06/05/2026
EL CÍRCULO SEGORBINO RECUPERA SU “JOYA” MÁS PRECIADA
Hace unos meses nos vimos en la necesidad de cerrar “El Casino” y recoger el testigo de nuestros incansables octogenarios y nonagenarios socios. Pensamos que, a cambio de nada, lo probable era que decidieran hacerse a un lado o quedarse en casa, dejar caer, les tocaba a otros, de más posibles y menos años, decidir qué quieren conservar de su Segorbe. Pero no lo hicieron. Abandonar o rendirse no es una opción para esas generaciones que lo han luchado todo.
Lo mejor de esta experiencia es eso, la convivencia intergeneracional casi olvidada, aprender de ellos y de una visión de la vida que no está de moda y que, sin embargo, es un soplo de aire fresco en medio del trueque beneficio por pago, vía fácil, respuesta inmediata. Y el aprendizaje de su ejemplo, su saber estar, su razón, sus razones para hacerlo y la dignidad que demuestran cada día capitaneando al centenar de socios que batallamos porque siga abierto y a disposición de los segorbinos como hace casi dos siglos. Sin obtener nada a cambio salvo la convicción de que esta vida hay que hacer lo hay que hacer, que todos somos responsables de lo que tenemos y lo que dejamos perder, que lo que conseguimos con esfuerzo y unidad sabe infinitamente mejor que lo que no se gana, y que importa más formar parte de, y resistir, que los grandes gestos.
En estos meses ese batallón de resistencia hemos recuperado en gran parte el magnífico aspecto de su glorioso pasado, patrimonio de todos. La preciosa puerta luna tallada en madera con un toque art decó y filosofía oriental, que indica el paso hacia un lugar muy especial; muestra de la delicadeza y el saber hacer de quienes se encargaron de embellecer esa planta de nuestro Palacio Ducal.
Pero hoy Trinitario Royo dice que El Círculo Segorbino recupera su joya más preciada, y lo cierto es que nunca lo había visto así prácticamente nadie, ni siquiera Manuel Latorre que vivió la restauración que hizo Perpiñán hace ya una cincuentena, mas o menos. El caso es que hoy sale a la luz un espectacular trabajo de marquetería en maderas de colores que no sabíamos que tenía, un trabajo artesanal como pocos, un mosaico tradicional de Damasco reconocido por sus patrones geométricos y el uso armonioso de maderas naturales elaborado a mano con gran precisión, y que se usó en cajitas y joyeros hasta que en el s. XVII los flamencos llenaros los suelos de Versalles. El nuestro aparece como un espejo del techo de artesonado sin pereza alguna en su complejidad para recordarnos el legado de nuestra historia.
Nuestro agradecimiento al Ayuntamiento de Segorbe por unirse a nuestro esfuerzo y haber devuelto su espectacular aspecto para el disfrute y orgullo de todos. A cada cual lo suyo. Contemplarlo invita a hacer encaje de bolillos para conseguir el reto de recuperar de pleno la actividad de esta institución centenaria, la demostración de que pequeños pocos de muchos es lo que crea algo único. Y la esperanza de que otros muchos se unan a nosotros para ayudar a conseguirlo. A todos, gracias.