03/12/2023
La querida Hermandad de los Javieres, ha tenido a bien, designarme Javier de Honor de 2024, lo que agradezco de corazón.
JAVIER DE HONOR |
El Hermano Mayor y Junta de Gobierno, reunidos en Cabildo de Oficiales el 2 de noviembre de 2023, ha decidido por unanimidad otorgar el Javier de Honor 2024 a Don Enrique Castellanos Luque.
Enrique Castellanos Luque, nace el día de San Joaquín y Santa Ana de 1969 en la Cruz Roja de Triana, donde su tío paterno ejercía como ginecólogo, aunque toda su vida personal, devocional y profesional se va a desarrollar en el sevillano barrio de San Lorenzo.
Pasó por el parvulario de las Madres Mercedarias de la calle San Vicente, realizando posteriormente todas las etapas escolares en el Colegio San Fernando de los Hermanos Maristas, otra vez en Triana, del que salió para matricularse en Facultad de Geografía e Historia que abandonó después de superar el examen de ingreso en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Sevilla. En las aulas del vetusto centro de la calle Laraña se licenció como especialista de Conservación y Restauración de Obras de Arte antes de completar su formación con numerosos cursos y colaboraciones en distintas instituciones.
Su infancia se desarrolla en un ambiente familiar, en su barrio de San Lorenzo, y es hermano de pila de la Hermandad del Gran Poder pero el ingreso en la nómina de la Hermandad de la Soledad acabaría marcando su vida desde su juventud hasta nuestros días, encontrando en ella su segunda familia. Ha sido miembro de su Junta de Gobierno durante veinte años consecutivos. Este círculo devocional –sin salir del entorno de San Lorenzo- se completa con su condición de hermano de la Divina Pastora de las Almas, de la Iglesia Conventual de San Juan de la Palma.
Tiene una hija, Asun, la cual ha heredado su pasión por la Semana Santa y devoción por el arte. Nunca ha dejado de ser vecino de su barrio de San Lorenzo donde ha establecido su estudio de restauración y dorado por el que han pasado señeras piezas de la capital hispalense además de pasos y enseres de otras provincias de Andalucía y el resto de España.
Su definitivo despegue profesional estuvo marcado, como no podía ser de otra manera, por el encargo de la restauración y dorado del paso de la Stma. Virgen de la Soledad uniendo devoción y profesión en un trabajo que espoleó sus comienzos. Tras éste vinieron numerosos trabajos, en los que pudo mostrar la pasión por su oficio, tejiendo una red de afectos con las personas, hermandades e instituciones que los alentaron hasta forjar auténticos vínculos de amistad fraterna. A lo largo de los años se le fueron cruzando obras de toda índole, siendo a modo de reseña, los pasos de Las Aguas, La Bofetá, San Esteban, Santa Cruz, La O, La Mortaja, llegando a ser partícipe de la recuperación del esplendor de las andas de su otra gran devoción, el paso de Ntro. Padre Jesús del Gran Poder.