05/07/2024
Si algo me ha enseñado el tiempo o la edad, es a saber realizar esa pequeña mirada interior, pequeña, sí, pero diminutamente necesaria. Y digo enseñar, porque sí, me ha enseñado pero a veces parece que no he aprendido a pesar de que no me falta la gente y las fuerzas. Ojalá pudiera hablar de nuevo con ese chico de 18 años que tanto le costaba aprender pero que lo intentaba a base de ganas… esas ganas…
Y es que he ganado mucho, he desechado otro tanto, pero aún sigo colocando las piezas en un perfecto jaque mate a mi mismo, sin saber realizar unas tablas o darme una tregua. Y es que me miro aquí, solo, al infinito, en una de esas playas nocturnas con encanto, pero sin encantarme aún. Y sí, no me faltan ni me faltarán las fuerzas, pero me prometo una cosa aunque cueste, saber mirarme en ese espejo, profundo a veces, sin fallarme, sin dolerme y… sobre todo, apreciando todo lo que me rodea.