalidad propia.

 Decía Goytisolo que los “españoles, europeos y occidentales somos igualmente, en mayor o menor medida, los moros de alg...
25/08/2025



Decía Goytisolo que los “españoles, europeos y occidentales somos igualmente, en mayor o menor medida, los moros de alguien. La construcción del otro, trátese del bárbaro o el buen salvaje, es fenómeno universal que varía según las coordenadas históricas, culturales y sociales de la comunidad que lo fabrica (...) Puesto que la objetividad absoluta no existe, la empresa de describir al Otro lleva siempre la marca del lugar de origen”.

Desde el último episodio de “lo moro” se ha colado por noticias que van de los ataques en Torre Pacheco y Jumilla a la comunidad musulmana al incendio de la mezquita-catedral de Córdoba. Del siglo VIII andalusí al presente, a un lado y otro del Estrecho, todo lo que no somos nosotros, lo son ellos. Civilización (la nuestra) frente a barbarie (la suya).

Construimos nuestras identidades por oposición y negación. Lo musulmán es extranjero y lo propio, lo nuestro, cristiano y español. Y si para ello hay que retorcer la historia a nuestro antojo, haciendo venir de fuera a quienes durante siglos dieron forma a Alándalus, se hace y punto. Así se convierte Alándalus en un paréntesis dentro del destino marcado en las estrellas para España, en vez de en un capítulo más.

La mayor parte de los andalusíes no vinieron de Júpiter ni de los desiertos de Arabia. Nacieron aquí, en la tierra de sus antepasados cristianos que se convirtieron de forma masiva al islam para integrarse en una sociedad nueva e islamizada compuesta de una mayoría musulmana, pero también de judíos y cristianos igualmente arabizados, los mozárabes. Aquellos hispanos convertidos al islam construyeron la mezquita de Córdoba, transformaron el paisaje de Valencia, protagonizaron “la noche toledana” y dieron forma a una sociedad hispana que sólo se entiende atendiendo a las continuidades entre etapas y sociedades históricas. Os cuento algo sobre ellos, el cordobés Ibn Hazm y los peligros de extranjerizar la historia y tomar partido por etapas, como si la Historia fuese un partido de fútbol y hubiera que elegir.

Tenéis el enlace en el perfil.

Instagram está cansino con que si quiero hacer un reel, que mira qué plantillas, que mira qué musicón y mira lo bonito q...
01/08/2025

Instagram está cansino con que si quiero hacer un reel, que mira qué plantillas, que mira qué musicón y mira lo bonito que quedaría. Entiendo que es una amenaza velada y discreta en vez de decirme “SUBE COSAS, MA***TO BOOMER”.

 

Julio, bien. Primer curso y viaje con alumnos sin penar de calor entre capitales andalusíes y andaluzas, a un lado y otro del Estrecho. Las Tres Culturas, lo que quiera que sea eso, también bien, con sus pucheritos y sus tagines. Y Tánger siempre bien, aunque cada vez la entienda menos por más que .a11 haya intentado explicármela. Mrabet siempre bien también. Los tuktuk montando a huevones treintañeros a los que no les gusta andar, siempre mal. 

 

Agosto trabajando, mal.

Estaré en Toledo unas semanas antes de volver a escapar, por si alguien se anima a hacer alguno de los tours que tenéis anclados en la primera fila del perfil.

 

Hello.

My name is Felipe

and I’m going

to enjoy

myself

first!

Toledo, 1256. Un joven Alfonso X recibe un manuscrito ricamente iluminado y cuidadosamente encuadernado en vitela de la ...
05/06/2025

Toledo, 1256. Un joven Alfonso X recibe un manuscrito ricamente iluminado y cuidadosamente encuadernado en vitela de la más alta calidad. Abre la primera página y lee “En el nombre de Dios, clemente y misericordioso”. Conoce la frase y la ha visto tantas veces escrita en árabe: Bismil-lah al-Rahman al-Rahim. El mismo Dios, la misma creación, el mismo universo incomprensible en tantos aspectos y los mismos anhelos de respuestas a través de caminos distintos. Están la fe y el conocimiento lícito de determinados saberes, pero también está la magia, en su más amplio sentido y no siempre lícita. Y la vanguardia de los saberes lícitos e ilícitos en aquel siglo XIII no estaba en la Europa cristiana, sino en las grandes capitales del orbe islámico como en la que él había nacido, la Tulaytula convertida en Toledo que culturalmente aún vivía entre ambos mundos.

No conocemos el manuscrito original ni su aspecto material, pero sí el contenido de aquel Ghayat al-Hakim, un tratado de astromagia y fabricación de amuletos que el rey pidió traducir sólo para él, de forma privada, poco tiempo después de acceder al trono. Alfonso pudo leer en sus páginas que “la magia es absolutamente todo lo que hechiza la razón y sujeta el alma, una fuerza divina con causas determinantes que dificultan su comprensión, así que es una ciencia de difícil comprensión. Es aquello cuya causa está mayormente oculta a la razón y difícil de aclarar”. Tenía en sus manos un tratado de magia que permitía, gracias a la fabricación de amuletos, alcanzar poder y conocimiento, intervenir en el destino propio y ajeno, captar voluntades. Jugar a ser Dios, o casi. Un compendio de saberes lejanos y antiguos, filtrados e islamizados en Alándalus para ser finalmente desarabizados y presentados al nuevo rey.

Un tratado que quiso que fuese sólo suyo, pero que terminó siendo más popular de lo que le hubiese gustado y que hasta hoy resultaba imposible encontrar en librerías. Lo estaremos presentando mañana con en , uno de los lugares que mejor recuerdan todas aquellas continuidades sin rupturas de lo andalusí a lo castellano.

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