22/04/2026
Dicen mucho eso de:
“Ojalá volver a tener 20 años sabiendo lo que sé ahora.”
Y yo cada vez lo tengo más claro:
la mayoría seguimos sin saber casi nada.
Solo cambiamos de miedos.
De errores.
De heridas.
Con los años no dejas de perderte.
Solo aprendes a disimularlo mejor.
Seguimos dudando.
Seguimos cayendo.
Seguimos sintiéndonos pequeños algunas noches.
Porque crecer no es entender la vida.
Es aprender a sostener el vértigo.
Hay amistades que duelen,
amores que desgastan,
silencios que pesan
y días en los que cuesta hasta sostenerse.
Pero también pasa otra cosa:
un día vuelves a reír sin darte cuenta,
vuelve la calma,
vuelve la luz,
y entiendes que quizá la vida nunca fue saber.
Quizá la vida siempre fue esto:
caerse,
sentir,
amar,
y aun así
seguir.