15/03/2024
El pasado martes 7 de marzo, entró en la Academia Socrática un juvenil de mirlo supersimpático y agradecido. Decidí llamarlo Sócrates, Macho para los amigos. Durante casi cinco días, compartí mi tiempo y cuidados con él, trayéndole tenebrios y grillos para alimentarlo. Sócrates ha sido mi compañero durante esta breve pero significativa semana.
Por suerte, mi amigo ya estaba casi completamente criado. Es común que los polluelos, cuando comienzan a explorar el mundo, abandonen el nido por curiosidad. En la mayoría de los casos, sus padres continúan alimentándolos en el suelo hasta que aprenden gradualmente a valerse por sí mismos. Os preguntaréis entonces porqué recogí a Sócrates. Mi decisión de recoger a Sócrates surgió del peligro que percibí en el entorno donde cayó. La zona carecía de áreas verdes seguras para un pollo inexperto, especialmente durante días lluviosos y con la oscuridad de la noche inminente.
Aunque tuve mis dudas, creo firmemente que tomar esa decisión fue lo correcto, y me alegra saber que todo salió bien. El pasado martes liberé a Sócrates en el Parque de la Alquería, en Dos Hermanas. Aquellos que conocen este parque saben que ofrece un hábitat adecuado para la avifauna, con abundante agua y alimento. Ahora, solo puedo esperar que mi pequeño amigo esté prosperando en su nuevo hogar, aunque su ausencia ya se hace sentir, lo echaré mucho de menos.
Para honrar su recuerdo y mantenerle vivo en mi memoria, he creado esta ilustración. Espero que os guste tanto como a mí realizarla.