30/07/2026
Hace un par de días se acabó la Semana Grande de Santander y, sinceramente, aún no sabemos si estamos escribiendo esto desde el salón de casa o desde la UVI del cansancio. Qué manera de darlo todo, por favor.
Han sido días de no soltar el vaso, perder la cuenta de los pasos recorridos y comprobar, una vez más, que la ley de la gravedad no afecta a los más fiesteros. Aquí os dejamos un pequeño resumen fotográfico de algunos momentos en grupito, aunque ya os avisamos de que las caras de sueño hemos tenido que disimularlas bastante bien.
Lo de la marea amarilla este año ha sido sencillamente de otro planeta. Allá donde miraras, ahí estábamos Los Callealteros montando el lío, demostrando que nosotros no nos quedamos mirando desde la barrera: ¡siempre VAMOS AL BARRO! Da igual si era para ponernos en primera línea, saltar desde el escenario o darlo todo en el epicentro de la fiesta; donde había barullo, allí nos metíamos de cabeza.
Hemos vuelto a firmar una Semana Grande para el recuerdo. Miras estas fotos y te das cuenta de que el verdadero secreto de las fiestas no es la música ni los fuegos artificiales, sino la panda de impresentables con la que te junta la vida para ir al barro una y otra vez.
Toca iniciar la fase de recuperación: litros de agua, ibuprofeno, recuperar la voz que se quedó en el chupinazo y prometer que “el año que viene nos lo tomamos con más calma” (spoiler: mentira cochina).
Gracias a todos por hacer que ser de Los Callealteros sea el mejor trabajo a tiempo completo del verano.
¡Que nos quiten lo bailao, familia! 🥳🍻💛