Sergio Flores. Autor

Sergio Flores. Autor Creación y sufrimiento, literarios. Digo lo que siento y pienso lo que digo.
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15/06/2026

¡NO AL ODIO IMPUNE EN INTERNET!

No, hoy entre los que promueben y practican genocidios, racismos, homofobias y supremacismos, no esperes ver a Hi**er con su estrecho bigotito, su brazo levantado y su cruz gamada.

Hemos avanzado en el tiempo; ya no estamos en 1945.
No, hoy no esperes ver a una tropa vestida de uniformes militares n***s pisoteando los derechos humanos, imponiendo el terror y el odio hacia los más débiles.

Hoy, los que promueven las políticas de exclusión, expulsión, discriminación y explotación de inmigrantes, visten vaqueros, camisetas y deportivas de marca.
Sí, son los de:" nosotros primero” o “prioridad nacional”

Hoy no llevan metralletas, se arman con un PC, una tablet o un simple teléfono móvil y, en lugar de disparar balas o hacer estallar granadas, comparten videos con noticias falsas, malintencionadas, dirigidas a poner la diana sobre minorías con la misma maldad inquisitorial de aquellos genocidas.

Ausentes de una mente crítica, del más mínimo conocimiento del dramatismo de la historia, incapaces de leer e informarse, entran a formar parte de ese estúpido ejército de zombis. De mentes no pensantes que se dedica a compartir y difundir en redes sociales el criminal fascismo de siempre, disfrazado ahora con piel de cordero. En populistas memes o en píldoras de 40 segundos de vídeo, reels, fácilmente digeribles.

Quizás no alcancen a conocer las consecuencias de sus acciones. Quizás lo hacen de manera inconsciente, sin pararse a pensar en el daño y el sufrimiento que ocasionan.
Quizás ni siquiera ellos saben el porqué de esas gracias, sin gracia de criminalizar a otros
Ninguno de esos “quizás” los exculpa.
¡YA ESTÁ BIEN!

Si los delitos de odio están debidamente perseguidos y penados, ¿por qué en redes se consienten?
Yo solo pido que internet deje de ser esa tierra de nadie, donde germina y prolifera lo peor del ser humano con total impunidad.

“Un delito de odio es cualquier infracción contra una víctima por prejuicios, hostilidad o discriminación hacia su etnia, raza, religión, ideología, orientación sexual, género, discapacidad u origen.
Sergio Flores

14/06/2026

Al final, era el beso del árbol mu**to.
Un beso sin lengua, con amor de boca, con piel y con brazos. Con brazos sin manos, con brazos de abrazos.
Es la centenaria madera seca que clama pidiendo clemencia y suplica la paz del fuego para incinerar su llanto.
Crepitando, consumido entre cenizas, alcanza la paz eterna.
Ya no, ya no habrá más besos del árbol mu**to.
Tan solo recuerdos que tal vez existieron.
Sergio Flores

13/06/2026

Amarte es…
Amarte es transgredir la irrealidad.
Es la fuga apresurada de los caballos, el final de torres, murallas y almenas, y la muerte del alfil a manos de su reina.

Amarte es la ruptura monógama del singular y el final prototípico del plural.
Es abrir un abanico de encajes que levanta tempestades sin apenas mover el aire.
Amarte es un lugar diferente.
En un país diferente.
En un mundo diferente
de galaxias diferentes.
Amarte es entrelazar nuestras venas, compartir nuestra sangre
y el aire de nuestros pulmones.

Amarte es habitar un hogar común
que solo a nosotros corresponde.
Un paraje mutante e inexplorado;
leve, etéreo, inconcreto e impreciso.

Es domiciliar nuestra existencia de okupas
en un liviano palacio de sueños
que escapan a toda gravedad
y que huyen de la mezquindad
de los tendederos y las lavadoras.

Amarte es ocupar espacios ajenos
que trasmutan la quietud en ofrenda floral y arcadias nunca descritas.
Amarte…
Amarte es un momento distinto y singular.
Alejado de toda realidad…

Dame tú, pan de amor y de vida.
Que el mundo vendrá detrás,
pero hoy...
Hoy tendrá que esperar
que se despierte la pequeña.
Sergio Flores

Sergio Flores

13/06/2026

Y en Kilauea, a tu paso,
se suceden las mareas
y la tierra se presigna
en señal de advocación.
No corren tiempos de Adviento.

Allí hay playas doradas,
Manchadas de blanca arena,
Y también hay playas verdes,
roca esmeralda, verde la arena.

Y están las playas negras,
de arena negra,
esas que visten de encaje
el luto de tu azabache,

Que las unas son tus ojos,
que las otras son tus pies
y las otras,
las otras no son tu pelo,
que tu pelo no puede ser.

Tu pelo es la conjunción
de la noche con el viento
y reflejos del propio sol.
Qué celosos lo custodian
con la luz tenue y ladrona
que aguarda en el atardecer.

En la playa de Hapuna,
un rostro de luna pruna, avanza,
y abre a bocados camino
entre las flores de sal.

Reflejado está en el agua,
retratado está en el mar
ese espejo de salinas
que retiene la orilla
en su pertinaz partida.

Enmarcados en el barro
quedan las sombras tatuadas
de tus pisadas, que callan.

Meditan, coexisten con tu marcha.
Arrastran los hilos de tu madeja deshilados, mojados,
rodando van por la playa
apenas sin decir nada.

Pisadas que sueñan con ser risas y llegadas
para dejar de ser lágrimas y partidas.
Y aún menos, camino de adioses,
de ausencias y despedidas.

Huellas que esperan,
ser por la brisa olvidadas
por el mar, borradas
y por el cantar de mis horas,
abandonadas.

Adiós de agua peregrina
que las olas abandonan
en su precipitada huida
de ese escozor lacerante
que levantan tus pisadas,
cuando se alejan de mí.

Reciclaje.
No, no hay mar que vista
tu cuerpo
con restos de mis naufragios.
Ni con episodios de sueños,
Ni con epílogos perdidos
Ni con velos de fina arena.

Que no,
que ni tus manos son tus manos,
ni mis manos son mis manos,
Que no son nuestras,
que no son mías,
que no son tuyas.

Porque nada en ti me es extraño
Que no somos posesiones,
que no nos pertenecemos y aun así,
estar fundidos estamos.

Y nos amamos y nos entregamos
a la danza loca
que incinera
a dos cuerpos sin cabeza,

El mar engulle
y apaga el fuego de los volcanes;
el mío no, que ante el mío desiste
y toma el calor de mi lava.

Mi bandera es un pareo
que ondea en el horizonte
que enciende mis lamentos,
y desnuda mis sentimientos.

Con ella no sé vivir y sin ella,
vivir, ni quiero, ni puedo.

Sergio Flores

13/06/2026
13/06/2026

Hace aire de ma***to, de ese que agita las ramas, las desnuda y las quiebra ya vencidas por el tiempo.
Del que fragmenta y estalla las vidrieras de las catedrales y hace volar las campanas lejos del campanario. Es el azote de los vientos el que arrastra y roba al mundo la fraternidad, la tolerancia y todo atisbo de esperanza.

Hace aire de antojo y de pan de hambre. Del que roba la paz del campo, del que agita las mieses y convierte los trigales en océanos embravecidos. Del que roba las playas, del que entierra los pinos, del que arrastra la arena hasta clavarla en los ojos.

Hace viento, aire del que arranca las alas a los pájaros, la palabra a los hombres, el ladrido a los perros y el maullido de los gatos.
Del que empuja las olas a suicidarse en las rocas.

Hace viento, sin gaviotas. Sí hay mucho viento, tanto que temo que acabe por llevarse los restos que aún perviven de esta angosta primavera y termine por borrar las huellas de los pasos que trajimos.

Hace viento de velero surcando sobre el mar, reflejos de luna llena.

Pero, amor, no tengas miedo.
Que no hay huracán o viento
que se cruce en tu camino.

Que si el aire no te respeta
tendrá que vérselas conmigo.
A ti solo te despeino yo.
Sergio Flores

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