19/06/2019
El sábado en Bodega Descalzos Viejos☝️
Este sábado actuarán juntos por primera vez Dani de Morón, Leonor Leal y Tomas de Perrate, en Ronda
A causa de esta reunión única, Pedro G. Romero nos regala este texto. Gracias.
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Luna que se quiebra
Parecería un verso de Lorca, pero no, es algo más evidente, una frase del bolero Noche de ronda, palabras que firmó María Teresa Lara, es decir, el nombre que adoptó Agustín Lara para tan trémula ocasión. Pienso en el ayeo de la versión inconmensurable de Chano Lobato, pienso también en los pulsos de Leonor Leal, Tomás de Perrate y Dani de Morón. ¡Uff, qué tres artistas!
No sabría ni como empezar ni como acabar hablando de ellos en esta pequeña viñeta. Estamos ante tres artistas completos y complejos, ninguno está dispuesto a responder a los tópicos que se le asignan y así es difícil describir. Yo, además, no estaré allí esa noche de Ronda, donde dan el concierto, y, acaso, solo puedo imaginármelo.
Veo, las caderas portentosas de Leonor Leal tensadas ante las vibrantes cuerdas de Dani de Morón y a Perrate, que casi canta y casi se ríe, como cuando hace zumbón el tango argentino, apoyando con su torrencial voz la salida de pies y manos del cuerpo de la bailaora, sí, que se echa hacía adelante. También veo la seguiriya –¡es igual si esta noche no se tocan seguiriyas!- poseyendo los tres cuerpos, ¡ese compás!, casi tanguillo de vuelta y media, es ese cimbrear lo que me interesa: los tres cuerpos a la vez, las cuerdas vocales rozando el limite en la garganta de Tomás, la bajañí con el mástil tenso, arriba y abajo, entre los dedos ma****lo de Dani de Morón, la cabeza de Leonor, ¡testa!, que corta el viento, ¡tras! pues es una cabeza futurista, ¡al toro nero!, declaración de amor de Marinetti por nuestras flamencas y flamencos.
Y dirán ustedes que solo veo cuerpos y que no oigo nada. Pues a veces pasa. En el flamenco la música se encarna, literalmente, se hace carne, eucaristía prodigiosa, cuerpo del Cristo y cuerpo de un cualquiera. Cuando se habla de rituales tenemos que pensar en eso, en posesiones angelicales, en divinidades que bajan del Olimpo y se hacen bóvido, cisne, galápago, que así son los cuerpos flamencos, cuerpos que dejan de ser humanos y se tornan animales. Zoología que no antropología.
Mercurio, inventó la guitarra desgajando el cuerpo de un buey, tensando sus tripas en el caparazón de un tortugo que previamente había sacrificado. Con el instrumento se ganó el favor de Afrodita. El rayo de Zeus fue el fuego y el trueno su canto. Es un ritual antiguo. Se repite en la geografía mediterránea desde antiguo. Lorca, lo llamó duende, entre otras lindezas, pero no se trataba de otra cosa que del viejo pathos. No se trata sólo de la fiesta dionisiaca, también lo apolíneo ha sabido aprender ese mismo pathos. El poeta alemán Rainer Maria Rilke supo reconocerlo en las calles de la ciudad malagueña y lo cantó en la misma Ronda:
Como un fósforo que antes de inflamarse
en la mano se extiende a todos lados
en lenguas palpitantes–:
en el círculo de los espectadores
vívida y clara, extiéndese su danza.
Y es de pronto una llama, plenamente.
Con la mirada enciende sus cabellos
y de una vez con arte atrevidísimo
envuelve su vestido en este incendio,
de donde como sierpes espantadas
castañeteando, extiéndense sus brazos.
Después, como si el fuego escaso fuera,
lo coge y lejos de ella
con un gesto de orgullo lo rechaza,
y observad: sobre el suelo está furioso
flameando todavía y no se rinde.–
Mas, triunfante y segura y en un dulce
sonreír que saluda, alza la frente
y al fin con su pie breve extingue el fuego.
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Será en Ronda (Málaga) a partir de las 20h30 en la Finca de la bodega Descalzos Viejos compartiendo la larga noche del VIII Festival DV+HPR (Descalzos Viejos + Happy Place Records) 2019 con Julián Maeso (solo), Pájaro (Las Criaturas) y Riverboy