03/06/2026
RECUPEREMOS LOS ALTARES.
No hace falta remontarse un siglo atrás. Hasta hace apenas 10 o 15 años, el recorrido del Corpus de Toledo seguía llenándose de altares efímeros levantados por parroquias, hermandades, comunidades y vecinos. Algunos de ellos, especialmente en su última etapa, alcanzaron enormes dimensiones y se convirtieron en auténticos reclamos visuales de nuestra fiesta.
Eran mucho más que simples decoraciones.
Los altares engrandecían todavía más el paso del Santísimo Sacramento por las calles de Toledo. Convertían plazas y rincones en pequeños espacios sagrados. Dotaban al recorrido de un ambiente profundamente eclesial y ayudaban a recordar que aquello que atravesaba la ciudad no era un desfile cualquiera.
Y quizá ahí esté una de las cuestiones sobre las que merece la pena reflexionar.
Porque hoy existen zonas del recorrido donde apenas queda rastro visible de esa atmósfera religiosa que históricamente envolvía el Corpus. Calles impecablemente engalanadas, sí, pero a veces vacías de símbolos, de referencias devocionales y de esa sensación de ciudad volcada espiritualmente con su fiesta.
Recuperar los altares no debería entenderse como un ejercicio de nostalgia, sino como una forma de devolver profundidad, identidad y sentido a una celebración que nació precisamente para exaltar públicamente la presencia de Cristo en la Eucaristía.
Y quizá Toledo aún esté a tiempo de volver a llenar sus calles de esa belleza efímera que hacía del Corpus algo verdaderamente incomparable.
¿Os gustaría volver a ver grandes altares a lo largo del recorrido procesional?