01/09/2026
DOCUMENTO DEL MES DE SEPTIEMBRE DE 2026 DEL ARCHIVO MUNICIPAL DE REQUENA. 1961: TIEMPOS DE COOPERATIVISMO VITIVINÍCOLA CON PASCUAL CARRIÓN.
AMRQ 1952/1993. 1961. Expediente de licencia de obras para construir una bodega de envejecimiento para la Cooperativa Requena Vinícola.
El mes de septiembre está marcado en Requena como el del tiempo central de vendimia, aunque la plantación de nuevas variedades de vid y el cambio climático haya hecho que el inicio de la recogida de uva se adelante a mediados de agosto. El cooperativismo vinícola en nuestra comarca constituye la forma de organización más popular en el sector agrícola prácticamente desde hace un siglo. En este Documento del Mes, hablaremos sobre la creación de una de las bodegas cooperativas de la zona, Requena Vinícola, que poco después devendría en COVIÑAS.
El crecimiento de la industria y cultura vinícola en la Meseta de Requena-Utiel fue mayúsculo a partir de mediados del siglo XIX. La coyuntura lo favorecía: los viñedos de otras partes de España sufrieron por esta época grandes plagas de origen americano como el mildew o la filoxera. Como resultado, la comarca gozó de un aumento tanto de la demanda como de los precios por el vino, que junto a la creación de la carretera nacional entre Valencia y Madrid y la implantación del ferrocarril Valencia-Utiel favoreció un fuerte desarrollo que continuaría durante décadas (Piqueras Haba, 2011, p. 59). En 1911 asistimos a la creación de la Estación de Viticultura y Enología de Requena. Como otras instituciones públicas de este tipo, la estación fue un punto de encuentro de técnicos y expertos vinícolas con el objetivo de continuar el impulso comercial de la comarca a través de innovaciones técnicas y la divulgación de estas a los productores locales.
Sin embargo, la industria continuaba aquejada por las prácticas engañosas de comisionistas intermediarios, los cuales lograban obtener grandes beneficios a costa tanto de productores como de consumidores. Frente a ellos, a mediados de la década de 1920 comenzaron a surgir las primeras propuestas cooperativistas, fórmulas asociativas que permitían a productores y consumidores vitivinícolas esquivar a comisionistas. Uno de los llamados “apóstoles del cooperativismo” fue Pascual Carrión, ingeniero agrónomo que durante la Segunda República jugaría un papel clave en la redacción de la Ley de Reforma Agrícola de 1932. Carrión abogaba por la construcción de bodegas cooperativas antes incluso de su participación en política, con manifiestos como La crisis vitícola y sus soluciones que propagó junto a algunos compañeros (Piqueras Haba, 2009, p. 90). En nuestra comarca, las primeras bodegas cooperativas surgieron con anterioridad a la Guerra Civil y la dictadura franquista. Con forma de sindicatos agrícolas en un comienzo, primero surgió la de Utiel en 1926, la Vinícola Requenense en 1935 y la Cooperativa de Viticultores de Requena en 1936 (Piqueras Haba, 2011, p. 189).
Tras la Guerra Civil, la dictadura franquista ejerció una represión feroz sobre antiguos cargos públicos republicanos. Carrión fue detenido por miembros de Falange en Valencia y enviado once meses a prisión, acusado de masón y comunista. Al salir, se le prohibió ejercer funciones de mando al frente de instituciones públicas, inhabilitando su cátedra universitaria y enviándolo a la localidad donde fomentó el cooperativismo vitivinícola: Requena (Martínez Hernández, 2019, p. 54). Pascual Carrión se convirtió en director de la Estación de Viticultura y Enología de Requena hasta 1961, desarrollando una labor crucial para el sector en nuestra comarca. Durante las décadas de 1940 y 1950, el cooperativismo agrícola experimentó un impulso desde la dictadura franquista, buscando regular y controlar el mercado de vinos. Para ello, se activaron programas de préstamos como el Servicio de Crédito Agrícola y el Servicio de Extensión Agraria. La acción de “apóstoles” del cooperativismo como Carrión junto a estas ayudas se vio complementada por los progresivos procesos de industrialización, mecanización agraria y adición de medianos y grandes propietarios a las cooperativas en zonas como la Meseta de Requena-Utiel (Piqueras Haba, 2006, p. 10).
En este contexto de crecimiento podemos cuadrar los planes de construcción de la cooperativa Requena Vinícola, un proyecto dirigido directamente por el ingeniero agrónomo Pascual Carrión. El proyecto fue financiado por personalidades de la comarca, como el ministro de Agricultura requenense Cirilo Cánovas o el marqués de Caro. El expediente de licencia de obras que se constituye en Documento del Mes data de 1961 y contiene tanto los planos arquitectónicos de la bodega de envejecimiento como los objetivos principales de ésta redactados por Pascual Carrión. Carrión ya había colaborado en la creación y asistencia de otras cooperativas en la zona como la Vinícola Requenense. En este caso, el enólogo planteaba la creación de Requena Vinícola como un centro especializado en el envejecimiento del vino, ya que a pesar de que había al menos otras dos cooperativas en la localidad éstas «no se dedican a envejecerlos». Como menciona en el texto, Carrión descubrió esta necesidad a partir de sus investigaciones «realizadas en la Estación de Viticultura y Enología de la misma ciudad», todo para «elevar el valor de los vinos de la comarca y mejorar, por lo tanto, el nivel de vida del viticultor». Señala el ingeniero que la bobal era la variedad que se cultivaba casi en exclusivo. Además, concreta tanto los objetivos de producción como el lugar de construcción de la cooperativa, un gran solar al lado de la carretera que conecta Valencia y Madrid y que atraviesa la ciudad de Requena.
En esta licencia de obra también se especifica el sistema de elaboración de vino tinto. Carrión se encargó de detallar el proceso con todo lujo de detalles: desde el pesado de la uva, su método de estrujación, el traslado a los depósitos y el tratamiento durante la fermentación. La influencia de la Estación se puede ver especialmente en el apartado donde el ingeniero comenta los planes de envejecimiento que seguirá la cooperativa. De hecho, los planes incluyen un pequeño estudio foráneo en el que se analiza la capacidad de los envases de vinos (barricas o botas) en distintos territorios vinícolas. Desde los 300 litros de regiones como Burdeos y Borgoña o los 800 propios de la región de Valencia. Serán los 500 litros de Jerez en barricas de roble la medida escogida para Requena Vinícola. Estos detalles demuestran un conocimiento exhaustivo sobre el sector vitivinícola en la Península Ibérica y sus alrededores. El papel de la Estación Enológica fue crucial no sólo por aportar estos estudios de mercado, sino por convertirse en un verdadero centro neurálgico del cooperativismo de la Meseta de Requena-Utiel durante este auge.
Requena Vinícola, concebida como una bodega de crianza en un inicio, se sumó pocos años después a COVIÑAS, creada en 1965. COVIÑAS fue la primera de una nueva forma de agrupaciones: el cooperativismo de segundo grado. Así como hizo con Requena Vinícola, COVIÑAS surgió con el objetivo de asociarse con cooperativas de la zona para lograr controlar el comercio de forma propia (Piqueras Haba, 2011 p. 196). Como hemos visto, Requena Vinícola ofrecía un modelo especializado en el envejecimiento del vino que representaba las innovaciones producidas desde la llegada de Pascual Carrión a Requena a comienzos de los años 40.
Para saber más: MARTÍNEZ HERNÁNDEZ, María del Carmen. En un mar de vides. Pascual Carrión y la vitivinicultura. Córdoba, UCO Press Editorial Universidad de Córdoba, 2022, 317 p. MARTÍNEZ HERNÁNDEZ, María del Carmen. Pascual Carrión: Viticultura y enología. En A. Reyes Sallago, M. Ceballos Moreno, C. García Barroso, Academia Andaluza de Ciencia Regional, Instituto de Investigación Vitivinícola y Agroalimentaria, Círculo de Artesanos (Sanlúcar de Barrameda) (Coords.), CIVA, Congreso Internacional del Vino en Andalucía: Vol. 2. Nuevos retos internacionales del vino en Andalucía, 2019, p. 29-80. Academia Andaluza de Ciencia Regional. MARTÍNEZ HERNÁNDEZ, Mª Carmen. “Pascual Carrión y la Estación Enológica de Requena (1941-1961). En: Historia, pensamiento y humanismo actual: libro homenaje al profesor Federico Martínez Roda. Alfredo Esteve Martín, coord. Valencia, Universidad Católica de Valencia San Vicente Mártir, 2019, p. 473-494. MARTÍNEZ HERNÁNDEZ, María del Carmen. “Viticultura y fijación de la población rural en D. Pascual Carrión (1891-1976)”. Oleana: Cuadernos de Cultura Comarcal, 2020, n. 35, p. 191-207. (IX Congreso de Historia Comarcal: población y despoblación: apuesta por el paisanaje). PIQUERAS HABA, Juan. La estación de viticultura y enología de Requena, 1911-2011. Valencia, Publicacions de la Universitat de València, 2011, 286 p. PIQUERAS HABA, Juan. Campo Arcís. Cooperativismo y viticultura. Del proceso de colonización a la especialización vitícola: 1752-2009. Requena, Cooperativa San Isidro Labrador de Campo Arcís, 2009, 198 p. PIQUERAS HABA, Juan. Las bodegas cooperativas en España. El proceso de difusión espacial. Cuadernos de Geografía, n. 80, 2006, p. 194-244. PIQUERAS HABA, Juan. Requena Ciudad Española del Vino 2026. Requena, Ayuntamiento, 2026, 236 p.
TRANSCRIPCIÓN
«PROYECTO DE BODEGA DE ENVEJECIMIENTO PARA LA “BODEGA COOPERATIVA REQUENA VINÍCOLA” DE REQUENA (VALENCIA)
MEMORIA
CAPÍTULO I
ANTECEDENTES Y OBJETO DEL PROYECTO
El objeto de este proyecto es la construcción de una bodega para envejecer los vinos de la Cooperativa Requena Vinícola, situada en la ciudad que indica su nombre, que es cabeza de partido y pertenece a la provincia de Valencia.
La Cooperativa indicada se halla inscrita en el registro oficial de Cooperativas con el número 7.236.
La ciudad de Requena tiene una población de 20.000 habitantes y cuenta como vías de comunicación con el ferrocarril de Valencia a Madrid por Cuenca y la carretera de Valencia a Madrid, distando 70 kilómetros de la primera y 280 de la segunda. Se halla, pues, muy bien comunicada.
La superficie total del término es de 81.554 hectáreas, de las cuales unas 16.000 se dedican a viñedo. Existiendo ya dos bodegas cooperativas que elaboran unos 40.000 hectólitros de vinos, pero no se dedican a envejecerlos; y como de las experiencias realizadas en la Estación de Viticultura y Enología de la misma ciudad se deduce que pueden obtenerse excelentes vinos tintos de mesa con la variedad Bobal, que en la comarca se cultiva con carácter casi exclusivo, se ha constituido la cooperativa indicada con el fin de realizar esta labor, que ha de contribuir a elevar el valor de los vinos de la comarca y mejorar, por lo tanto, el nivel de vida del viticultor.
PLAN A DESARROLLAR POR LA COOPERATIVA
De momento, se proyecta envejecer solo unas 5.000 arrobas al año (750 hectólitros) procedentes de unos 100.000 kilogramos de uva, en plan de ensayo, para ver el resultado que se obtiene y, sobre todo, la posibilidad de venta de los vinos en el mercado.
Este vino se envejecerá de tres a cuatro años en barricas de roble de 500 litros para obtener cualidades selectas, pero se ofrecerá también al mercado un tipo de vino más corriente, envejecido solo un año, para que pueda venderse a precio más moderado y, por lo tanto, resultar más asequible para el público. Por ello, convendrá elaborar en total de 1.000 a 1.500 hectólitros al año, de los cuales la mitad para envejecer tres o cuatro años y la otra mitad solo un año.
CAPACIDAD DE LA BODEGA
En vista de lo indicado anteriormente, se proyecta una bodega para elaborar hasta 2.000 hectólitros anuales, aunque de momento no se construyan depósitos más que para elaborar de 1.000 a 1.500, según las aportaciones de uva que realicen los socios.
SOLAR DISPONIBLE
Se cuenta con un amplio solar de 6.297 m2 situado en las afueras de la ciudad, lindando con la carretera de Valencia a Madrid y con el ramal de ella que pasa por dentro de la población. Se trata, pues, de una situación excelente.
CAPÍTULO II
SISTEMA DE ELABORACIÓN
SISTEMA DE ELABORACIÓN QUE SE PROYECTA.
El proceso de elaboración será el adecuado para obtener vinos tintos de calidad.
La uva será pesada antes de entrar en la bodega en el peso público y después se sacará una muestra media para analizar por densidad su riqueza en azúcares, que ha de tomarse como base para la liquidación de cada socio.
Una vez pesado el fruto, se descargará en una tolva de 2,50 metros de anchura, 7 metros de longitud y 1,25 metros de profundidad, calculada para que se pueda almacenar la uva de 10 a 12 carros de una caballería, de unos 800 kilogramos, que son los más corrientes en esta localidad.
Un tornillo sinfín, colocado en el fondo de la tolva, llevará la uva al centro de ella, en donde existirá una abertura por donde caerá a la estrujadora situada debajo. La estrujadora será centrífuga, de eje vertical u horizontal, que realice un estrujado muy completo con derraspado, pues tratándose de vinos tintos conviene derraspar con el fin de que no vaya el raspón a los depósitos de fermentación y ceda demasiado tanino a los caldos.
Una vez estrujada la uva, la recogerá una bomba de vendimia de émbolo que la llevará con el orujo a los depósitos de fermentación, que se proyectan de cabida moderada (100 hectólitros) para evitar que se eleve la temperatura con los peligros consiguientes respecto a la calidad del vino.
Cada mosto fermentará con su propia brisa u orujo, porque de este modo se obtiene el color y extracto conveniente para un vino fino de mesa.
Durante la fermentación se realizarán los bazuqueos de la brisa precisos para que ceda la materia colorante y el tanino precisos para dar condiciones adecuadas al vino.
Terminada la fermentación, se trasegará el vino y se dejará escurrir la brisa, prensándola después en una prensa de husillo con jaula de 1 metro de diámetro.
El vino de prensa no se mezclará por de pronto con el de yema, pero se envejecerá para poder utilizarlo si conviene con el fin de dar más color y extracto al primero.
El orujo prensado, como por de pronto será pequeña la cantidad que se obtenga (de 15.000 a 20.000 kilogramos), convendrá venderlo; pero más adelante, cuando se aumente la cantidad, convendrá extraerle el alcohol que contiene mediante la difusión practicada en una batería de 8 a 10 depósitos pequeños.
ENVEJECIMIENTO
Ya hemos dicho que se proyecta obtener dos tipos de vino: uno de envejecimiento corto (un año de duración) para obtener una calidad corriente que se pueda vender a precio módico, y otro mucho más selecto que se obtendrá por envejecimiento durante tres o cuatro años.
Para conseguir una y otra calidad, se colocará el vino en barricas o botas de 500 litros.
Cuanto más pequeño es el envase, más rápidamente envejece el vino, pero más cantidad de barricas son necesarias y más cara resulta esta operación.
En Rioja, Burdeos, Borgoña y otras comarcas de vinos finos de mesa, los envases son de 300 a 350 litros. En la región valenciana es corriente la bota de 800 litros, pero el envejecimiento es más lento.
En Jerez se usan botas de 500 litros que resultan un término medio muy aconsejable, y por ello adoptamos este envase.
Para almacenar 750 hectólitros de vino anuales se precisan 150 de estas botas; o sea, para tres años, 450, y para cuatro, 600 botas. Con unas 500 botas puede ser suficiente; colocándolas en tres filas, debe tener cada una 166 de ellas.
…»
Pascual Carrión (firma y rúbrica)
Documento del mes completo: https://www.requena.es/pagina/documento-del-mes-septiembre-2026-1961-tiempo-cooperativismo-vitivinicola-pascual-carrion